<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609</id><updated>2011-10-05T12:33:57.446-07:00</updated><category term='infancia'/><category term='revolución'/><category term='dignidad indígena'/><category term='elecciones'/><category term='periodismo'/><category term='música'/><category term='amor'/><category term='Es la bestia'/><category term='El infierno de todos tan temido'/><category term='poesía en el rock'/><category term='biografía'/><category term='El goce de los días futuros'/><category term='Otros te llaman'/><category term='creación literaria'/><category term='cultura'/><category term='mafias culturales'/><category term='escritor invitado'/><category term='poesía'/><category term='cine'/><category term='cuento'/><category term='Ver para mirar'/><category term='Luis Carrión'/><category term='mujer'/><category term='ramona'/><category term='desempleo'/><category term='zapatismo'/><title type='text'>Luis Carrión Beltrán</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-2580576062417385524</id><published>2011-06-01T10:11:00.000-07:00</published><updated>2011-06-01T10:13:26.460-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor invitado'/><title type='text'>Cantos del puerto</title><content type='html'>En estos tiempos donde la frase fácil, el chiste fácil, el anecdotario de lo intrascendente, inunda los espacios culturales: editoriales, canales de televisión y radio, revistas... ¿Para qué leer a Juan Carlos Castrillón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hago yo, con unos versos que rasguñan y buscan, con dedos adoloridos conocer a profundidad una realidad que se ve desoladora? Frases abigarradas y oscuras que describen un puerto, un mundo humano que ha perdido su cualidad primaria (es decir, lo humano mismo) y sólo subsiste por inercia; un mundo que poco a poco se extingue, y da paso al silencio y al testigo universal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué, si ya no está “inn” el desasosiego frente a la nada, si no viene acompañado de un chistorete relativizador, o  del cinismo con sonrisa de anuncio en horario estelar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mejor de los casos, según marcan las pautas de las buenas costumbres de estos tiempos, esa oscuridad debería ir acompañada de una estafa anunciada, para aquellos ilusos que buscan, desesperados the real thing en aparadores y productos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa “rebeldía” de marketing, dicen, es lo que vende. Y en estos tiempos posmodernos, apocalípticos, esa rebeldía conmoverá a las masas... o si no le alcanza para ello, por lo menos pagará las cuentas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, mientras tanto,  ¿qué pasa con los rebeldes “de verdad”? (y odio utilizar, nuevamente, esa palabra, que ya ha perdido todo su significado). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harán lo que han hecho a lo largo de los tiempos. Transitarán por los corredores periféricos de la sociedad. En los momentos más álgidos se esconderán de la persecución. Una persecución que va a acompañada del escarnio emitido por aquellos humanos que se conmueven frente a la versión elaborada de Hollywood:  Robinhoods de pacotilla en la televisión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Leer a un poeta que se empeña en vivir en la marginalidad real, antes de intentar acercarse si quiera, a coquetear tímidamente con el mainstream cultural? Dónde están las indígenas sonrientes con flores pintadas en los cuadros mexicanísimos que se venden en el Sanborn's de Coyoacán?, ¿qué hay de la edulcoración del sesentayocho, o el anecdotario cantinero de mala muerte, tan inn en los bares de la Condesa (y antes, décadas antes, de la Zona Rosa)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen: ¿dónde está la forma sin el fondo, para no cansarnos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si existe una dicotomía entre el mainstream y la marginalidad radical, en esta última se sitúa Cantos del Puerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro parte de un lenguaje épico, histórico, que trasciende el localismo, la temática “nacional” (sobada hasta la náusea), para sentenciar, como un juez sin alma, la extinción del universo descrito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa muerte lenta -como aquellas familias de antigua estirpe que se extinguen poco a poco, regodeadas en su propia esterilidad-, es de donde parten los cantos del puerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que ya no hay nada. Sólo el vacío. Es la descripción agónica y francamente asfixiante, de un mundo sin espíritu, sin ética, sin afecto. Sólo quedan los restos de los pecados capitales: una lujuria  sin placer; una voracidad sin pasión ni disfrute; un trastocamiento desquisiante de los discursos ideológicos. Vaya, hasta el crimen está incompleto, vacío, decadente.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La apuesta filosófica del libro (todo buen libro tiene una, aun sin habérselo propuesto) es que este malestar agónico exacerbado no será remontado por la especie humana. O por lo menos, no por aquélla que se encuentra en ese puerto. Esa especie está condenada a la extinción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pocos inconformes que atentan contra la inercia de extinción son fácilmente exterminados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el fin del humano mismo no es el fin de la divinidad ni el universo. Pareciera que al poeta le inunda una resignación religiosa frente al fin de su mundo... como un animal al que sólo le queda la certeza de ser el último de su especie, y el consuelo de saber que el  mundo continuará sin él; que habrá  otras vidas, otros años dorados, otros amaneceres... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendrá que haber otro marhumano, una vez que se extinga el actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo confesar que no puedo ser objetiva con la obra de Juan Carlos Castrillón. Por razones ajenas a mi consentimiento, Juan Carlos es un hermano incómodo para mí --aunque, pensándolo bien, todos mis hermanos son incómodos--. Amado y padecido desde hace décadas, lo que yo sienta o diga de Juan Carlos y su obra debe ser tomado con esa reserva.  Por ello, mejor ir directo a la fuente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera aullaba  inminente la tempestad cuántica.&lt;br /&gt;Ella volteó hacia mí y dijo:&lt;br /&gt;"Tu eres el cantor, tu has venido a dar testimonio.&lt;br /&gt;Mira hacia el océano&lt;br /&gt;¿Qué es lo que observas?"&lt;br /&gt;Y el océano cubría la tierra como un lago rojizo.&lt;br /&gt;"Mira hacia la tierra &lt;br /&gt;¿Qué es lo que percibes?"&lt;br /&gt;Y el planeta era un animal diminuto&lt;br /&gt;atrapado en una gota de polvo&lt;br /&gt;iluminada por el sol&lt;br /&gt;en su aliento bio-químico sobre el espejo.&lt;br /&gt;"Mira adentro de ti&lt;br /&gt;¿Qué es lo que sientes?"&lt;br /&gt;Y mis propios nervios eran una fuerza magnética reflejada en las estrellas.&lt;br /&gt;Y la conciencia ancestral en los genes del cosmos respiró luminosa entre mi carnehueso.&lt;br /&gt;"Hunde la cabeza en tu corazón&lt;br /&gt;¿En dónde te encuentras?"&lt;br /&gt;Y me herí las córneas contra mi propia confusión &lt;br /&gt;Y no encontré nada que no me recordara a la muerte&lt;br /&gt;Y aborrecí ser hombre y ser ciego y ser un instrumento tan torpe&lt;br /&gt;Y tuve miedo de no poder transmitir en palabras todo esto&lt;br /&gt; y una larga espada de algún metal líquido me traspasó la boca&lt;br /&gt; y esa espada era una serpiente cristalina  &lt;br /&gt;cuyo hocico devoraba su cola&lt;br /&gt;y esa unión eran mis padres que se penetraban luminosos&lt;br /&gt;y en esa corriente inexpresable respiré el color de la vida&lt;br /&gt;"Exhala el humo de tus sueños&lt;br /&gt;¿Qué es lo que recuerdas?"&lt;br /&gt;Y de repente me encontré en un gran jardín&lt;br /&gt;donde todos lloraban por la muerte de el hombre&lt;br /&gt;Y lloré con los pocos ojos cegados por la luz&lt;br /&gt;Y recordé que yo solo era un minúsculo transcriptor&lt;br /&gt;de la fuerza abismal de  mi propia sangre&lt;br /&gt;Y me negué a cantar la palabra dios&lt;br /&gt;Y renegué de mi lengua empobrecida que no alcanzaba a  pronunciar&lt;br /&gt;todo lo que veía.&lt;br /&gt;Y comprendí que estaba muerto sobre el filo de la noche&lt;br /&gt;Y aparecieron flamas azules a mis costados&lt;br /&gt;Y deseé que todo ser viviente alcanzara liberación&lt;br /&gt;Y en las paredes se abrieron puertas con transfondo eléctrico&lt;br /&gt;Y su voz era la mano infrarroja de la luna&lt;br /&gt;Y sus palabras eran incienso entre mis labios:&lt;br /&gt;"Cualquier puerta es solo un sendero más de la evolución de la materia&lt;br /&gt;No mires atrás&lt;br /&gt;deja fluir tu esperma como un rayo salado&lt;br /&gt;confía en tu clarividencia&lt;br /&gt;reconoce la radiación de tu propio pensamiento&lt;br /&gt;confíen en que la vida marcha hacia lo perdurable&lt;br /&gt;recuerda el espíritu&lt;br /&gt;recuerden el espíritu".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-2580576062417385524?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/2580576062417385524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2011/06/cantos-del-puerto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/2580576062417385524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/2580576062417385524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2011/06/cantos-del-puerto.html' title='Cantos del puerto'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-2914229925865772493</id><published>2010-03-30T09:16:00.000-07:00</published><updated>2010-03-30T09:21:07.654-07:00</updated><title type='text'>LA PÁGINA EN NEGRO</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;A mi hijo Juan Carlos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la conciencia ronda es harto difícil adentrarse en la temática periodística semanal, aquella que exige rigor, disciplina, compromiso. La página en blanco de la que hablan los creadores literarios se transforma en página en negro, carente de color, de esperanza al menos; es la página exasperante que exige del creador todo su potencial y no ofrece nada a cambio. Es cuando el hombre encorvado por la pesadumbre de la vida quiere decir mucho y es incapaz de pronunciar palabra alguna, escrita o hablada. Es Onetti, metido diez años en una cama, con su whisky, sus chocolates, su perro, sus libros, su deseo de mandar al demonio la vida antes de que la vida lo mandara al diablo a él. Es el encuentro con una realidad dolorosa y placentera a la vez; saber incluso que “recibo y veo y converso con el que se me da la gana”, postura ganada a pulso de creación excelsa y sublime. Porque la obra de Onetti vivirá conforme al revitalizador pulso de la historia y el tiempo. El lo sabía desde El astillero, El pozo y, para no parecer erudito, desde todas las obras que en Santa María tuvieron su atmósfera imperecedera que habrán de disfrutar generaciones futuras adentradas en la carne, el hueso y la sustancia de tiempos mejores de la sociedad latinoamericana y mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte y resurrección de Onetti, obliga a reflexionar sobre las características del escritor dotado de virtud y talento para entender que la forma literaria no se elige de una manera caprichosa ni inventada, ni es impuesta por exigencias de modas pasajeras, sino de acuerdo a un tono que aflora de la esencia misma de lo que se quiere comunicar y expresar; de los personajes, los objetos y las situaciones estrechamente ligados a la naturaleza de la vida que se quiere revelar. Onetti reveló multivarios aspectos de la vida humana, de la vida en sí, de la vida a secas; porque cada aspecto de la vida humana requiere un estilo propio, intransferible desde el punto de vista del creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las alucinaciones aparentemente desordenadas del Cónsul, en Bajo el volcán, corresponden y armonizan con la esencia del personaje consumido y a veces revitalizado por un vicio que no logra apagar las vivas llamas de su mente y que recurre –casi sobre las ancas de caballejo marcado a fuego con un siete– los círculos del infierno ocultos bajo los letreros que prometen un orden inalcanzable (este jardín es tuyo) y una vida inexistente en la que se regala la torta a medias y se devuelve la esperanza eternamente frustrada de vivir al menos con una dignidad hoy lejana, distinta y añorada por la mayoría del pueblo mexicano pobre. ¿Dónde está la querencia, pues?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la selva chiapaneca no existe el amor robado, ni la distancia truculenta entre los hombres eternamente despojados hasta de su carne viva. Hay amor sublime y revolucionario que hermana y crece y une a los seres humanos cobijados por la manta del amor y la desesperanza esperanzada desde que se tomó la decisión por parte de indios magníficos de sabiduría ancestral. Nos rescatan los indios, dijo alguien. Y nos rescata la razón de las letras, el arte y la cultura honesta, aquella que finalmente acompañó a un Onetti cargado de tristeza y hoy acompaña a los niños de Chiapas, a los ancianos de Chiapas, a los hombres de Chiapas que revelan la injusticia de mil astilleros fraguados entre los montes y las montañas, cuyos despojos dejan ver al hombre nuevo, a los niños del futuro creando futuras brechas luminosas que serán, a la postre, vida nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy los pueblos del mundo claman, gritan por su liberación: los niños palestinos, tan similares a los mexicanos, a pedradas exigen su libertad y su independencia; las mujeres árabes desean ser mujeres dignas de respeto elemental; los niños mexicanos, latinoamericanos, asiáticos, africanos anhelan una forma de vida acorde con su elemental condición de ser y de quehacer. ¿A dónde va la literatura, el arte y todas las manifestaciones artísticas si no intentan desbrozar el camino de la dignidad humana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, premiaditos, premiadotes y culebros se la pasan cobijados por el sistema de opresión más cruel que conoce el desarrollo histórico de la sociedad mundial, sin percatarse de que la hora de los hornos hace tiempo que llegó, aunque no para quedarse sino para que esa misma hora termine y empiece el día de la presencia humana universal que rescate al ser humano de la humillación, la ofensa y la indignidad en que hasta ahora vive, a veces sin saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rabia escuece el alma y sólo queda decir que maldita sea la hora en que el pueblo mexicano pobre deba padecer mentiras, patrañas y agresiones por parte de los que detentan el poder político, económico, ideológico y cultural para mantener a los reales creadores de la sociedad en el umbral de la muerte; de una muerte encendida, la muerte dolorosa que satisface el apetito voraz de los que sustentan el poder de manera grotesca y burda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: Mientras se grita “¡Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!”, hay un canto unísono y armonioso por el hombre que supo recuperar parte de la conciencia humana a través de una literatura universal: Juan Carlos Onetti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-2914229925865772493?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/2914229925865772493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2010/03/la-pagina-en-negro.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/2914229925865772493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/2914229925865772493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2010/03/la-pagina-en-negro.html' title='LA PÁGINA EN NEGRO'/><author><name>Binzhá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10226264441787769120</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/Sn9WukCbb0I/AAAAAAAAABg/yXO9nenV0_4/S220/IMG_4207.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-4168509924683314854</id><published>2010-02-03T13:12:00.001-08:00</published><updated>2010-02-03T13:12:56.811-08:00</updated><title type='text'>Los niños, su belleza, su nobleinfancia</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mis hijos Luis, Lydiette, Jorge y Jerónimo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacinto, Zamná, Nachi Cocom, Exa, Teodoro, María, Lupita y quién sabe cuántos niños más se desperezan en catre de madera acolchada con yerba seca. Remolonean mientras se visten presurosos con deshilachada ropa. Son las cuatro de la mañana. Afuera de la choza las sombras fantasmales de la selva tropical, húmeda, fría y caliente a la vez, deja ver y mirar fantasmas, visiones, cuentos de abuelos idos y tías nobles: Oculta enigmas descifrados por el indio hace mil años. No hay temor, sólo cansancio centenario. Dentro de la choza rectangular, las brasas tiñen de rojo los rincones atiborrados de mazorcas viejas, gorgojientas, uno que otro misterio, poca leña almacenada, tres gallinas cluecas, un gallo desplumado y famélico perro que intenta inútilmente zafarse del lazo que lo mantiene atado a una estaca clavada en el piso de tierra firme. Son los niños indios, los niños de la montaña, los niños indígenas que viven en la selva sureña, la selva tropical, la selva virgen ignorada y grotescamente violentada por la mano del hombre blanco, del hombre ganadero, maderero, colono, siempre vivo al servicio del poder y la riqueza sometedora de la dignidad humana.&lt;br /&gt;Los niños popolucas, mayas, tzotziles, tzeltales, lacandones, seris, tarahumaras… no tienen día de escuela ni día de revisión médica, ni domingo de diversión ni posibilidad de hablar y escribir en español ni en lengua propia, mal llamada dialecto. No tienen esperanza verde ni esperanza gris. No tenían esperanza de ser hombres dignos de la patria tricoloreada a lo largo del tiempo y décadas demagógicas de fanfarrias y promesas sexenales. No tenían nada. Su rutina consiste en levantarse de madrugada, restregarse las musarañas, comer tres puñados de pozol y puro chile y tortilla. Avivar el fuego del fogón y salir al nocturno campo con morral y semilla colgado al hombro para colaborar en la siembra de maíz y frijol, y luego recoger cosecha de café para propietario ajeno y desconocido; regresar a la choza, masticar bocado insípido y adentrarse en riachuelo pedregoso con la esperanza de atrapar dos o tres camaroncitos de agua dulce y pescar con arpón hechizo alguna mojarra despistada que proporcione a la familia una pizcacha de proteína cocinada a lento fuego de leña verde, porque la humedad no cede y revientan los hongos en los pies, en la cabeza, en las axilas, y el vientre se hincha tanto que la flacura de los brazos y piernas se acentúa.&lt;br /&gt;Frente a la ventana del departamento donde vivo, llegan los boy scouts. A la mayoría los trae mami en automóviles aerodinámicos que a mi edad son irreconocibles pues apenas distingo un vocho de un datsun. Uniformados, niños y niñas con bordón, sombreros, gorritas, pantaloncitos cortos y falditas, calcetas impecables y zapatitos nuevos, hacen hilera y lanzan consignas que recuerdan los maniáticos coros de consignas hitlerianas, fascistas. Son ininteligibles. Jamás he logrado descifrar las palabras que gritan a destiempo. Ellos, niños, niñas y grandulones se forman, marchan asimétricamente, usan la bandera mexicana y la suya propia de flor de lis, juegan juegos ajenos, importados, y se ven y se miran ridículos con sus mochilas de campaña, sus cantimploras, sus gorras y su ropaje impecable digno del asfalto donde “entrenan”. Todo parece ser perfecto. Los dirigentes, viejorrones calvos, panzones, prepotentes, vestidos de niños oligofrénicos, emiten órdenes indescifrables a diestra y siniestra; no se mueven más allá de un espacio de dos metros de radio. ¡Y los chavitos los adoran, se cuadran ante ellos y, sumisos, acatan órdenes incomprensibles! Para no hablar de las chavitas, pobres, algunas ya no tan chavitas, que en los jueguitos inventados arrastran sus calzoncitos en el asfalto provocando miradas tendenciosas en las palomillas banda de la Unidad, que se hallan al acecho de monadas y de monos a los que propinan tremendas, adecuadas “madrinas” por maricones. Así es la vida de la gran ciudad, enternecida por la indecencia de los ricos endebles de espíritu.&lt;br /&gt;En los Altos o los Bajos de Chiapas, de Tabasco, de Campeche, de Veracruz, de Chihuahua, de Sonora, de Sinaloa, de Michoacán, de Guerrero, de Oaxaca, de Tlaxcala, de Puebla y de tantos y tantos lugares de la República Mexicana, los niños indígenas, campesinos, se levantan en la madrugada, hacen talacha, no tienen escuela ni servicios médicos; no tienen ropa ni zapatos pero sí tienen mucho quehacer: cortar leña, manejar el arado, buscar y hallar yerbas alimenticias en el monte, cargar costales de un lado a otro, espulgar piojos y pinolillos de hermanos menores y mayores y hasta de los padres, tíos y abuelos, conseguir barbasco para venderlo en centavos a compañías extranjeras, subirse a un palo de coyol para bajar el fruto y además, como ñapa vívida de la esencia humana, esbozar la natural sonrisa infantil que relumbra en las noches más oscuras de tormenta inusitada.&lt;br /&gt;¿Por qué se alarman y tiemblan los cadáveres de la opinión pública ante la revelación de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional adiestra niños y adolescentes en la disciplina militar? Se trata de niños que no tienen escuela, no tenían oportunidad alguna de aprender a leer y a escribir y a ordenar su vida en el contexto de su infancia despojada. Esos maravillosos niños y adolescentes indígenas que hoy hacen maniobras disciplinarias militares con palos, enfundados en ropa desgarrada y con zapatos y botas destrozadas, son niños hombres del futuro. Uno de ellos reveló que él había aprendido a leer y escribir gracias al Ejército Zapatista. ¿Tiene o no tiene derecho a defender desde ahora a quienes lo cobijan bajo una disciplina elemental coherente?&lt;br /&gt;Nunca el gobierno ni el Estado se preocupó por los niños campesinos, por los niños indígenas; por proporcionarles escuelas, centros de salud, vestido y calzado, alimentación mínimamente adecuada. Nuestros niños indígenas se salvan, los que lo hacen, de puro milagro. Hoy tienen una alternativa: disciplinarse no para combatir hoy, sino para estar preparados para el futuro que, hasta donde se observa, durante largo tiempo será el mismo: opresión, olvido, rezago, indiferencia, represión.&lt;br /&gt;No deben alarmarse los señorones de la ONU o de la OEA o de cualquier organismo internacional controlado y manipulado por los gobernantes de la Casa Blanca. Los niños zapatistas, los niños mexicanos pobres son hombres del futuro; son los que en última instancia podrán auxiliar a otros niños, incluidos los lamentables boy scouts, para que salgan del marasmo en que los mantiene hundidos una sociedad basada en la explotación del poderoso sobre el débil, del dueño de los medios de producción sobre aquellos que no tienen más que su fuerza de trabajo, sus manos, su resistencia física para seguir con mediana vida subsisitiendo en el horror de la miseria humana.&lt;br /&gt;Exa, Nachi Cocom, Jacinto, Zamná, María, Lupe y todos los demás aprendieron español; aprendieron a leer y escribir, aprendieron disciplina que, como se menciona en el REFORMA, ejecutan sus ejercicios con perfección (salvo los pequeños que tienen algunas fallas acordes con su edad). Siguen jalando arado sin yunta, abren surcos, recolectan miel de panal de avispa brava, pescan bagre con arpón, recolectan escuálido camaroncillo de río entre las piedras y avivan el fogón donde su madre cocina rico arroz y frijolito escaso acompañado de té de zacatelimón, único que llena el alma de calorcito en la madrugada, cuando los escuincles se arrojan hacia el campo y blanden el machete y hienden el azadón y el sacabocado para lograr cosecha magra, cosecha al fin, que al menos llena tantito la panza de los humillados, olvidados, ofendidos que hoy resurgen al grito de un ¡YA BASTA! compartido con la mayoría del pueblo mexicano pobre… y no tan pobre, porque las capas medias, mosaico de complejidad indescifrable, están en el merito límite del hartazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: El escritor es un gran mentiroso que escribe puras verdades.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-4168509924683314854?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/4168509924683314854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2010/02/los-ninos-su-belleza-su-nobleinfancia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/4168509924683314854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/4168509924683314854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2010/02/los-ninos-su-belleza-su-nobleinfancia.html' title='Los niños, su belleza, su nobleinfancia'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-3215879179279035149</id><published>2009-11-13T20:28:00.000-08:00</published><updated>2009-11-13T20:29:29.198-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor invitado'/><title type='text'>La mejor amiga de Sebastián</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;El niño es el recreador del cielo y de la tierra.&lt;br /&gt;Jean Genet&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Juan Carlos Castrillón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sebastián echó a volar la imaginación a toda vela. Se acomodó en la silla dispuesto a recorrer mil lugares recónditos de su buena mente —siempre había sido amigo de su propia mente—, a veces (casi siempre, sobre todo cuando estaba solo y aburrido) hasta le hablaba con cariño y le contaba sus cosas. Esta vez quiso pensar en Andrea, la niña de sus sueños, al fin que lo que estaba dando en clase la maestra ya hasta se lo sabía y estaba bien fácil. Por ese lado no había ningún problema. Y de repente, como siempre sucede en este tipo de cuestiones, con esa gracia natural y delicada de la mente joven (porque cuando la mente es fértil pueden crecer todo tipo de árboles maravillosos, pero también las hierbas más venenosas), de repente ahí estaba Andrea —claro que ahí estaba— vestida de blanco y con sus tenis azul cielo, comiéndose una paleta de chocolate, así nada más, como si nada, en medio de las nubes abrillantadas por el terso amanecer. Sebastián disfrutaba mucho pensando en la niña, se enternecía hasta el suspiro, el tambor de su respiración inventaba nuevos ritmos, rápidos y lentos que le latían en los ojos y en toda la cara, casi imperceptiblemente. Sebastián había aprendido a dominar sus gestos, tal vez sus emociones, a no llamar la atención y a pasar siempre desapercibido, para que los tontos adultos lo dejaran en paz. Él había aprendido finalmente, como actuar para tener a todos bien contentos. Al doctor decirle que todo estaba bien, que las pastillas funcionaban (esas estúpidas pastillas que regalaba a sus amigos los más grandes), que ya no tenía más pesadillas, y que ponía más atención en la escuela. A su papá lo tenía controlado después de que por casualidad —esto era cierto, pues nunca le había gustado espiar a sus propios padres— escuchó la amorosa conversación con su amiga del despacho, se sentía culpable con Sebastián todo el tiempo. A mami era fácil dominarla y engañarla, con no ensuciarse el pantalón, con no perder los libros, con lavarse la cara y los dientes, con fingir obediencia y luego hacer lo que nos plazca. Ella vivía en su propio mundo —pobrecita, no era mala—, un mundo limpio y bien vestido, de revista. Un mínimo universo en sí mismo, que a Sebastián mataba de fastidio. Ese lugar donde las señoras como su mamá se sentían superiores por un anillo o unos aretes o un auto o unos zapatos, y podían pasarse horas enteras hablando de ello. Él prefería abstraerse, imaginarse a Dios, y pensar qué pasaría si no existiera, también. Siempre le gustaba mirar las dos caras de cada moneda; en su mente siempre estaba cómodo, podía crear, pero también podía destruir. Creaba el rostro sonriente de Andrea, su vestido de quién sabe qué color. Creaba el futuro de sus treinta y tantos años, cuando ya fuera todo un hombre, cuando al fin pudiera realizar todo lo que su corazón le gritaba ahora, quedamente, cuando ya no dependiera de nadie. Creaba su pasado, su historia, la historia de sus padres, la historia de todo el mundo. Sólo una vez utilizó su mente para destruir, pero eso tal vez sea otra historia. Esta vez, toda la imaginación fue cosa bella, como Andrea, la música y el cielo, el agua, y ese antiguo mundo que apenas comenzaba. En ésas estaba Sebastián cuando, finalmente, la realidad terminó por imponerse  con la contundencia de un gancho al hígado. El timbre de salida sonaba largamente por los pasillos del edificio de la primaria, por los salones de secundaria, por las paredes recién pintadas de la prepa. La mejor amiga de Sebastián se alertó inmediatamente, preparándose para salir a la realidad, esa realidad robotizada, donde todos estaban programados para decir “Sí” todo el tiempo a los designios de sus superiores, porque así estaba dicho que debía ser, por los siglos de los siglos; y así evitar su ridícula —pero igualmente destructiva— ira. Después, sólo se escuchó un enorme barullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Sebastián se puso de pie, la oficina ya se encontraba completamente desierta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-3215879179279035149?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/3215879179279035149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/11/la-mejor-amiga-de-sebastian.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/3215879179279035149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/3215879179279035149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/11/la-mejor-amiga-de-sebastian.html' title='La mejor amiga de Sebastián'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-7599613622243910575</id><published>2009-10-04T18:11:00.000-07:00</published><updated>2009-10-04T18:14:57.007-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='creación literaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cultura'/><title type='text'>Alejandro César Rendón</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es Alejandro un hombre espigado, alto, aguda la mirada, callado en reunión social, tímido cuando quiere, parlanchín en buen ambiente, agresivo cuando de sostener posición digna se trata, escritor, dramaturgo, guionista, profesor, literato genuino, director de la Escuela de Escritores de la SOGEM. Hace unos días recibió merecido homenaje por sus cuarenta años de actividad profesional en el campo de la literatura y la docencia (ya estás viejo, Alejandro), lo que deja grato sabor de alma por el significado que adquiere en una sociedad que habitualmente reconoce a los eternos conocidos y olvida a los que en silenciosos gritos hacen obra honesta y fructífera, sólida como lo revela la interminable talacha de Alejandro en la formación de generaciones de jóvenes y viejos que abrevaron y seguirán bebiendo de él savia fértil en el complejo oficio de escritor multifacético y apto para adentrarse en los vericuetos del cuento, la novela, la poesía, el guión cinematográfico, la dramaturgia, el guión de historietas y de espectáculos, herramental indispensable para aquellos que deberán sobrevivir con la pluma como lanza y la sabiduría como escudo en una sociedad por naturaleza hostil al arte y sus infinitas manifestaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comentábamos Alejandro y yo, en torno a un escritorio lleno de café cargado, que en una obra literaria se mezclan a veces multitud de formas literarias, lo que no impide el predominio de un estilo, un hilo rojo personal y general que unifique y de coherencia, que realce la textura de la urdimbre siempre y cuando el escritor no olvide que lo principal en el arte de decir las cosas es que contenido y forma se correspondan, sean inseparables. “Un buen contenido sin forma artística puede ser muchas cosas: proclama, consigna, ideario… pero no una obra de arte”, comentó Alejandro, bebiendo café y fumando como chacuaco. Yo añadí que una forma bella sin contenido sería un cascarón sin yema: frágil pasto de la moda. Y ambos coincidimos sin total coincidencia en las minucias, que tal vez al conjugar las dos cuestiones, contenido y forma, es posible comprender cabalmente aquello que decía el poeta español citado por Ermilo Abreu Gómez en su enorme breve libro, Idea de la prosa (Ediciones Siglo Veinte, sin fecha de publicación): “Hay una línea imprecisa y casi invisible que sólo percibe el escritor dotado de verdaderas condiciones creadoras: lo que se escribe arriba de esta hipotética línea, aunque tenga errores morfológicos o de sintaxis, es prosa bella o prosa inteligente y puede ser hasta prosa excelsa. Lo que se escribe debajo de esa línea, aunque todo sea un modelo de perfecciones, no será ni por asomo, prosa bella; será, si acaso, gramatical. Los méritos de la primera son reales porque lleva voces y no ecos. Los méritos de la segunda son aparentes porque lleva ecos y no voces”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las interrupciones se suceden una tras otra. Alejandro trata bien a propios y extraños en su estrecha oficina de la Escuela de Escritores, lo que me pudre pero al mismo tiempo me enseña formas de buen trato que nunca aprenderé. Él se sabe de todas todas; yo me se de todas las menos. Y seguimos en la conversa un tanto cuanto precipitada, recapitulando acerca de que el arte nace como resultado del trabajo del hombre y lo acompaña en todo su recorrido a lo largo de la historia y en su continua e incesante expansión creadora ligada a la apropiación de la realidad por el hombre mismo, el hombre social. ¡A huevo!, dice Alejandro y ¡A huevo!, digo yo, porque así como a lo largo del desarrollo histórico de la humanidad las formas de vida son muy diversas y cambian según el lugar y el tiempo, diferentes son también las formas del arte. Éste se desarrolla en concordancia con las relaciones de producción de su tiempo y se enriquece, cambia y se modifica de acuerdo a un proceso de interrelación con todos los elementos que componen el sistema social a que pertenece. “Es erróneo pensar, como lo hacen los notables, exquisitos, cosmopolitoides de la literatura burguesa (los mismos que proclaman las ideas &lt;&lt;universales&gt;&gt;), que existe o ha existido en la historia un arte autónomo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuéntame, Alejandro, o yo te cuento. Total, ya nos metimos los dos en este embrollo. Ya nadie sabe ni sabrá si hablas tú o yo. Mas lo cierto es que las características del desarrollo histórico de la sociedad mexicana, entre las que se encuentran como constantes su estructural dependencia económica, política, social y cultural con respecto de otras naciones avanzadas, sobre todo ahora con el TLC; la irracional explotación de sus productos naturales y la penetración altanera y violenta de extraños, ajenos saberes, distintas formas de sentir, cantar, hablar y aprehender las formas de la naturaleza y reproducirlas, de vestirse y divertirse, de trabajar y de amar, han dado como resultado que la historia de la literatura más o menos importante se remonte, salvo algunas honrosas excepciones, a cumbres aisladas (Sor Juana), estrellas solitarias (Ruíz de Alarcón) y semillas de novelistas que no forman cordillera, galaxia, sembradío o conjunto cultural al modo como lo exige Elliot. El signo de su estructuración, primero colonial y más tarde en el seno del imperialismo norteamericano, le da el desgarramiento mismo de una cultura original, materna, violada a espada, cuchillo, cremación y, más tarde, soborno y explotación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro y yo no terminamos la conversa. Nos faltó hablar del más grande escritor mexicano de este siglo, José Revueltas, único creador literario que tiene asegurada la trascendencia en el tiempo. Cierto es que hay otros grandes, pero… Prefiero darle la mano a Alejandro y pensar que entre sus alumnos surgirá el nuevo escritor, la nueva escritora que capte y refleje en sus cuartillas la realidad mexicana que hoy se vive gracias al heroísmo de los integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de los obreros conscientes, de los campesinos que deambulan en las sombras de habitaciones indescifrables de ricachos temerosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Salud, Alejandro César Rendón! ¡Va por ti la que me echo entre pecho y espalda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: La represión se hace optimismo cuando el indio mexicano dice ¡Basta ya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en la columna dominical "Ver para mirar", en el diario "Reforma", entre los años 1994, 1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-7599613622243910575?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/7599613622243910575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/10/alejandro-cesar-rendon.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7599613622243910575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7599613622243910575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/10/alejandro-cesar-rendon.html' title='Alejandro César Rendón'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-323467994909477698</id><published>2009-09-29T14:53:00.000-07:00</published><updated>2009-09-29T15:08:46.285-07:00</updated><title type='text'>Cómo se escribió EL INFIERNO DE TODOS TAN TEMIDO</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;el cielo que me tienes prometido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;ni me mueve el infierno tan temido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;para dejar por eso de ofenderte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 8pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 8pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;SONETO A CRISTO CRUCIFICADO&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 9pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;(fragmento)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 9pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Atribuido a Santa Teresa de Jesús&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;A TREINTA Y CUATRO AÑOS&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; de la publicación de &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido,&lt;/i&gt; la densa tragedia de errores e incógnitas que envuelven a la obra apenas comienza a disiparse. Publicada en 1975, bajo la sombra de la opresión que el aparato gubernamental que entonces sembraba Luis Echeverría, y como representante del primer y único concurso de Primera Novela, convocado por el Fondo de Cultura Económica, la obra figuró de una manera pusilánime en librerías, consecuencia plena de la escasa difusión que la misma editorial efectuó. No obstante, el camino promulgado y seguido hasta este punto en que la novela es publicada, difícil y dañado había sido, y la nula distribución significaba sólo un fragmento más sumado a su magro destino.&lt;/span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Construida en tres ocasiones, tiene origen en 1968 el primero de los manuscritos que con el título de “Pabellón siquiátrico” y una extensión de doscientas cincuenta cuartillas comenzó a fundamentarse como una obra nacida de la violencia. Fue la noche del dos de octubre, mientras el gobierno ejercía todo su poder de represión sobre el pueblo mexicano, sobre los estudiantes, noche de sangre y lluvia, cuando comenzó a escribirla el autor, justamente al tiempo que las balas herían con sordo sonido la libertad, él comenzaba a tejer, golpe tras golpe de las teclas de su máquina otro tipo de revolución, otro tipo de protesta, protesta que iba a contracorriente con el &lt;i style=""&gt;modus operandi&lt;/i&gt; del Estado. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;&lt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, novela política, la empecé a escribir en 1968 […] No importa el día, o tal vez sí importa: empecé el dos de octubre en la noche, cuando aún no cesaba la represión brutal, y casi me dieron ganas de escribir con sangre… de la violencia que traía&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&gt;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, escribiría Carrión.&lt;a style="" href="#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;No obstante, cierto es que en ese año comenzó a redactarla, pero hay que considerar que Luis Carrión estuvo siempre en una línea de denuncia, partidario del socialismo y admirador del Che Guevara, moviéndose siempre tras la línea política, de una denuncia exacerbada, sugerible es pensar que aquello que comenzó a escribirla el día de la matanza en Tlaltelolco, aquel negro dos de octubre, viene a ser más una justificación –quizá un punto clave- para desbordar y mostrar, dar a conocer la rabia, el dolor lacerante y crudo ante el vivir que él llevaba por dentro. Es, pues, un mero acto simbólico acorde con la violencia y el desasosiego de ese tiempo. Es simplemente fijar y dejar clara su postura dentro de la tan divergente sociedad. Porque aunque la temática de la novela no es directa con los hechos de aquel octubre, fragua en perspectiva la situación circundante y periférica de aquellos años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;De ese primer manuscrito poco se sabe. Fue destruido tiempo después, trizado en mil pedazos para posteriormente incinerarlo, como ofrenda destructiva de una de las crisis depresivas que el autor sufría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A principios de los setenta, el autor volvería a escribir otra versión de la misma obra, un segundo manuscrito, el cual conservaba el título del anterior, aunque probablemente la estructura tuviera algunas variantes. No lo sabemos. Lo que se conoce es que la cantidad de páginas fue mayor: trescientas cuartillas. Pero de igual manera, esta segunda versión tuvo la suerte de ser destruida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Finalmente, la versión que se conoce y fue publicada –el tercero de los manuscritos-, es escrita en su mayor parte en un pueblito español de nombre Badalona, entre diciembre de 1973 y enero de 1974, lugar en donde el autor se refugia para escribirla. En todo este intermedio, entre 1968 (escritura del primer manuscrito) y 1973, Luis Carrión osciló entre hospitales siquiátricos, bares, como pieza angular (gerente general aparte guionista) de la empresa cinematográfica Marco Polo, publicando artículos, algunos cuentos, escribiendo su interminable diario, pero sobre todo, nutriéndose de toda la soledad que le aquejaba y ensombrecía el camino. Fue en las noches de ese interludio cuando comenzó a configurar su obra, cuando comenzó a dejarse llevar por esos vientos que la creación brinda: noches de naturaleza plena y desenvuelta las cuales quemaba al lado de Jorge Fons, José Agustín, Sergio Olhovich, Juan Manuel Torres, Parménides García Saldaña, Juan Tovar, Mario Sánchez y otros tantos que desfilaron dejando marcadas sus siluetas llenas de noche en aquel departamento de Villa Olímpica. Noches y días en los que la marihuana y el alcohol se tornaban fuente inacabable de creación, demonios que sentados a la mesa compartían con los presentes carcajadas profundas y crecientes ruidos, vigilia que terminaba por parir a altas horas de la noche –si no es que cuando el alba rompía- algún trazo delineado en los muros de la morada o en todo caso, sobre algún lienzo desnudo, o en cualquier parte que permitiera el logro, la contribución gratificante y gratuita que el verdadero artista –el artista verdadero- suele proveer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Fueron en esas noches de ebriedad en las que Luis Carrión recogió minuta a minuta, con gran sigilo, la memoria que concibió a Jacinto Chontal, su &lt;i style=""&gt;alter&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;ego&lt;/i&gt;. Tiempo que se ensamblaba hebra a hebra despojándose del firmamento pleno para encontrar rincón y cabida –lugar único- dentro de la mano del escritor. Del escritor enfermo. De aquel que tenía que ingerir día tras día altas dosis de medicamentos, muchos de ellos aún experimentales. Noches de creación pero también de soledad, de esa soledad a la que Luis tenía que volver tan pronto la bohemia finalizaba: soledad que aguardaba paciente en los rincones de su habitación, como si fuesen los cuatro jinetes del juicio: soledad que ahora proveía otro rostro, otra faz, distinta a la sorprendida bajo el ritmo de la creación. Y los espectros de la memoria se hacían presentes, el saberse parte de una historia no comprendida, el saberse engrane de un capitalismo ante el cual luchar era lacerante y agotador pero que nunca terminaba por cansar. El brillo de la navaja brillaba, y con un fino corte quebraba las venas de los brazos bajo un tiempo insalubre de amor y muerte, de olvido y agonía. O la vieja aguja internándose lentamente bajo otro tiempo, inoculando mientras atravesaba la piel, sangre interrumpida de su veloz cause interno, tinte carmín que de igual manera escurría cuando los cristales de las ventanas eran quebradas de un puñetazo simple, certero, difícil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A mediados de 1973 es internado en el hospital San Rafael. Razón: sus excesos depresivos y los reiterados intentos de suicidio. Finalizado el lapso de recuperación, él mismo pide su reingreso al nosocomio dado una recaída que sufre. Este espacio prodiga tranquilidad y tiempo suficiente al joven escritor, tiempo para pensar en su obra, en el prójimo, en su rededor. Y es de dicho hospital, San Rafael, del que se fuga. Del que huye. Del que escapa un día de visita mientras sus familiares aún se encontraban en la sala de visita. Él simplemente escapa un día de finales de noviembre, cuando la oportunidad se le presenta. Una fuga en la misma huida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Con el financiamiento que le brinda su hermana Lydiette, y con la idea de escribir en completitud&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;la obra que ronda con furia y desasosiego en su espíritu, Luis Carrión inicia el viaje a España a principios de diciembre de 1973, con la intención de estar alejado de todo y todos, con plena intención de probar ese otro sabor que la soledad pare cuando la distancia es mucha, aislamiento improvisado entre las redes de un espejismo mortuorio. El no estar conviviendo día a día con la monotonía que los muros y ventanas cotidianos salpican, llenos de tiempo ensimismado y cubierto de podrida memoria. Así es como llega a España, al último bastión revolucionario, con poco dinero en el bolsillo y la mirada extraviada ante esa nueva geografía que el viejo mundo detiene bajo sus cielos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Ya ahí, el autor toma por destino anclador un pequeño pueblo costero de nombre Badalona, situado en Cataluña, antiguo como lo eran las cúpulas de sus iglesias que en la lejanía se divisaban: pueblo con casitas de ladrillos rojos, vetustas la mayoría, llenas del aroma que los espectros avinagrados por los siglos despiden. “¡Agujero de España, tan deseado por los intelectuales mexicanos y en general por los intelectuales de Latinoamérica”, registraría Luis en su diario de aquella tierra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;En una habitación del hotel donde se hospeda comienza a fraguarse de una manera incisiva y poderosa las líneas de una obra ágil y revolucionaria, entre la penumbra que aquellos focos no logran borrar, línea a línea va emergiendo y configurando parte del rostro los demonios y contrahechos que se atisban llenos de memoria fecundada de todos esos siquiátricos (re)visitados, inmundicias crecientes y violentas que cruzan desaliñadamente en la pluma del escritor ante aquella invocación. Y ante ello podemos inquirir que Badalona significó para el autor más allá que una menguación necesaria para con su ser, un espacio de silencio, un sitio estático y vacío. Nulo: fértil para la escritura y vasto para la creación. Badalona, con sus callejuelas empedradas y desalineadas, con sus iglesias antiguas y sus casas disformes y deterioradas, con sus bares y borrachos, anclados a un tiempo y un espacio ajeno al extranjero, y sus féminas nacientes entre sombras y vientos, y la canción que se aprisiona entre las piedras y el mar cuando el bohemio las entona, evocando los días de gloria, de revolución, de cambios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;No obstante, la condición de extranjero, de extraño, de ser ajeno en esa tierra que sentía el joven escritor, contrastaba enormemente al sentirse común y familiarizado con la ideología, y eso fue un elemento clave para poder estructurar magistralmente el duro rompecabezas que la estructura de la obra reclamaba. Combinando la escritura con los vagares en el pueblito, charlando con los pescadores, comiendo conejo, visitando ahora el bar, viendo alguna película, observando y siendo testigo del caer del crepúsculo, o dejándose llevar por el ruido de los árboles cuando el viento los atravesaba, poco a poco las páginas comenzaron a apilarse, ora con velocidad, ora con lentitud, resultado de una escritura no lenta sino de difícil traducción de imágenes mentales a palabra escrita. Así la obra fue apareciendo nuevamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Sin embargo, la situación vivida por el escritor en Badalona no significó precisamente un viaje colmado de abundancia: con pocas monedas en el bolsillo, y renuente a pedir ayuda o regresar a México por dinero, las condiciones enfrentadas pasados algunas semanas, fueron de miseria, viéndose en la necesidad de elegir el mejor modo de sobrevivencia con el fin de ahorrarse algo de dinero que pudiera solventar postreros gastos en aquella tierra donde era un desconocido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Sumado a esto encontramos la condición física, enfermiza, que siempre mantuvo anclado, al menos corpóreamente, al autor, inconveniente que no le permitió ser un guerrillero pleno, un revolucionario de acción: por un lado, se enfrentó a un dolor de muelas que le aquejó en plena Navidad, dolor de muelas que proliferaba en ambos lados de la boca; por otro lado, la ingestión diaria de medicamentos –lo cual le ocasionaba sueño, en diversas ocasiones- también le produjo una severa gastritis, producto de tanto fármaco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Se sabe que Luis Carrión frecuentó un bar de reputación oscura, de nombre El Maño, ya fuera para beber o comer. También se conoce que dedicaba bastante cantidad de tiempo a observar mediante la caminata los distintos rincones próximos de aquella patria. Es probable que en esa ocasión haya visitado Mataró, por aquello del fragmento onírico que traslapa en &lt;i style=""&gt;El infierno&lt;/i&gt;… &lt;a style="" href="#_ftn3" name="_ftnref3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Es probable. Pero todo esto significó una pieza más en la construcción de la novela, el ensamble de hacer tangible aquella energía que la creación brinda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Luis Carrión abandona Badalona a finales de enero de 1974, y a su regreso a México trae consigo alrededor de tres capítulos de lo que aún en ese tiempo conservaba el título de “Pabellón siquiátrico”. No obstante, Carrión Beltrán siempre expresó acerca de su viaje a España que había sido realizado más por presión familiar que por deseo propio. Sea cual sea la verdad, la mayor parte de la novela fue escrita en el extranjero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A finales de febrero de ese 74, luego de superar difíciles tiempos, conoce a Martha Rivera, quien se convierte en su esposa meses más adelante. A su lado, Luis encuentra la tranquilidad y el sosiego del alma. El amor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Sería en los meses siguientes en los que Luis cambiaría el título de su inacabada obra por &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;El infierno de todos tan temido”&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;. &lt;&lt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Conocí [el soneto de Santa Teresa] porque una chava me lo dijo. Y yo me enamoré de ella. A mí sí me mueve, le dije. Hasta el infierno de todos tan temido. Y entonces conocí el infierno, pero conocí el cielo también&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&gt;&gt; &lt;a style="" href="#_ftn4" name="_ftnref4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, confesaría alguna ocasión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Es a finales de agosto cuando se entera de la convocatoria lanzada por el Fondo de Cultura Económica, la cual cerraba el dos de septiembre. Presionado por sus amigos, quienes elogiaban su obra, la cual solía ser leída en los momentos de tertulia (incluso en algún momento llegó a organizar una reunión de lectura de su obra aún inconclusa), decide terminarla la noche del uno de septiembre, faltando escasas horas para que el tiempo de recepción que marcaba la convocatoria finalizara. Así se trasladan de su departamento de Villa Olímpica, Luis Carrión y su esposa Martha a las oficinas de la cinematográfica Marco Polo, que se encontraban en Insurgentes, en la calle de Montana. Junto con ellos van Concepción Ambriz –esposa del doctor Jorge Carrión- y &lt;i style=""&gt;Bubby&lt;/i&gt; Rivera (hermana de Martha). La noche cimbraba, pregonando humedad. El viento crecía al tiempo que el asfalto mojado reflejaba las luces de la ciudad. De los automóviles. De los edificios. Ligera música se escapaba de algún bar escarchado de risas ebrias y oscuras como la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Llegado al sitio, entre nerviosismo, charla, presión y creación esparcida al máximo, las cuatro siluetas perpetraron el edificio, resguardándose en la que era la oficina de Leopoldo Silva, dueño de la cinematográfica. La cava se sumó a los cuatro personajes. Así es como Luis Carrión escribió el último capítulo de su obra, encorvado, situando al personaje quizá en los últimos círculos del infierno, en el último resquicio. Fue en esa noche del uno de septiembre y madrugada del dos, cuando la obra culminó. Y mientras él escribía, Martha pegaba las hojas de la novela que días antes Luis había despedazado, mientras Conchita la pasaba en limpio y &lt;i style=""&gt;Bubby&lt;/i&gt; sacaba las debidas copias. No hubo tiempo de revisión, el tiempo se consumía vorazmente tanto como la cava. Madrugada de septiembre que con otro sonido veía parir a la obra. Alma de suicida que da la bienvenida a un nuevo día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; se terminó cuando el alba vislumbraba apenas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Exhaustos por la dura noche, se retiran a descansar. Luis y Martha llegan a su departamento en Villa Olímpica cuando el sol matutino filtraba ya por los cristales. Con la mirada marchita y el cuerpo lleno de somnolencia, se tienden a navegar en el descanso al menos un par de horas, pasados los cuales irían a entregar las copias del texto. La convocatoria cerraba a las catorce horas. Como resultado del ánimo con que enfrentaron la noche, la pareja es atrapada inoportunamente por un sueño profundo, hondo, sobrecargado, que los hace despertar y aligerarse de él cuando la luminosidad vespertina, morosa al tiempo y crecida, se muestra por detrás del departamento. Dos horas aproximadamente habían transcurrido desde el cierre de la convocatoria cuando el autor en un despabilamiento abrupto, sale con esperanza en mano, en dirección a las oficinas del FCE, para con suerte registrar aún su obra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La historia registra que el vigilante de la editorial, al enterarse que Luis Carrión iba con la intención de inscribir -dado la hora a destiempo-, su obra como candidata al concurso, con un movimiento despreocupado y la voz ligera, le indica que él tiene la orden de recibir todas las solicitudes y obras a participar que llegaran dicho día, sin importar la hora. Todas eran bienvenidas, aquel dos de septiembre. Así es como finalmente la obra que desde hacía seis años había comenzado a existir inestablemente, queda con registro en aquel concurso –único- de Primera Novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Sin embargo, los vientos que la suerte sortearon en aquel año contradictorios serían para el autor. Sería ese mismo septiembre cuando un terrible accidente empañaría la felicidad que hasta entonces proliferaba. Un accidente automovilístico camino a la ciudad de México de Tepoztlán, Morelos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los meses que siguieron al accidente se volcaron fríos, llenos de miseria y tristes. Martha, luego de abandonar terapia intensiva y en plena recuperación, atenta pero indefensa desde la limitación que otorga una silla de ruedas, mira al destino fragmentarse mientras el otoño desprende toda posibilidad de emerger desde aquel agujero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Contrariamente a lo pensado, la manera que tiene este joven escritor de salvar su vida es la de ser revolucionario, la de permanecer en la línea de defensa, congruente con su línea de pensamiento, y con esa escasa, nimia luz de esperanza que el premio en el cual se inscribió podría brindar, decide recién iniciado el mes de diciembre, llamar a las oficinas del FCE, con intención plena de retirar su obra. Motivo: la poca seriedad de la misma al no publicar el resultado la fecha indicada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La llamada la responde una de las secretarias, señorita amable que si bien el tiempo se ha encargado de olvidar su nombre más no su acción, convence a Luis Carrión de no precipitarse en su decisión de retirar la obra. El escritor insiste en que es de poca credibilidad todo aquello, mientras que muestran al no publicar los resultados lo bajo y ruin, e incluso detestable que una institución como lo era el FCE en el afán de burlarse de los escritores. La secretaria insiste en que no la retire. Que tome sus precauciones. El autor insiste en que la retira, ya que alguien como él no puede soportar caer en un juego mediocre creado por el mismo Estado, con el simple afán de burlarse de las necesidades de los creadores. La tensión crece y él no quita el dedo del renglón y pide que su obra sea retirada del concurso. La señorita suspira, y luego de repetir que considere sus palabras, agrega algo: “su obra está entre los finalistas… el jurado está dictaminando el resultado… sea paciente, usted puede ser el ganador”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El tiempo siguiente persiguió la tranquilidad de la pareja Carrión-Rivera. En caso de ganar el premio las posibilidades se expandían. Tendría otro significado el porvenir. Los minutos se tornaron benéficos e insanos a la vez. Una desesperación corría por las venas de ambos, coronado por una sonrisa de imaginarse como un posible ganador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El cinco de diciembre de 1974, por la mañana, suena el teléfono. Martha, desde su silla mira a Luis levantarse y tomar el auricular. ¿Bueno?... La voz solicita al señor Luis Carrión Beltrán. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;&lt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Su servidor&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&gt;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, responde él. La voz correspondía al director de la editorial, José Luis Martínez, quien lo felicita animosamente y comunica que él ha sido el ganador único del premio de Primera Novela del FCE. El rostro del autor cambia, se ve iluminado. Sus ojos brillan. Se revitalizan. Martha lo observa desde el otro extremo: lo comprende todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El fallo dado a conocer por la editorial y que estuvo respaldado por un jurado conformado por autores de renombre internacional –Carlos Fuentes, José Miguel Oviedo, Juan Goytisolo, Juan Rulfo y Ramón Xiráu-, anunció que, en efecto, &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt;, registrado con el seudónimo de “Benjamín”, había sido la obra ganadora. El autor: Luis Carrión, y por ende, merecedor de ciento veinticinco mil pesos más la publicación de la misma, que sería editada en los primeros meses del venidero año. &lt;a style="" href="#_ftn5" name="_ftnref5" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Pero… ¿cuál fue la historia que se desarrolló entre los miembros del jurado para optar por otorgarle el premio? José Miguel Oviedo escribió respecto a ello: “Quienes descubrimos y leímos primero la novela, fuimos Goytisolo y yo, en ese orden. (Aclaro, de paso, que Carlos Fuentes, por encontrarse en Estados Unidos, no participó en nuestras deliberaciones, y simplemente se sumo a nuestra decisión, como consta en el acta respectiva.) El resto del jurado la leyó después, coincidió rápidamente con nosotros y todos resolvimos concederle el premio”. &lt;a style="" href="#_ftn6" name="_ftnref6" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Jaime García Terrés al respecto narraría: “La reunión de dicho jurado, créasenos: no fue cosa fácil. Por principio de cuentas Carlos Fuentes hubo de participar &lt;i style=""&gt;in absentia&lt;/i&gt;. Se vinculó a las deliberaciones y al voto final, por la vía telefónica. Luego, Juan Carlos Onetti, que había aceptado con el mayor entusiasmo venir a México, fue víctima de cien incomprensivas e incomprensibles objeciones en su por hoy desdichado país, y a última hora se vio obligado a deshacer sus maletas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Para colmo, la huelga postal en Francia dificultó la comunicación con Juan Goytisolo, así como la tramitación normal de su visado y el envío de sus pasajes. Por fortuna, sin embargo, pudo solucionarse este último problema, y el amable y enterado escritor español compareció a tiempo, al igual que José Miguel Oviedo y Juan Rulfo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Agradecemos públicamente el auxilio prestado por Ramón Xirau, que con su generosa colaboración (fuera del programa inicial) y su clásica inteligencia suplió faltas y orientó, como es en él costumbre periódica, los diálogos. Y no olvidemos que Juan Rulfo se desatendió de un tenaz resfriado, para compartir la discusión. Ah, pero los engorros que soportó Goytisolo no acabaron en lo que decíamos antes. Sucede que sus admiradores literarios, en un afán de evitarles molestias en el momento de su llegada a México, descuidaron advertirle que debía hacer sellar su pasaporte por los agentes de migración. Y éstos, en el preciso instante en que Juan se disponía a abordar el avión de regreso a París, le impidieron el acceso. Perdido de cualquier manera el vuelo previsto, la cuestión hubiera pasado a mayores, a no ser por la intervención, decidida, veloz y eficacísima, del licenciado Rafael García Garza, quien desde los pinos dictó la orden de que cesaran las trabas al viajero”. &lt;a style="" href="#_ftn7" name="_ftnref7" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Luis Carrión estuvo siempre agradecido por haber sido elogiado de tal forma con su obra por un jurado conformado por autores reconocidos, y por quienes, de una u otra manera, sentía respeto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;No obstante, dado a los fuertes gastos que había tenido por las terapias a las que asistía su esposa en busca de una mejoría en sus piernas, Luis Carrión estaba en la pobreza, y con una línea telefónica suspendida ya, el seis de diciembre, un día después de habérsele anunciado como ganador, Carrión sale con dirección a la editorial, con el firme propósito de solicitar un adelanto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La cantidad de dinero que le adelantan sobre el premio fue de cinco mil pesos. Jaime García Terrés, que era el gerente editorial del FCE, y encargado directo en lo que concernía al premio, avala la situación y accede a la petición del ganador, y se le entrega la cantidad. &lt;a style="" href="#_ftn8" name="_ftnref8" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Pasan los días, llega la navidad de ese setenta y cuatro, y el año nuevo, y dado las dificultades económicas que siempre soslayaron a Luis, regresa por otra parte de dinero. Obviamente, esta circunstancia molesta a García Terrés, por varios factores: Luis es claro y directo –nada discreto- al solicitar parte de su dinero, cosa que irrita a Terrés. Por otra parte, su posición política, totalmente de izquierda, acorde con el socialismo, hijo del doctor (médico siquiatra) Jorge Carrión, y siempre moviéndose por la vía revolucionaria, enfrenta por completo a la posición ejercida por la editorial, que siempre delineó un estándar de derecha. Era razonable que comenzaban a observar que quizá habían errado, no literariamente, pero sí en la persona a la que le habían entregado el premio. No obstante, ahí estaba el ganador reclamando su premio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;En una de esas visitas realizadas por Luis al FCE, le comunican que próximamente se hará la entrega del premio, la ceremonia, en la que estará el presidente Luis Echeverría, y será él mismo quien le haga entrega del premio. El comentario a realizar por Carrión era previsible: él no recibiría nada de un personaje tan siniestro y deplorable como lo era Luis Echeverría, comentario que llega a oídos de García Terrés, y como resultado, la entrega del premio se pospone más, al grado de no realizarse nunca y de jamás entregarle el monto restante en una sola exhibición sino en pagos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Esta especie de boicot realizado con la obra no terminaría ahí. Junto con la cantidad monetaria que se le entregaría al autor, se le sumaría la distribución y promoción correcta de su novela por la editorial, aspecto que se reflejaría muy pobremente, por ciertas razones: la cláusula octava del contrato firmado por el autor el 7 de enero de 1975, junto con el director adjunto, Lic. Guillermo Ramírez Hernández (editor), la cual refiere asuntos de edición, señala que el editor tenía la facultad de realizar un tiraje de 40,000 ejemplares como máximo (y 1000 como mínimo), cantidad sumamente alta, y que por obvias razones de &lt;/span&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shapetype id="_x0000_t75" coordsize="21600,21600" spt="75" preferrelative="t" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" filled="f" stroked="f"&gt;  &lt;v:stroke joinstyle="miter"&gt;  &lt;v:formulas&gt;   &lt;v:f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @0 1 0"&gt;   &lt;v:f eqn="sum 0 0 @1"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @2 1 2"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @0 0 1"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @6 1 2"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @8 21600 0"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @10 21600 0"&gt;  &lt;/v:formulas&gt;  &lt;v:path extrusionok="f" gradientshapeok="t" connecttype="rect"&gt;  &lt;o:lock ext="edit" aspectratio="t"&gt; &lt;/v:shapetype&gt;&lt;v:shape id="_x0000_s1028" type="#_x0000_t75" style="'position:absolute;" allowoverlap="f"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\Paco\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image001.jpg" title="Elinfierno1975"&gt;  &lt;o:lock ext="edit" aspectratio="f"&gt;  &lt;w:wrap type="square"&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;costos, tendría que desplegarse una &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKDD6vyv7I/AAAAAAAAACw/dix7k9Ucbc4/s1600-h/Elinfierno1975.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 132px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKDD6vyv7I/AAAAAAAAACw/dix7k9Ucbc4/s200/Elinfierno1975.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387012207621095346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;impresionante publicidad, aprovechando el jurado que la eligió, como plataforma. En una carta escrita por Jaime García Terrés -el 8 de enero del mismo año-, dirigida a Alí Chumacero, quien laboraba en ese momento en el Departamento de Producción de la editorial, le indica que la viñeta de portada la elaboraría Augusto Ramírez y que la tirada constaría de 20,000 ejemplares, en formato especial rústico. Contrariamente a eso, el tiraje fue de diez mil ejemplares, sin reimpresiones, y con una mezquina difusión. El cartel que anunciaba la obra ganadora era coronado por una imagen en estilo de &lt;i style=""&gt;collage&lt;/i&gt; donde el rostro de Hitler y semblantes angustiosos sobresalían de entre una lluvia de fuego, de piedras en llamas que también permeaban el rostro de un individuo con turbante y mirada perdida y enfermiza. En otro extremo del mismo un palacio gubernamental devorado por nubes de polvo originados por la guerra, y en su contraparte, restos y cenizas de una ciudad calcinada. Muerte y desolación es lo que a primera vista dejaba conocer la publicidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Otra de las cláusulas (la decimoprimera: traducción y reproducción) indicaba que la misma editorial promovería una serie de traducciones para distintos países de la obra, traducciones que nunca se concretaron por mil diversas excusas. Eso impidió sobre manera que la obra comenzara a promoverse, y facilitó su estancamiento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los idiomas a los que se traduciría la obra eran al inglés, francés y eslovaco, traducciones que servirían como soporte para que otras editoriales extranjeras se interesaran por el título. No obstante, los movimientos del FCE por cumplir dicha cláusula fueron lentos. A mediados del año la Editions du Sevil (de Francia), así como The Richard Seaver Books (de E.U.), no mostraban interés por el título. De la Agence Littéraire Slovaque se tendría noticias dos años después, en junio de 1977, sin tener resultado positivo alguno.&lt;a style="" href="#_ftn9" name="_ftnref9" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Carrión Beltrán, previendo dicha pasividad, y teniendo como pauta la lenta entrega del premio, opta por manejar su obra por otros sitios más interesados por la literatura. Difícil no era quien le propusiera algo mejor. Así es como la Agencia Literaria Española Carmen Balcells se interesa en promover su novela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La relación entre Luis Carrión y la agencia literaria Carmen Balcells databa de 1970, cuando él era productor ejecutivo de la cinematográfica Marco Polo, y se debía a que algunos de los textos que se transformaron en películas, los tenía la agencia dentro de su catálogo, por ende, las transacciones de regalías y permisos se manejan vía ella. Al enterarse la agencia que Luis Carrión se revela como escritor y obtiene un premio de literatura importante, decide ponerse a sus órdenes y ser su representante. Carrión acepta, y en la primavera de 1975 envía con Jorge Fons –quien iría al Festival de San Sebastián-, ejemplares de sus obras publicadas. “Tengo el ofrecimiento de don Joaquín Diez Canedo para publicar mi futura obra en Mortiz. Por lo menos ahí, hasta ahora, se me ha dado un trato más acorde con mi humilde oficio de escritor. Ni hablar de repetir en el Fondo”, escribiríale Carrión a Carmen Balcells en el mes de mayo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; fue promovido en la Feria del libro de Frankfurt, Alemania, en septiembre de 1976, la cual estaría dedicada a América Latina. Y las editoriales a las que se les enviaron ejemplares fueron Sevil, Flammation (Francia), Nova Fronteira (Brasil), Riunit (Italia), Fischer (Alemania), Cape (Inglaterra), Atheneum (USA), Bertrand (Portugal), Ardeiderspers (Holanda), Whalström&amp;amp;Widstrand (Suecia), así como a editores de Polonia y Hungría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;No obstante, la situación marginal de la obra no mejoró, dado el escaso interés de las casas editoras. “No dude que en el momento en que obtengamos una respuesta favorable le avisaremos de inmediato –le escribiría Carmen Balcells a Luis Carrión-, pero las gestiones son desgraciadamente muy lentas y es tal la recesión editorial en lo que a traducciones se refiere, en la mayoría de los países, y tan escasos los resultados positivos, que no es de extrañar la situación de su libro.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;En México, la situación de la obra no mejoró: el resto del tiraje nunca salió, y de los diez mil ejemplares tirados, una buena cantidad quedó embodegada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Resultaba entonces obvio que la obra había disgustado a la editorial, y que era la misma institución la que dificultaba el proceder. Anunciar una obra ganadora con tan directa imagen que nada tenía que ver con el contenido de la misma era atentar hacia ella, debido a que las circunstancias políticas y la herida dejada en octubre de 1968 aún dolían, y el público estaba un tanto exhausto de vivir todo aquello, desinteresándole otro infierno más, el leído. A esto se le sumaba la ideología de izquierda plena manejada por el autor. Claro estaba que era un boicot de índole política, que el Estado en una de sus vértebras -la cultural- ejercía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La pregunta quizá sea, ¿cómo es que una obra que atenta y cuestiona al Estado y su manera de actuar, resulta ganadora en un certamen hispanoamericano? El obstáculo comenzó a partir de ir descubriendo las actitudes y la personalidad que en realidad tenía el ganador, Luis Carrión Beltrán, es decir, la censura aparece dentro del FCE y no así en el jurado, quien deliberó con base en la calidad literaria y creativa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;José Miguel Oviedo escribió al respecto:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Goytisolo y yo no sólo fuimos concientes de los errores y defectos de la novela […], sino que entendimos que en ella había virtudes literarias (y no hay que olvidar, para medir los alcances de ese juicio, el carácter específico del certamen: primeras novelas de un autor) suficientes como para desatender las odiosas adhesiones políticas de Carrión Beltrán (elogiar a Siquéiros para denigrar a Trotsky es una de ellas) […] No nos sedujo, pues, el simplismo político del autor: lo advertimos y lo rechazamos: no hubo ni ingenuidad ni oportunismo. Premiarla no supone necesariamente convalidar esas ideas, como admirar a Borges no supone creer en la eternidad, ni disfrutar a Bierce es lo mismo que apoyar el crimen […] Que no quisimos jugar ningún juego izquierdizante ni buscar la fácil simpatía de nadie, lo demuestra un hecho objetivo e incontrovertible: el jurado otorgó una única mención honrosa a la novela de un autor cubano exiliado. Que no se sospeche […] que nos interesaba congraciarnos con el anticastrismo, para compensar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn10" name="_ftnref10" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Finalmente, con todos estos altibajos, la obra aparece en librerías a finales de abril de 1975. Con el nombre de la obra en color rojo y el del autor en negro sobre un fondo blanco mate, y secuestrando la vista la imagen que el autor decidió utilizar para la portada –la viñeta de Goya número 43 de &lt;i style=""&gt;Los caprichos&lt;/i&gt;-, la obra continúa un peregrinar incierto y desconocido, donde el único camino que parece tener a seguir es el del olvido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Parte de esta censura también tuvo su contraparte dentro de la crítica literaria. Hoy en día, a más de un tercio de siglo, la obra en general de Luis Carrión sigue desmoronándose en el rincón húmedo del desconocimiento. No existe estudio alguno, aproximación propia con respecto a ella, que alumbre los muy intrínsecos hilos del que penden. La crítica se ha mantenido al margen, en parte, por el desconocimiento de la misma dentro de las nuevas generaciones, y también, porque ciertos sectores del mundillo literario no muestran el interés en rescatarla de su sitio, sino al contrario, propician su desarticulación, impidiendo nuevas reediciones de la obra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los círculos trazados por la crítica en el momento en que &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; apareció se situaron en tres niveles: los primeros artículos dibujaron de una manera nítida la imagen del escritor: hicieron la presentación respectiva ante el público lector, y le brindaron la oportunidad de aparecer no sólo como el autor desconocido de artículos políticos que había escrito ya para ese fin de otoño de 1974, sino como un escritor capaz de situarse en las altas esferas del mundo literario. El personaje había emergido de la nada y obviamente, estas líneas estaban referidas más a las preocupaciones recientes que el premio le propiciaba y sus planes a futuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El segundo nivel en el que aparece la crítica –aunque no lo es propiamente- es en el momento en que comienzan a realizarse las respectivas entrevistas con el autor. En este sentido, la situación resultó escasa. Sólo existió una continuidad entre el dar a conocer al autor y la obra ganadora, y lo que el autor opinaba meses posteriores a la publicación de ella: la periodista Margarita García Flores entabló una conversación con Luis Carrión en diciembre de 1974, conduciéndose por los laberintos de su personalidad, sobre su trabajo como creador, pero sobre todo, poniendo énfasis en su otra obra, la no ganadora de premios, su obra subterránea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Cuatro meses pasarían para que de nueva cuenta se volvieran a encontrar. Las líneas que cruzarían dicha charla estarían sacudidas por un objetivo pleno: el hablar de la obra, de &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt;, partiendo de la lectura de Margarita García Flores hasta confrontarse con la intención original del autor. Obvio resulta que esta aproximación, más allá de una crítica directa, significaba una explicación por parte del autor con respecto a sus personajes, conforme&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a la historia planteada y respecto a su posición política. De cualquier manera, era un acercamiento directo con la idea primaria y próxima al origen de la creación, secundado por ver los resultados que una convocatoria había prometido también.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;En esa ocasión, Margarita García Flores describiría la morada del autor: “Estamos en el departamento-estudio donde viven. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;&lt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Me lo presta mi hermana&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&gt;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, dice Luis. Al fondo se ve el bosque del Pedregal. Esta pareja de atormentados vive en un lugar hermoso. Luis muestra en los brazos múltiples heridas. No es un escritor integrado al sistema. Bebemos litros y litros de café mientras platicamos.” &lt;a style="" href="#_ftn11" name="_ftnref11" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Luis Carrión responde a su entrevistadora cuando le cuestiona que si realizaron –él y su esposa- algún viaje con el dinero del premio: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;&lt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;No, Margarita, no fuimos a ningún lado. Me han dado el dinero &lt;i style=""&gt;en abonos&lt;/i&gt;. Todavía no recibo ni cincuenta mil pesos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&gt;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;. &lt;a style="" href="#_ftn12" name="_ftnref12" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;La entrevista se realizó en abril de 1975, y fue publicada en junio en &lt;i style=""&gt;La Onda&lt;/i&gt;, y más que un documento de preguntas, significa un documento de denuncia, otro modo de acercarse más a la opinión libre que el autor como creador puede tener. También es un registro literario, único donde el autor opina sobre su obra. Pero sobre todo, un testimonio real de cómo se mueven los círculos literarios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Finalmente, el tercer nivel en el que aparece la crítica está referido a aquellas reseñas realizadas sobre la obra pero que plantean el análisis de ciertos recursos empleados de la misma, fuera lenguaje, tema, personajes, etc. En este aspecto, fueron nimios los esfuerzos realizados: Adolfo Castañón y Daniel López Acuña, bajo el título de “Carrión. El fervor de una voz autista”, ahondan sobre el papel caótico que representa la locura en el personaje. Publican su artículo en &lt;i style=""&gt;La Cultura en México&lt;/i&gt;, en junio de 1975.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;En ese mismo mes, Danubio Torres Fierro publicaría “Una (gritada) temporada en el infierno” en el número 46 de &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;. Y no sería hasta el mes de diciembre, en &lt;i style=""&gt;Cambio&lt;/i&gt;, cuando Mary Cruz Patiño, con su artículo, “El infierno de todos tan temido”, escribiría algo sobre la narrativa y el personaje Jacinto Chontal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Tres artículos serían los que en ese 1975 prestarían atención, con carácter crítico, a la novela. Nada más se escribiría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;No obstante, no todas las críticas realizadas tuvieron el objetivo de promover la obra: “Una (gritada) temporada en el infierno” publicado en &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, tiene como propósito censurar, y de paso, culpar al autor de la posible violencia que pudiera desatarse entre los jóvenes como consecuencia de la influencia de los hechos “vandálicos” que la novela propone.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Danubio Torres Fierro, en un pleno ataque anticomunista, no desaprovecha la oportunidad para dejar en claro la postura política que sigue –la derecha conservadora-, y haciendo un lado el análisis objetivo, literariamente hablando, cuestiona no sólo la manera en que el autor desarrolla la estructura de su obra, sino también la decisión –para él dudosa- del papel desempeñado por el jurado al otorgarle a Carrión Beltrán el premio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Una frase como aquella que reza que “la revolución no se puede poner en manos de un marihuano y un borracho como tú y yo, Jacinto” sólo puede engañar a desprevenidos e incautos. La pena es que los desprevenidos e incautos son más de la cuenta. Para empezar, los integrantes del jurado del concurso Primera Novela del FCE, que otorgaron por unanimidad el premio a esta obra. Quizá estimen que reducir el mundo a una larga serie de clisés de signo izquierdizante tiene alguna virtud.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn13" name="_ftnref13" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Torres Fierro cree –de alguna manera, la cual justifica- que &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; dista en exceso de llegar a ser una obra literaria plena, y considera un mero documento en donde nombres específicos de figuras revolucionarias, políticas y literarias confluyen, nombres que apelan en muchos momentos a espacios y hechos en concreto, y que más allá de asemejarse a un lenguaje de manifiesto o panfletario, carece de todo sentido confundiendo la idea a seguir con las actitudes fanáticas que el autor posee.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;El libro está lejos de ser una obra á chef para convertirse en un gritado documento, en una ruidosa denuncia que apela a datos concretos y hechos reales a los efectos de realizar una reflexión estrictamente actual y de pronunciado carácter políticosocial […] El autor opta, con fruición digna de mejor causa, por la denuncia primaria, el maniqueísmo político y la inanidad ideológica. No hace ninguna proposición mínimamente seria o razonable: sucumbe en un estilo que enarbola la diatriba como sistema y la intolerancia como norma.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn14" name="_ftnref14" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Innegable resulta que los comentarios construidos por el articulista estaban apegados más a una línea política y en busca de un desprestigio, que en realizar un análisis correcto de la obra. Torres Fierro está de acuerdo con que existan obras de denuncia, y considera una constante en “casi todo joven”; sin embargo, en el caso de Carrión Beltrán, “la cuestión […] se convierte en otra cosa cuando repara que ese (caudaloso) afán se impone sus propias y peligrosas leyes: empeño por no guardarse nada, acumulación indiscriminada, ausencia de rigor, ansias de utilizar la literatura como vehículo y la novela como recipiente informe y sin fondo”, y agrega:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Louis Aragon dijo algo inteligente: la escritura automática de un estúpido será siempre escritura automática estúpida. Esa sentencia es clave en &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt;, una novela que apuesta a un lenguaje manoseado y retórico, que exalta la figura de Siquéiros, que censura a Alexander Solyenitzin, que da claras muestras de inferioridad racista&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;.&lt;a style="" href="#_ftn15" name="_ftnref15" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Pero la crítica de Danubio Torres no acaba con ello: considera que la novela, desde cualquier arista observable, refleja notoriamente su imperfección, su pobreza literaria, no sólo temática sino también de estructura. Para Fierro, la novela es simplemente un bodrio, que en algún momento, justo en los intervalos en que al personaje es sometido a los tratamientos, con un pequeño esfuerzo que hubiera realizado el autor, “la obra se hubiera convertido, al menos, en un testimonio valioso y atendible”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;En realidad, el producto estaba condenado al fracaso desde su propia base. Porque lo que no debe postergarse más es señalar que Carrión Beltrán escribe con torpeza y desaliño, que sus construcciones son trabajosas y chambonas, que la estructura que levanta es desmañanada y descocida. La novela no sólo abusa del lenguaje innecesariamente vulgar y soez sino que acusa gruesos errores de estilo que se denuncian en el empleo maniático de ciertos giros y en una sintaxis por momentos bárbara, allí abundan los gerundios, las frases mal redactadas, la trascripción de fórmulas coloquiales no en el diálogo o en los parlamentos de los personajes (donde serían justificadas) sino en los comentarios del narrador, la fatigosa repetición de conceptos. Tampoco la podrá hacer quien se sirve del esquematismo, el trazo de brocha gorda, la protesta desmelenada.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn16" name="_ftnref16" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Al acusar a Luis Carrión directamente de escribir “con torpeza y desaliño”, fácil sería ahondar y dirigir su cuestionamiento con respecto a lo dicho (pero sobre todo promovido) por Jacinto Chontal, pero como portavoz de Luis Carrión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Alguien podría argumentar que lo que piensa el protagonista de &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; no es lo que piensa Carrión Beltrán, que las opiniones de Jacinto Chontal, o las de sus compinches, no son necesariamente las del narrador. Habría que demostrarlo, y seguramente sería una tarea ardua, quizá imposible. El narrador es, aquí, el que lleva la voz cantante, el que provoca o desencadena las situaciones, el que afirma o niega. No está colocado en una actitud crítica o cuestionadota, no apela&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a la distancia o la ironía: apegado a su asunto, comenta la acción para valorar, subrayar o destacar sus personales convicciones. Las páginas 94, 95 y 96&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn17" name="_ftnref17" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;son elocuentes, y basta leerlas para comprobar hasta qué punto el narrador se compromete en lo que dice. Que ese compromiso sea involuntario o inquirido no lo exime de culpa: la ausencia de criterio o la simple confusión para exponer y formular ideas no pueden pasar como justificaciones en una novela que se quería polémica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Fechada el quince de julio de 1975, en Lima, Perú, José Miguel Oviedo manda a la correspondencia de &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, dirigida a Octavio Paz, un texto, aclarando ciertos puntos en lo que no coincide con el artículo de Danubio Torres. El texto es publicado&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en el número 48, aparecido en septiembre de ese año.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;En el texto redactado, Oviedo expone dos aclaraciones: la primera, donde explica cómo es que la obra fue considerada para la obtención del premio, y que cree que estar de más la sentencia realizada respecto al jurado. La segunda, sobre el listado de personajes que aparecen en la obra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Parte de lo escrito por Oviedo ha sido citado anteriormente, pero agregamos lo siguiente:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Al final de [la reseña] coronando lo que es una fulminación de la novela comentada, D.T.F. escribe: “La pena es que los desprevenidos e incautos son más de la cuenta…” […] Como aquí D.T.F. extiende las objeciones ideológicas, éticas y estéticas que le suscita el texto, hasta comprometer la idoneidad de los jurados de ese concurso, y como ocurre que yo fui miembro de tal jurado (junto con Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Juan Rulfo, y Ramón Xiráu), me apresuro a rechazar (no sólo a título personal, pues afecta a personas que aprecio y respeto) la insinuación de oportunismo demagógico que contiene […] la frase, y a explicar un poco las cosas […]&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;D.T.F. tiene todo el derecho de afirmar que la novela es pésima, y cualquiera de nosotros a afirmar que era la mejor del conjunto. Los participantes a un concurso, como es sabido, no se someten previamente a concursar: entran todos, y la responsabilidad de un jurado está reducido a juzgar esa totalidad, generalmente humilde y caótica, más si el concurso es de estímulo. Premiar una obra en un certamen de éstos no significa incorporar al museo de las obras maestras ni menos extenderle al autor un certificado de talento: es nada más que un medio aceptado en la república de las letras, para estimular la creación y circulación de las obras literarias.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn18" name="_ftnref18" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Y respecto al segundo punto, José Miguel Oviedo aclara:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Al comienzo de su reseña D.T.F. critica que entre los personajes públicos citados por la novela de Carrión figuran, por lo menos, “Ho Chi Min, Henry Ford, Fidel Castro, Salvador Allende, Ernesto Guevara, Lucio Cabañas…” […] El método no es bueno para probar que la novela es mala (aunque estoy dispuesto a discutir si lo es): la lista de personajes citados por Carlos Fuentes en &lt;i style=""&gt;Cambio de piel&lt;/i&gt; o por Carpentier en sus novelas, no es inferior, para no mencionar las de Cervantes, Joyce, etc. Por otro lado, si García Márquez tiene el derecho de citar a Rocamadour, ¿por qué Carrión Beltrán no puede hacer lo mismo con Oliveira? No le peguemos a los pequeños los coscorrones que no damos en la cabeza a los grandes.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn19" name="_ftnref19" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;En ese mismo número de &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, como nota de redacción, D.T.F. respondería a la aclaración realizada por Oviedo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Más que previsible era deseable que algún miembro del jurado […] respondiera a mi nota crítica […] No para discutir sobre gustos, tarea imposible, sino para hablar sobre las “odiosas adhesiones política” de Carrión Beltrán, que convertí parte medular de mi reflexión. Por desgracia, las “cordiales aclaraciones” […] son inconvincentes tanto cuando se refieren al&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;aspecto estético como al ético y al ideológico. Alcanza leerlo para comprobar que trata de defender lo indefendible: haber premiado lo menos malo. Es un criterio piadoso pero recomendable en certámenes literarios (en cualquier certamen). Pero hay algunos dichos de Oviedo que conviene comentar:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 54pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;a)&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;No hago “insinuación de oportunismo ideológico”. Me sorprendo, sí, de que gente hasta ahora competente haya premiado una obra irredimible tanto literaria como políticamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 54pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;b)&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;       &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;En su apartado 2, Oviedo sostiene que yo enumero los personajes públicos que aparecen en la novela y que me sirvo de ese método para probar que es mala. Eso es una falsedad, y me extraña que Oviedo incurra en ella. Mi enumeración figura al comienzo de la nota y obedece a la necesidad elemental de informar sobre el contenido de la novela; prueba de ello es que después no vuelvo a mencionar el asunto y empleo otros argumentos para abrir una opinión. Hay que saber leer. Y no recurrir a estos fáciles recursos para lucir un dudoso ingenio (eso de que “no les peguemos a los pequeños los coscorrones que no damos en la cabeza a los grandes”, precisión impertinente y poco afortunada).&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn20" name="_ftnref20" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Pero José Miguel Oviedo no sería el único en encontrar un tanto “irresponsable” el artículo de D.T.F. En ese mismo número 48 de &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, apareció un texto firmado por Alberto P. Gossler, quien se autonombraba “joven escritor” y a quien Torres Fierro le acuña el término “corresponsal”; en dicho texto, P. Gossler deja en claro la extrañeza que dicho artículo le produjo, no adecuado a la línea manejada en otras reflexiones del Fierro. Pero no se queda en ello, va más allá, inquiriendo que es una mera censura del sistema aquellos comentarios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Director de &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Soy un joven escritor cuya vocación (creo) desborda ya los lindes del aficionado. Por ello leo con asiduidad y mente crítica la revista dirigida por usted. Desde que D.T.F. ejerce la crítica en &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt; me había reconciliado un poco con esa actividad literaria tan aquejada de subjetivismo y vana rivalidad con los auténticos creadores en las letras. Mi sorpresa ha sido mayúscula al leer la iracunda “gritada” que lanza contra el libro de Luis Carrión Beltrán, &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt;, y de paso (o muy maliciosamente) contra el jurado que la premió […] Lo verdaderamente increíble&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en el trabajo “crítico” (por lo visto realizado por encargo pues tanto disgusto individual produjo a su autor) es la permanente, expresa y tácita denuncia anticomunista y cuasi policiaca del escrito […] Aquella denuncia me parece “irresponsable”, indigna de una crítica seria entre compatriotas (no por jingoismo, sino por las circunstancias políticas de México) escritores sea cual sea la calidad del trabajo criticado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 26.25pt 0.0001pt 30pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Alberto P. Gossler.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; &lt;a style="" href="#_ftn21" name="_ftnref21" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 26.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Pero la ruta perseguida por la obra tendría otros destinos: atisbando los ásperos vientos posteriores a la magra publicación de la obra, el autor concibe la posibilidad de llevar al cine su novela, trasladarla a otro lenguaje más visual, lenguaje con el que pudiera llegar a otro tipo de público no lector. Llegar a esos estratos de la sociedad y mostrar por otro medio su denuncia. De este modo es como luego de proponerlo a la productora estatal &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;CONACINE&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, ésta decide filmarla, firmándose el contrato en la primavera de 1976. En un principio Luis Carrión sería guionista y debutaría como director, pero al final, sólo haría el libreto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;El rodaje de la película no se inició hasta enero de 1979, bajo la dirección de Sergio Olhovich. Pero del mismo modo que la novela, la cinta fue “enlatada” por los desatinos de las autoridades que estaban al frente del Banco Cinematográfico, y no sería hasta dos años después, en septiembre de 1981, que la cinta se estrenaría en nueve salas a nivel nacional.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Diecisiete años pasarían de la publicación de la novela, tiempo en que la obra quedó arrumbada entre los escombros del olvido, sin la intención de ser reeditada por editorial alguna, cuando, a los cincuenta años de edad, Luis Carrión cree que quizá la respuesta esté en llevar al teatro la novela, traducir su lenguaje en obra teatral, y con ello darle un nuevo giro a la historia tan maltrecha de la misma&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 26.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Hay que hacer la obra teatral de &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt;. Será buena obra, agradable y desagradable, pero lo suficientemente intensa para que los espectadores se sienten en el filo de la butaca. Tengo ya el principio y el final. Sólo falta el productor. &lt;a style="" href="#_ftn22" name="_ftnref22" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;¿Cómo transformar &lt;i style=""&gt;El infierno&lt;/i&gt;… en una obra de teatro? Es un reto creativo. Reto que asimilo después de que ha habido creadores que han hecho lo mismo: Leñero, puesto el ejemplo. Creo que la novela tiene muchas posibilidades de aportación a la narrativa teatral. Veremos, a ver si logro hacer algo medianamente digno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Ya se me ocurren actos y cuadros. Mas cierto es que debo limitarme a los manicomios. Ahí está la obra teatral. Y hasta ahora me limito a esa atmósfera en la que se puede dar todo lo demás. Se puede dar la vida, el encanto, el amor, la desesperación y la muerte. Aunque… más que limitarse a los manicomios, debo concentrarme en el manicomio. El manicomio es la respuesta a la idea central que se pretende dar en &lt;i style=""&gt;El infierno&lt;/i&gt;… &lt;a style="" href="#_ftn23" name="_ftnref23" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 26.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;La idea de trasladarla a un ámbito teatral quedó sólo como eso: como una idea. La marginación en la que vivía el autor, su alcoholismo que en progresiva debacle lo aproximaba a lo más sórdido de la decadencia, su inestabilidad mental que lo iba minando poco a poco de locura, junto con la pronunciada pobreza en la que habitaba, fueron factores que sepultaron el proyecto, proyecto que no se mencionó más dentro de la escritura diaria del autor, y que terminó por morir un día de 1997, en que el escritor recurrió al acto universal del suicidio, muerte que cerró el ciclo hilvanado de sangre y sombras, de olvido y marginación, de triunfo y derrota. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 26.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Dos años posteriores a la muerte de Luis Carrión, en 1999, casi finalizando el turbulento siglo &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;XX&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; es reeditado, no por el &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;FCE&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt; sino por un proyecto editorial bastante ambicioso, conformado por el Instituto Politécnico Nacional (&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;IPN&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;), la Sociedad General de Escritores de México (&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;SOGEM&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;), la Sociedad de Exalumnos de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica (&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;SEESIME&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;) y la Fundación Ingeniero Alejo Peralta y Díaz Ceballos. Dicha editorial conformaría tres colecciones donde daría cabida a múltiples autores: “Punto fino”, “Primera copia” y “Talento y esfuerzo”. &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; forma parte de la colección “Punto fino”, y sale con un tiraje de dos mil ejemplares. La reedición, al igual que la otra, es casi inconseguible, no por los malos manejos sino por el interés del público lector. Tiraje que casi se agotó y que confirma que la obra pudo haber tenido otro desenlace si el FCE hubiera realizado las gestiones pertinentes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_s1026" type="#_x0000_t75" style="'position:absolute;left:0;"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\Paco\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image003.jpg" title="Elinfierno1999" gain="79922f" blacklevel="1966f"&gt;  &lt;w:wrap type="square"&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKDiG34NiI/AAAAAAAAAC4/nptelFq33UA/s1600-h/Elinfierno1999.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 121px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKDiG34NiI/AAAAAAAAAC4/nptelFq33UA/s200/Elinfierno1999.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387012726272308770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;           &lt;/span&gt;No obstante, existen cambios dentro de la reedición que le quitan un poco de cuerpo al volumen original: en primera, se observa que han sido suprimidas las imágenes de Goya que el mismo Luis Carrión eligió para ilustrarlo (viñetas &lt;i style=""&gt;Los caprichos&lt;/i&gt;, núm. 43, 80 y “Nadie nos ha visto”), aspecto que elimina una parte violenta de la de por sí ya manejada en el texto; en segunda, la cita que precede al inicio de la obra y que pertenece igualmente a Francisco Goya es también borrada; y por último, el índice, que en la edición original prefiguraba y formaba parte del reflejo de la locura del personaje, teniendo cuatro capítulos, y en el cuarto dos subcapítulos, más un capítulo quinto no numerado, donde prevalecía la locura desde el mismo (a)título (“Tercer tiempo [o el perfil del caos]”), es simplemente reducido a cuatro capítulos y sin subcapítulos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El 23 de septiembre de 1999, sería presentada la reedición de la novela en &lt;st1:personname productid="la Casa Lamm" st="on"&gt;la Casa Lamm&lt;/st1:personname&gt;, presentación en la que participaría Jorge Fons, Eva Silva, Ezequiel Maldonado, Fernando de Garay e Ignacio Flores Clavillo. Fons, al término de su participación diría: “Hoy asistimos a la presentación de la primera reedición del &lt;i style=""&gt;Infierno&lt;/i&gt;…. ¡Qué bueno! Como lector, agradezco a &lt;st1:personname productid="la Fundación Alejo" st="on"&gt;la Fundación Alejo&lt;/st1:personname&gt; Peralta y a todos los que hicieron posible el renacimiento de este nuevo viejo libro. Con él, volvemos a sentir el sabor de aquellos años de amistad, volvemos a sentir la vorágine de los sueños, los afanes de transformar todo, por imprimirle huella a todo. Confirmado, Luis: No importa el artista. Es la obra la que pervive, la que permanece como eterno porvenir de nuestro recuerdo.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shape id="_x0000_s1027" type="#_x0000_t75" style="'position:absolute;left:0;"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\DOCUME~1\Paco\CONFIG~1\Temp\msohtml1\01\clip_image005.jpg" title="ElinfiernoPelicula"&gt;  &lt;w:wrap type="square"&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKD1d_0a7I/AAAAAAAAADA/q5C9FXajqYI/s1600-h/ElinfiernoPelicula.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 142px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKD1d_0a7I/AAAAAAAAADA/q5C9FXajqYI/s200/ElinfiernoPelicula.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387013058897144754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;           &lt;/span&gt;Finalmente, es en el verano de 2007 cuando sale a la venta en formato DVD, el filme &lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 11pt; font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;, en la colección Latin Cinema, “Cine mexicano contemporáneo”, de &lt;i style=""&gt;Desert Mountain Media&lt;/i&gt;. Con presentación a pantalla completa y audio en stereo 2.0, los diálogos construidos por el autor hacia su obra vuelven a surcar por el tiempo y en boca de algunos actores ya muertos. No obstante, a pesar de la calidad visual de la película y del diseño de la portada, existen un par de errores que en mucho vuelven a cuestionar la atención otorgada hacia la obra misma. La reseña que se le hace dicta lo siguiente: “Los demonios interiores y la insatisfacción de un aspirante a escritor lo conducen por el camino del alcohol y las drogas, provocándole un estadio delirante de frustración que culmina con su internación en un manicomio. Una rebelión de los locos y las crueles represalias que sufren por esto, logran exorcizar esos demonios.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;El argumento de la reseña es tan alejado del verdadero que pone en tela de juicio el compromiso de aquellos que realizan dicho trabajo, el diseño de portada, y más al momento de poner el nombre de los que intervienen en el argumento de la película (segundo error): al momento de poner los nombres, escriben erróneamente el apellido de Mario “Sanches”, muy a pesar de que en la cinta aparece el correcto: Mario Sánchez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial Narrow&amp;quot;;"&gt;Ajeno a estas nimiedades, la obra de Carrión sigue figurando entre la neblina que este nuevo siglo arroja, esperando el momento justo en que se le otorgue el sitio correcto que le corresponde dentro de la literatura, vislumbrando a los futuros lectores que busquen entre las hojas del siglo ya surcado, una obra nacida del centro mismo de la violencia y el testimonio de&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;una marginación. ●&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;hr width="33%" align="left" size="1"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 2.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt; El título original de este artículo es “Génesis y éxodo hacia la marginalidad: &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt;” y pertenece a la tesis de licenciatura &lt;i style=""&gt;Luis Carrión: atisbos en la vorágine del suicidio&lt;/i&gt; (2008) escrita por Francisco Gabriel Binzhá del Colegio de Letras Hispánicas de &lt;st1:personname productid="la Facultad" st="on"&gt;la Facultad&lt;/st1:personname&gt; de Filosofía y Letras, UNAM.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn2"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Este fragmento pertenece a notas escritas por Luis Carrión para una conferencia ofrecida en Jalapa, Veracruz, en 1975 -conferencia dada en una preparatoria-, y lleva por nombre &lt;i style=""&gt;Diario de un escritor (o el proceso creativo y los problemas del escritor)&lt;/i&gt;. El manuscrito mecanografiado y con correcciones oscila entre el inicio de cómo estructurar una conferencia hasta la construcción de la misma.&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn3"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref3" name="_ftn3" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; VER, Luis Carrión, &lt;i style=""&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/i&gt; (1975). p. 86&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn4"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref4" name="_ftn4" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Javier Molina, “Carrión: los escritores de derecha, también panfletarios”, &lt;st1:personname productid="La Jornada" st="on"&gt;&lt;i style=""&gt;La  Jornada&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;, p.17&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn5"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref5" name="_ftn5" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Como mención honorífica quedó la obra &lt;i style=""&gt;Anopluros fénix&lt;/i&gt;, del cubano exiliado en Miami, Matías Montes Huidobro (que sería editada bajo el título &lt;i style=""&gt;Desterrados al fuego.&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn6"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref6" name="_ftn6" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; José Miguel Oviedo, “Correspondencia” (aclaraciones a la reseña de Danubio Torres Fierro a la novela de LC), &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, p.83&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn7"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref7" name="_ftn7" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Jaime García Terrés, “Litoral” (nota en 4º de forros), &lt;i style=""&gt;Gaceta FCE&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn8"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref8" name="_ftn8" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Sobre esto Luis Carrión le comentaría a Margarita Flores en una entrevista: “¡Le compraré un regalo a mi esposa! ¿Cuánto cuesta tu grabadora? Me gustaría tener una igual. Jaime García Terrés me adelantó cinco mil pesos del premio y me cayeron muy bien. Fíjate que me cortaron el teléfono en días pasados, porque los últimos dos meses no trabajé, me dediqué a terminar mi novela” (Margarita García Flores, “Las preocupaciones de un triunfador”, &lt;st1:personname productid="La Onda" st="on"&gt;&lt;i style=""&gt;La Onda&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;, p. 6&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn9"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref9" name="_ftn9" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; La información que conserva el Archivo Central del FCE sobre Luis Carrión Beltrán, discurre en un límite donde es escasa la documentación, tanto del autor como del Premio Primera Novela, resguardando breves vestigios de aquellos hechos.&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn10"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref10" name="_ftn10" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; José Miguel Oviedo, &lt;i style=""&gt;op. cit.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn11"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref11" name="_ftn11" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Margarita García Flores, “La literatura expresa más violencia que el cine”, &lt;st1:personname productid="La Onda" st="on"&gt;&lt;i style=""&gt;La Onda&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;, p.6-7&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn12"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref12" name="_ftn12" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style=""&gt;Ibid.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn13"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref13" name="_ftn13" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Danubio Torres Fierro, “Una (gritada) temporada en el infierno”, &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, p.75&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn14"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref14" name="_ftn14" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style=""&gt;Ibid&lt;/i&gt;., p.74&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn15"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref15" name="_ftn15" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style=""&gt;Ibid.&lt;/i&gt; p.75&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn16"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref16" name="_ftn16" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style=""&gt;Ibid.&lt;/i&gt; p.74&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn17"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref17" name="_ftn17" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Las páginas indicadas por Torres Fierro señalan el pasaje en que Octavio y Jacinto Chontal&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;junto con el séquito que huyó del sanatorio San Sebastián, asaltan un banco con la intención de destinar dicho botín al apoyo de la guerrilla urbana. &lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn18"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref18" name="_ftn18" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; José Miguel Oviedo, &lt;i style=""&gt;op. cit.&lt;/i&gt; p.83&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn19"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref19" name="_ftn19" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style=""&gt;Ibid.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn20"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref20" name="_ftn20" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Danubio Torres Fierro, “Correspondencia” (Contestación a la respuesta de José Miguel Oviedo), &lt;i style=""&gt;Plural,&lt;/i&gt; p.84&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn21"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref21" name="_ftn21" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Alberto P. Gossler, “Correspondencia”, &lt;i style=""&gt;Plural&lt;/i&gt;, p. 85&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn22"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref22" name="_ftn22" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Diario de Luis Carrión. Diciembre 19, 1992. p.323-324&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn23"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref23" name="_ftn23" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; DLC – Diciembre 21, 1992. p.333-334&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-323467994909477698?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/323467994909477698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/09/como-se-escribio-el-infierno-de-todos_29.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/323467994909477698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/323467994909477698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/09/como-se-escribio-el-infierno-de-todos_29.html' title='Cómo se escribió EL INFIERNO DE TODOS TAN TEMIDO'/><author><name>Binzhá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10226264441787769120</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/Sn9WukCbb0I/AAAAAAAAABg/yXO9nenV0_4/S220/IMG_4207.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SsKDD6vyv7I/AAAAAAAAACw/dix7k9Ucbc4/s72-c/Elinfierno1975.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-6900214251550159937</id><published>2009-09-23T19:01:00.001-07:00</published><updated>2009-09-23T19:01:28.933-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>La guerra y la paz</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy enemigo de la violencia, sobre todo de la violencia absurda e irracional. No soy apologista de la paz por la paz misma, la que suele llamarse paz de los sepulcros. La Historia registra infinidad de guerras que condujeron a la paz de numerosos pueblos del mundo. Mas repruebo de corazón, mente y convicción el crimen cobarde que se comete en contra de un ser humano incapaz de defenderse, tomado por sorpresa, vilmente masacrado. Es la cultura que me legaron mis antepasados mexicanos. Y la cultura, como la definió universalmente un buen amigo mío, es el paso de la inteligencia por las cosas. Yo añadiría que la cultura es la vida, donde quiera que ésta se encuentre.&lt;br /&gt;En determinado momento histórico, paradójicamente la guerra forma parte de la cultura: contener a las hordas fascistas de Hitler costó millones de vidas humanas; frenar la voracidad de los colonialistas europeos en México y Latinoamérica fue hazaña martirológica de indios, criollos y mestizos; vencer al ejército norteamericano en Vietnam, guerra absurda, fue labor titánica; rescatar a los esclavos negros de la opresión en los Estados Unidos derramó harta sangre… y así podría recorrerse el panorama del desigual desarrollo histórico de la sociedad mundial, con ejemplos de heroísmo, combate, guerra y cultura, en resumida instancia elemento inherente, sustancial al hombre, al ser pensante, inteligente, creador. Lo insoportable, lo que no forma parte de la cultura ni de la inteligencia, es la traición, la masacre, el asesinato de un hombre o de una comunidad humana indefensa imposibilitada de defenderse y repeler la agresión aun con precarios medios.&lt;br /&gt;Porque con elementos precarios se defendieron los indios mexicas de la agresión capitaneada por Hernán Cortés en la toma de Tenochtitlan; con pobres herramientas protegió Sandino y sus huestes la invasión de Nicaragua por parte del ejército yanqui; con heroísmo ejemplar, millones de campesinos acabaron con la dictadura porfirista en la gesta de la Revolución Mexicana; con sólo unas cuantas pistolas defendieron los Niños Héroes la llegada de los invasores al Castillo de Chapultepec. Y para actualizar los conceptos, con poco y quizá (esto lo ignoro) obsoleto armamento se enfrentan los miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional a un enemigo abierta y francamente declarado: caciques, latifundistas, propietarios inmisericordes que no sólo en Chiapas sino en todo el país, humillan y agreden cobardemente a niños, mujeres, ancianos que sólo desean, ya no vivir, apenas sobrevivir en su patria, en su país, en su selva, sus ríos, sus montañas, sus desiertos, sus lagos, sus mares, su riqueza natural tan descaradamente deteriorada por la voracidad de quienes detentan el poder, nacionales y extranjeros. Pero aun en este caso, la guerra está declarada: no hay trampas, no hay traiciones, no hay crimen artero. El que empuña una arma sabe que puede matar, pero también que puede morir.&lt;br /&gt;Así murieron muchos en la historia, el Che Guevara, Martí, Hidalgo, Morelos, Allende, los Flores Magón, Villa; y así murió Zapata, pese a su error y la traición de Chinameca, porque metidos en la guerra los hombres saben que pueden morir de balazos en la espalda. Pero cuando un hombre lucha, aun dentro de la democracia mexicana en entredicho, haciendo pacíficamente su campaña electoral, sin más arma que la palabra y el pensamiento, sin más protección que una reducida comitiva, y es acribillado a balazos por dementes cuyos objetivos sinceramente no comprendo, es cuando dudo y pienso que quizá falte tiempo para que la cultura, como dijo mi amigo, sea el paso de la inteligencia por las cosas.&lt;br /&gt;Hoy, estupefacto, dudo de la inteligencia humana.&lt;br /&gt;Ya Shakespeare describió en sus obras hace siglos las pasiones (o antipasiones) del hombre, entendido éste como ser humano y no por discriminación a la mujer. Tolstoi, definido por Lenin como “espejo de la Revolución rusa”, hizo obra cumbre acerca de los acontecimientos de su patria. Dostoievsky lo hizo con similar maestría (por cierto muy parecida a la de los narradores mexicanos de tiempos idos y porvenir) y Balzac entró de lleno a develar la podredumbre aristocrática de la sociedad en que le correspondió nacer, vivir y morir. También lo hicieron otros: Gógol, Chéjov, London, Faulkner, García Lorca Martín Luis Guzmán, Mariano Azuela, Revueltas, Lowry… A través de ellos supimos que el dinero y el poder transforma a los seres humanos: con dinero, la prostituta se transforma en dama de alcurnia, el ladrón en respetable hombre de negocios, el drogadicto en hombre de mundo y así sucesivamente… ¿Será el dinero también el que transforme a los asesinos bestiales, mejor bestias, que cometieron su crimen el 23 de marzo de 1994, en ciudadanos respetables? De momento puede ser que sí. Pero la historia, la verdadera, científica historia, siempre saca los hechos y las mentiras a flote para que el luminoso futuro de la humanidad ajuste cuentas.&lt;br /&gt;No hay que olvidar las palabras de Thomas de Quincey cuando le dijo a Shakespeare: “[…] tus obras no son como las de otros hombres, simples y meramente grandes obras de arte; sino que son también como los fenómenos de la naturaleza, como el sol y el mar, las estrellas y las flores, como el hielo y la nieve, la lluvia y el rocío, la granizada y el trueno, que han de estudiarse con entera sumisión en nuestras facultades y en la fe perfecta de que en ellos no puede haber demasiado ni demasiado poco, nada inútil e inerte, sino que mientras más avancemos en nuestros descubrimientos, más pruebas veremos de plan y sustentado arreglo allí donde la vista [la mirada, agregaría yo] no había captado sino el accidente”.&lt;br /&gt;El día es triste, es gris. Pese a ello, confío en el futuro cultural luminoso del pueblo mexicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi sincero pésame a la Familia Colosio, principalmente a Luis Donaldo Chico y Marianita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-6900214251550159937?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/6900214251550159937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/09/la-guerra-y-la-paz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/6900214251550159937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/6900214251550159937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/09/la-guerra-y-la-paz.html' title='La guerra y la paz'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-2769021856059379217</id><published>2009-09-15T17:06:00.000-07:00</published><updated>2009-09-15T17:08:01.980-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='infancia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dignidad indígena'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>Blanca cultura</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;A mi hermano Arturo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niñez y mundo compartido: ambos traviesos, tímidos, arrojados, temerosos, oniristas, solitarios, sociables, aventureros cobijados por el campo y la selva, cuna de cultura y sabiduría, enseñanza ancestral. El regalo del abuelo fue un winchester 22 de un tiro, con la advertencia de que sólo mataran lo que debería comerse. Mataron tepexcuintle, venado, anteburro, temazate, tejón, chango, mapache, chachalaca, picho macho, torcaza, paloma, culebra, tacuazín…, y todo se lo comieron y lo compartieron, porque como dice la voz del indio viejo: el poco pan sabe mejor entre muchos hambrientos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crecieron hasta hacerse hombres prematuros en la adolescencia y cultivar parcela, cosechar maíz, frijol, café; tener novia y formar familia unida en la soledad de la selva tropical. Vinieron los hijos y se multiplicó la lucha por la sobrevivencia.&lt;br /&gt;Creció más y más la presencia del hombre blanco. Primero eran unos cuantos que construyeron casas de madera y lámina; luego vinieron otros, mejor vestidos, que levantaron casas de material a través de brechas que se hicieron caminos. Llegó el ganado, tumbaron árboles y aparecieron potreros mientras desaparecía la selva virgen y sus animalitos vírgenes también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabaron las parcelas comunales y los dos hombres -niños tuvieron que doblar el lomo en tierra ajena al ritmo de la civilización que por obra y magia traía camiones, tractores, motosierras, trascavos, y empujaba a los indios a la extrema orilla del olvido, el hambre, la miseria donde sólo quedaba reunirse de cuando en vez, a la sombra de una ceiba, a leer los libros, revistas y periódicos que traía el Profesor desde la ciudad. La voz del Profesor era cálida, cantaba como el río y susurraba como el viento fresco del atardecer. A su alrededor se encuclillaban viejos, jóvenes y niños que poco a poco se acostumbraron a ver y mirar su barba espesa y a oír y escuchar su ceceada forma de hablar cuando leía cuentos, narraciones extraordinarias que incitaban a introducirse en jardines donde los senderos se bifurcan y surge una historia universal de la infamia reveladora de la infamia nacional de todos padecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias al Profesor, los niños hombres conocieron México. Conocieron el universo mundo y supieron que hay en la tierra hermanos de sangre, desdicha, llanto y risa en todos los puntos de la Rosa de los Vientos. Aprendieron a leer y reafirmar conocimientos ancestrales, ordenar pensamientos, encauzar ideas, encontrar el punto de partida para emprender con serenidad la lucha por un mundo mejor, humano, noble, armonioso, más cercano al sol, a la flor, a la lluvia y más lejos del pantano de la humillación y la ofensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el Profesor también aprendió del indio pobre, del indio sabio, del indio que pese a la desdicha sobrevive y verá más temprano que tarde la resurrección de los volcanes enhiestos, el fuego abrigador, el agua transparente y la tierra fértil. El Profesor aprendió a escuchar la voz del indio. Por eso le fue mal cuando llegó la columna y se lo llevó a la cárcel de la ciudad más próxima. Ahí fue torturado, mutilado, abandonado en celda estrecha y oscura donde sobrevivió gracias a la inmensa ventana de su pensamiento e imaginación. Vio, miró y conoció a su pueblo desde la soledad de la prisión: por vez primera se sintió libre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La brecha impuesta por los blancos ricos en la selva hoy pobre, se ensanchó y arrinconó a los niños hombres en la cúspide de las montañas inhóspitas, inaccesibles, donde frío y calor hacen infierno y sólo la pasión serena controla la furia de la naturaleza y proporciona aliento de sobrevivencia. Ya no hay sombra de ceiba; no hay ceiba: sólo un grito de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La encorvada figura del Profesor, apoyado en muleta hechiza con palo de chagani, se trasiega de sangre indígena, campesina, y expele digno sudor de lucha enhiesta. No hay tiempo de tertulia acompañada de café cargado y fumarolas de chicote casero. Hoy es la acción del hombre que dice ¡ya basta!, la que cuenta en el proceso histórico de una sociedad resquebrajada por la mentira, la farsa y la trácala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres se yerguen, los niños crecen, los jóvenes maduran, los viejos rejuvenecen y el indio mexicano rompe el cerco del aislamiento milenario y se une a la cultura del campesino, del obrero, del trabajador, del desempleado, de los intelectuales y artistas conscientes; de los estudiantes, de las amas de casa, de las empleadas domésticas y de cualquier ser humano capaz de ver y mirar el sol, la luna y las estrellas sin temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ñapa: El chaneque popoluca sufre, canta, llora y se agazapa ante la tormenta que se avecina en el horizonte del futuro. Los relámpagos y los truenos anuncian el deseo de los Dioses.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-2769021856059379217?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/2769021856059379217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/09/blanca-cultura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/2769021856059379217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/2769021856059379217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/09/blanca-cultura.html' title='Blanca cultura'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-6336474133820089062</id><published>2009-08-31T20:28:00.000-07:00</published><updated>2009-09-15T17:11:47.022-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>En torno a una mesa cultural</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escritores, dramaturgos, pintores, músicos, poetas, cineastas, editores, políticos, ideólogos prominentes y colados pobretones comparten la mesa de restaurante de primera. La comida y la bebida es abundante y excelsa: entremeses de jamón serrano, galletitas con caviar, camarones gigantes capeados, corazones de alcachofa a la vinagreta, paté trufado, queso gruyere y roquefort, aceitunas rellenas de almendras y anchoas y delicadas, discretas cazuelitas de angulas en aceite de oliva al ajillo; sopa de cola de res y de aleta de tiburón; ensalada césar, guacamole agringado con crema, dip y queso cottage; osobuco, chamorro, filete hereford o de merluza (para los hipertensos); cerezas flameadas, helado, pastelillos varios y café. La bebida varía, porque hasta en los exquisitos se da el mal gusto: desde tequila auténtico, como el que México exporta a Japón, pasando por las cubas de ron cubano, los desarmadores con stolíchnaia, los whiskys y las indescifrables marranillas, hasta las cremitas y el coñac, sin faltar en el ínter los vinos de tres colores, siempre franceses. Y la plática…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros escarceos abundan en chistes, ora sobre gallegos, argentinos, cubanos, hasta colorearse con los políticos y anticomunistas, indispensables todos ellos para entrar en confianza, sentirse cómodos, desanudarse las corbatas, quitarse sacos, desabotonarse camisas y cinturones y sudar a gusto la glotonería. Lo primero es satisfacer el estómago, lo segundo es componer el mundo a través del chisticismo barato y repetitivo. Lo tercero es la pontificación a través del insulto casi unánime a las personalidades y hechos nacionales e internacionales que estorban e impiden el pleno placer de la vida en jauja: “Fidel Castro es un dictador terco… Clinton tiene razón… Ya deberían haber aniquilado a los serbios… El subcomandante Marcos hace vedetismo… Los indios están mal porque son flojos, no trabajan… Los artistas que no destacan es porque no quieren, el Gobierno les da todo… Ahí tienen las becas y el Sistema Nacional de Creadores, qué más quieren… Con el TLC ya la hicimos, mano, va a haber chamba a pasto… Pero ya ves, no faltan los inconformes… Nomás fíjate en las malditas marchas y manifestaciones y plantones, ¡qué friega nos ponen a todos!… O como el cine, ya ven, puras buenas películas; premios por aquí, premios por allá, y luego dicen que hacemos puros churros… Hay mucha gente que no agarra la onda… Pa no ir muy lejos, hay quien todavía cree en el socialismo… ¡Hazme favor! Eso ya está acabado, es historia antigua…” Y así sucesivamente, hasta que uno de los pobretones que casi no prueba bocado sólo de pensar que apenas hace unos días su hijo más pequeño, de cinco años, le dijo que había soñado que eran ricos y comían pollo rostizado y él se comía dos piernas, “¡dos piernas, papá!”, se atreve a intervenir:&lt;br /&gt;– Yo creo en el socialismo, con todo y los errores que se hayan cometido en ciertos países, donde por cierto los intelectuales y artistas tenían privilegios y hasta excelencias que han perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los demás se miran, entre sonrientes y azorados. “¡Cómo, dice uno, buen actor y famoso por cierto, pero si eso ya está pasado de moda, manito! Debes ser el último socialista que queda en el mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa y el azoro de los comensales cede paso al silencio y la tensión. El pobretón, escritor desconocido pero de reconocida calidad y honradez, es ahora el que sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Has leído algo de Marx, algún folletito, algún trabajo breve, ya no digamos tabiques de cuatro o cincomil páginas? Porque conozco empresarios, industriales, señorones burgueses que lo han leído, tú no perteneces a esos niveles, y no lo consideran tan despreciable ni tan pasado de moda.&lt;br /&gt;–No--  responde el actor, rictus serio, pero no creo que a estas alturas sea necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Bien, te hago una promesa antes de irme: el día que pasen de moda el hambre, la desnutrición, el desempleo, la explotación, el analfabetismo, la discriminación, las muertes de niños por enfermedades curables, la imposibilidad de tener una vida digna y decorosa para todos los mexicanos, dejaré de ser socialista. ¿De acuerdo? Por cierto, te recomiendo leas el primer capítulo, sólo el primer capítulo de &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La ideología Alemana, &lt;/span&gt;sobre todo ese párrafo que dice más o menos que en una sociedad futura y avanzada de la sociedad, cesa en todo caso el sometimiento del artista a la estrechez local y nacional, que deriva únicamente de la división del trabajo y el sometimiento del artista a un arte determinado, por lo que él es exclusivamente pintor, escultor, actor, escritor, dramaturgo, poeta, cineasta, añadiría yo, nombres que ya expresan suficientemente la limitación de su desarrollo profesional y una dependencia de esa división del trabajo… En una sociedad futura no hay pintores, escritores, fotógrafos, actores y demás yerbas, sino, todo lo más, hombres que, entre otras multivarias cosas y actividades, pintan, escriben, fotografían, actúan y hacen arte como complemento natural de la vida humana. La cita es de memoria y algo agregué de mi cosecha  ríe el pobretón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor se despidió, le dio la mano cortésmente a todos los comensales, salió del restaurante, se detuvo en la banqueta, sacó unas monedas e hizo cálculos: sí le alcanzaba para la pesera y para comprarle un pollo rostizado a su hijo “¡y que se coma las dos piernas, qué carambas!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ñapa: Me mintió, le mentí. Desde entonces estamos terriblemente enamorados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en la columna dominical "Ver para mirar", en &lt;em&gt;&lt;/em&gt;Reforma&lt;em&gt;&lt;/em&gt;, entre 1994-1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-6336474133820089062?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/6336474133820089062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/en-torno-una-mesa-cultural.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/6336474133820089062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/6336474133820089062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/en-torno-una-mesa-cultural.html' title='En torno a una mesa cultural'/><author><name>Franscisco Ammar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-1499720159086688918</id><published>2009-08-24T15:14:00.000-07:00</published><updated>2009-08-24T15:29:45.544-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='creación literaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>Amor, pasión, literatura</title><content type='html'>Decía Juan Manuel Torres que el escritor debía estar enamorado y correspondido para escribir. Él no podía hacerlo sin estas dos condiciones, me consta. Sin estar del todo convencido, debo reconocer que el grueso de mi obra creativa, novelas, cuentos, guiones y hasta uno que otro ensayo, lo escribí embrujado de amor y plenamente correspondido. Sin embargo La vida cambia (Juan Manuel). Hoy, en la incipiente vejez, cuando el amor se esfuma, la pasión se diluye y la reciprocidad no existe, retomo la pluma metamorfoseada en teclas de computadora y después de algunos años de marasmo, sumido en la depresión y la angustia eterna, escribo lo que más me place: literatura. Creo que lo hago mejor que nunca, o menos peor, eso lo dirán los futuros lectores de mi obra actual, la que pulo, retoco y espero publicar pronto. Cuando llevo años de no publicar un libro, por primera vez me siento escritor. Soy incapaz de descifrar el laberinto por el que llegué a esta condición personal, íntima, incompartible; pero hay atisbos, claves, signos que abren la posibilidad del razonamiento. Uno de ellos es que el escritor, el artista nunca deja de amar: está saturado de amor y de pasión, aunque no publique o siquiera escriba; ejemplos de esta situación abundan en México y el mundo, en la literatura, la pintura, la música, el teatro, el cine…, en la historia de la humanidad. Lo saben mejor eruditos y enciclopedistas, aunque no lo digan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor se manifiesta de diversas formas, entre otras gracias a la capacidad de asombro ante la vida en sus infinitas manifestaciones; ante lo bello y lo feo, la choza y el partenón, el tiempo y el destiempo, la transformación de la naturaleza y el ser humano, una lágrima, una risa, un palpitar acelerado, un temblor imperceptible, la sensibilidad a flor de piel… ¿Alguien pone en entredicho el amor que irradiaban Rulfo o Revueltas? Distintos, distantes entre sí, ambos unidos por el amor sustancial, inherencia del escritor superdotado, fueron amigos, trascendieron el tiempo y hoy son maravillosos muertos vivos en la palabra escrita, la palabra mexicana inmortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la literatura y el canto del lenguaje la cantidad es importante; la calidad, vital. Sin ésta, la abundancia de cascarones sin yema no cumplen su función de nutrir el alma, el espíritu y la conciencia de la colectividad en que el artista nace, vive y muere, y de la que él a su vez se nutre, consciente o inconscientemente, para realizar su obra, excelsa, decorosa, mediana o mediocre, lo que depende de su talento genético pero también de circunstancias económicas, políticas, sociales, y culturales que determinan no pocas veces la cantidad, calidad, características y sabor del fruto individual de su esfuerzo creativo. En los ingredientes de la yema, la clara y el cascarón, la forma y el contenido, elementos amalgamados en un todo, resplandece el amor profesado por el artista no sólo hacia su propia obra o sus potenciales lectores, sino al entendimiento del ser y el quehacer humanos y su adecuada interpretación en el momento histórico que le corresponde, cuando, como ocurre hoy en México, las tempestades y mareas de la crisis que padece la mayoría del pueblo mexicano, del pueblo pobre, obliga al hombre sensible, el artista, a comprometerse con las mejores causas, los más nobles propósitos de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enclaustrado en un sórdido cuarto sin ventanas, el hombre puede y debe contribuir con su sola actitud personal a la edificación de un mundo nuevo, acorde con las mínimas, decorosas necesidades de sobrevivencia. México da ejemplos de gente noble que hoy se compromete; se ve y se mira con amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor a veces renace tarde, pero nunca es inoportuno. Llega, va y viene. Existe como el aroma de la limonaria, el huelenoche, el jazmín; como los fenómenos de la naturaleza, la lluvia, el trueno, la nieve, el sol, la nube… En la vejez se le cosecha menos pero se le aprecia y disfruta más. Eso creo o espero cuando intento rectificar errores del pasado, actitudes intransigentes y hostiles hacia aquellos cuyo quehacer cotidiano, social, cultural, intelectual o artístico, si no me agrada por lo menos respeto. Mas esta tolerancia amorosa tiene un límite: el de la conciencia personal, íntima. Cuando veo y miro al pueblo mexicano soportar miseria y explotación, y escucho que además le exigen moderación y sacrificio, la intolerancia explota, se transforma en ira inmoderada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí la dignidad, valor genuino de los jodidos, equivale a poseer una actitud revolucionaria, cualquiera que sea la actividad que se ejerza, y la convicción de que sólo cuando la sociedad mexicana ascienda a una categoría superior, el socialismo, los males del pueblo mexicano que hoy estremecen los cimientos de las estructuras sociales, incluidos los de la cultura aherrojada,  serán menos. No creo en la democracia burguesa; no creo en la generosidad del imperialismo cuando a través de un cañonazo de cincuenta mil millones de dólares pone en peligro la ya deteriorada soberanía nacional; no creo en la impune penetración cultural que destruye los valores mexicanos, sustituyéndolos por chatarra diversionista, plastificada, ajena a la esencia ancestral que heredamos y hoy se esfuma. ¿Panfletario? Sí, amorosamente panfletario. Los intelectuales exquisitos al servicio de las peores causas de la clase dominante también hacen panfletos, sólo que barnizados de cosmopolitoidismo, erudicionismo y hasta marxologismo ramplón de ínfima categoría. Ellos también saben amar: se aman a sí mismos y al sistema que cada vez más selectivamente los prohija y protege.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el laberinto de la crisis, el amor y la pasión se tornan aroma en las calles, los campos, los desiertos, las montañas… y en la literatura mexicana fértil, honesta, comprometida con el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: Para morir he nacido… Para nacer moriré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Carrión&lt;br /&gt;*Publicado en la columna dominical "Ver para mirar", en &lt;em&gt;&lt;/em&gt;Reforma&lt;em&gt;&lt;/em&gt;, entre 1994-1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-1499720159086688918?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/1499720159086688918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/amor-pasion-literatura.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/1499720159086688918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/1499720159086688918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/amor-pasion-literatura.html' title='Amor, pasión, literatura'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-8877861194705348789</id><published>2009-08-20T10:14:00.000-07:00</published><updated>2009-09-30T08:05:19.230-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El infierno de todos tan temido'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor invitado'/><title type='text'>De la Revolución como una de las Bellas Artes</title><content type='html'>&lt;em&gt;La principal tarea del escritor consiste en reforzar el elemento espiritual en el hombre. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;José Revueltas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;La entrañable figura del escritor comunista José Revueltas(20 de Noviembre de 1914) se agiganta día con día en esta época infestada  por esta caterva de funcionarios de la palabra mediocres y cobardes, cuyo único interés al empuñar la pluma consiste en medrar, adular a sus jefes, convertirse en best sellers, obtener reconocimientos, puestos importantes, y hacer dinero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más alejado de la obra del genial duranguense-nacido en el pueblo de Papasquiaro-que siempre se dedicó a escandalizar buenas conciencias, a molestar a los amantes de las apariencias, a debatir a los dogmáticos, a conmover a las personas sensible, y a apoyar las luchas constantes del pueblo México, comprendiéndolo a plenitud: Se vive, no obstante, se puede vivir ¿De qué? la pregunta sobra. Las tortillas gruesas, de maíz en bruto, negras, con chile y sal, tal vez no alimenten, pero ayudan a que el alma esté en pie sosteniéndose como un huizache sarmentoso sacudido por el viento.(&lt;em&gt;El Luto Humano&lt;/em&gt;). Influido por Ángel del Campo "Micrós", por Dostoyesvski, por Tolstoi, ¿Por Faulkner?, por Mann, por Marx y Engels, pero también por la  Biblia , la visión revolucionaria de Jesucristo y de la ancestral metafísica del México profundo; José no terminó siquiera la primaria, ya que prefirió dedicarse a estudiar por su cuenta y a la lucha política con gran pasión, además de que desde la infancia ya escribía, y jugaba al reportero haciéndole a Doña Romanita, su madre, este tipo de preguntas: ¿Cree usted en Dios? ¿Cree usted que algún día seremos iguales, que no habrá ricos ni pobres y todos tendremos de qué vivir? Hermano menor de importantes artistas como: Silvestre(compositor), Fermín(muralista), y Rosaura(actriz), José fue prácticamente toda su vida un perseguido político, padeciendo cárcel desde la corta edad de 15 años-lugar donde quebrantó su salud y desarrollo una fobia enfermiza a la obscuridad y las arañas, pero paradójicamente también donde fortaleció su espíritu y su conciencia-hasta 5 años antes de su fallecimiento en 1976: Donde la libertad se configura más cabalmente es en la cárcel, tal vez porque reduce al individuo a su pura dimensión imaginaria y por ende desnuda a toda la sociedad en un autèntico espectro solar. En la cárcel, todo adquiere una significación mayor: el sentido de la propiedad privada, el pocillo, la comida. Esa falta de libertad animaliza y zoologiza a la sociedad.(Conversaciones con José Revueltas). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor de Revueltas por el pueblo de México fue inmenso, motivo de grandes dolores y sufrimiento, al presenciar en carne viva la violenta injusticia que el sistema capitalista ha impuesto desde aquellos años, mismos que lo lanzaron siempre a la acción en las calles, en los mítines, en los artículos, en los libros de cuentos y novelas de honda prosa poética, en la lúcida reflexión política o hasta filosófica: El hombre es la materia que piensa. ¿Comprendes? La materia consciente de que existe, es decir consciente también de que dejará de existir. La "floración más alta" de la materia, llamaba Engels, ese señor al que no has leído nunca, al espíritu pensante.(Los Días terrenales) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revueltas como artista y como hombre supo compartir las miserias y las alegrías de todos nosotros, los pobres, los desposeídos, los explotados de esta trágica nación, con una tremenda dignidad, con una ternura suprahumana que lo llevaba a identificarse con los seres más humillados y ofendidos en la absurda escala social: Del pueblo está naciendo todo: el pan, las herramientas, el trabajo  y el idioma. El artista tiene que hacer inteligibles el pan, la herramienta, el trabajo, el idioma, el pueblo. La aspiración de toda obra artística es la de convertirse en clásica.pero clasicismo quiere decir renovaciòn de lo anterior, decubrimiento de lo nuevo, a despecho del tradicionalismo, del academicismo presente.(Réplica sobre la Novela). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en estos tiempos de ignominia fascistoide, José Revueltas aún nos acompaña, nos reconforta en momentos de desesperación, y nos inspira para la lucha liberadora cuya victoria, que no nos quepa duda, será inminente. Ya que lo que ahora se tambalea terminaba tarde o temprano por derrumbarse ¡Ayudemos a que así sea! &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Juan Carlos Castrillòn  &lt;br /&gt;CONTACTO:ladecenatragica@yahoo.com.mx                 &lt;br /&gt;(Fragmento del ensayo original)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-8877861194705348789?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/8877861194705348789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/de-la-revolucion-como-una-de-las-bellas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8877861194705348789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8877861194705348789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/de-la-revolucion-como-una-de-las-bellas.html' title='De la Revolución como una de las Bellas Artes'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-7516667888717882322</id><published>2009-08-19T07:58:00.000-07:00</published><updated>2009-08-19T07:59:22.861-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zapatismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Ella y él: un amor</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se conocieron en la inmensidad del pequeño valle tropical rodeado de montañas vírgenes y acariciado por niebla eterna sólo disipada cuando el Dios Huitzitzilin se hace presente e ilumina los rincones del manantial y los ríos bifurcados que permiten al indio saciar la sed y purificar cuerpo y espíritu con agua transparente, mientras la vida cambia, se trastoca y deja rescoldos del pasado en el fértil lodazal de la memoria humana. La memoria y el lodo, virtudes de la creación universal. Ella sonrió al verle; él, temeroso del rechazo, bajó la vista ansiosa de mirarla y con temblor visible cargó la ropa recién lavada en el arroyo. Caminaron juntos, murmuraron frases correctas, pudorosas, y quedaron de verse un día mañana, un día después, bajo la sombra del amate que se hallaba en la merita entrada de Sihualcoatlapan.&lt;br /&gt;Por la vereda escoltada de jobos, cohuites y ciruelos criollos vio la chamacada llegar la hilera de hombres a caballo. Los guardias blancas, enfundados en ropa gris, venían armados y borrachos. Al frente iba un choco güero, alto, flaco, lampiño, entre agresivo y sonriente. Espoleaba a su caballo hasta el paroxismo de la sangre y el relincho loco. La gente de la ranchería se escondió; los monosambos, los monoarañas, los pericos, las calandrias y los zenzontles enmudecieron. Hasta la coralillo, la nahuyaca, la sorda, la cascabel y la chirrionera huyeron a la montaña. Silenciosos, los huichichis sobrevolaban las chozas de vara, lodo y techo de zacate seco, presagiando sangre derramada un día cualquiera, un día más en la vida cotidiana del indio mexicano. Los guardias blancas de gris se apearon y empezaron a comer y beber atendidos por mujeres y niños silenciosos, mirada gacha, mientras los hombres dignos del lugar afilaban machetes y facas en la oscuridad de sus rincones. Los ancianos se escabulleron monte adentro. Los ancianos… esa virtud del indio que por ser indio siempre es pobre. Los ancianos y la virtud de una cultura enhiesta.&lt;br /&gt;Nadie sabe qué pasó. Los nopos sobrevuelan la ranchería y devoran los restos de carne humana semiocultos por desgarrados trapos grises. La peste no llega porque los despojos están en la barranca, fuera del valle, nutriendo humus ancestral en selva joven prometedora de vida nueva. Latifundistas, comerciantes, rentistas, traficantes y gobiernistas se unen a los nopos y disfrutan a sus anchas el valle de los enamorados a costa del lomo corvo de campesinos y peones cuyas lágrimas, sudor y sangre fertilizan la tierra de la esperanza mientras más allá, en el luminoso refugio del indio en la montaña, se hiende la mano milenaria encallecida que hoy empuña el arma proletaria de la palabra clara. &lt;br /&gt;Ella y él no se rencuentran a la sombra del amate, sino en improvisado templete rodeado de indígenas, campesinos y jornaleros.  La imagen de Zapata está a un lado de la cruz donde el cura indio les da la bendición nupcial al pie de un anancastle. La bandada de  periquitos reales acentúa la sombra y proporciona frescor y canto alegre en día de sol caliente. Los niños de vientre hinchado de lombrices, las mujeres de piernas varicosas y mirada triste, los viejos de bastón hechizo con palo de cojón de venado, las niñas de vestido aromático y tela deshilachada, los indios mexicanos del Sureste beben sorbos de agua de chagalapolin, comen nanches curados en almíbar de panal de avispa y disfrutan bocados de tamal maicero, enfrijolado, encochinado, al ritmo de jarana triste alegre, trovadora de penas y alegrías. Ella y él se dan un beso de amor bañado por la humedad de selva inaccesible para el hombre blanco. Bendita sea la selva inaccesible.&lt;br /&gt;En la capirucha, junto al Templo Mayor, se hacen bolas mientras ella y él se hacen uno a la luz de cocuyos deslumbrantes; en el crepúsculo tropical las garzas vuelan y la vida se llena de misterios: el vuelo de tu imagen junto al cielo y la esperanza de que el pueblo grite, voces rojas, banderas rojas, en el atardecer de un día más que anunciará mañanas, futuros trasegados de sangre nueva, de sangre milenaria, de sangre color garza, color inmensidad de cielo; multivariado color humano como el de ella, como el de él, como el tuyo y el mío elevado al misterio que hace de nuestra patria, patria nueva. &lt;br /&gt;En una vereda preñada de humo y de gardenias, se unen ella y él para compartir lucha y vida, aliento y esperanza, cuando el enemigo agrede y mata sin piedad y oculta los vestigios del origen del hombre en tierra del futuro. ¿Será posible construir en tierra propia lo que avariciosa mano ajena pretende arrancar del corazón de todos los mexicanos? &lt;br /&gt;Ella y él tienen diez hijos. Viven en la montaña, de cuando en vez comen algún zerete despistado, usan paliacate rojo, saben leer y escribir, son delicados, modestos y bravos, participan en conversaciones para la paz, ven y miran lo que ocurre en México y en el mundo, sufren, lloran y a veces cantan; escudriñan el horizonte de su patria, derraman sudor agrio y aroma de jazmín, encienden una hoguera tibia por las noches y cubren las cenizas con rocío tempranero. Estupefactos, escuchan voces tracaleras que gritan “¡al asesino, al asesino!”, y se quedan mirando el zócalo de su patria humillada y ofendida. Es cuando la sangre hierve y anuncia, más temprano que tarde, una patria, una cultura, un ser y un quehacer erguido que haga del amor un cobijo para ella, para él, para los escuincles…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: &lt;br /&gt;– ¿Crees en los fantasmas?&lt;br /&gt;– No  dijo ella , antes de que su imagen se desvaneciera a la luz de una vela.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;* A mi esposa Martha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en la columna "Ver para mirar", en el diario Reforma en los años 1994-1995&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-7516667888717882322?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/7516667888717882322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/ella-y-el-un-amor.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7516667888717882322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7516667888717882322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/ella-y-el-un-amor.html' title='Ella y él: un amor'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-7292734440618389851</id><published>2009-08-09T22:07:00.000-07:00</published><updated>2009-08-11T19:58:27.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>La Guerra y la Paz.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.1  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"&gt;Soy enemigo de la violencia, sobre todo la violencia absurda e irracional. No soy apologista de la paz por la paz misma, la que suele llamarse &lt;i&gt;paz de los sepulcros. &lt;/i&gt;La historia registra infinidad de guerras que condujeron a la paz de numerosos pueblos del mundo. Mas repruebo de corazón, mente y convicción el crimen cobarde que se comete en contra de un ser humano incapaz de defenderse, tomado por sorpresa, vilmente masacrado. Es la cultura que me lejaron mis antepasados mexicanos. Y la cultura, como la definió un buen amigo mío, &lt;i&gt;es el paso de la inteligencia por las cosas. &lt;/i&gt;Yo añadiría que la cultura es la vida, donde quiera que ésta se encuentre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En determinado momento histórico, paradojicamente la guerra forma parte de la cultura: contener a las hordas fascistas de Hitler costó millones de vidas humanas; frenar la voracidad de los colonialistas europeos en México y Latinoamerica fue hazaña martirologica de indios, criollos y mestizos; vencer al ejercito norteamericano en Vietnam, guerra absurda, fue labor titánica; rescatar a los esclavos negros de la opresión de los Estados Unidos derramó harta sangre... y así podría recorrerse el panorama del desigual desarrollo histórico de la sociedad mundial, con ejemplos de heroísmo, combate, guerra y cultura, en resumida instancia elemento inherente, sustancial al hombre, al ser pensante, inteligente, creador. Lo insoportable, lo que no forma parte de la cultura ni de la inteligencia, es la traición, la masacre, el asesinato de un hombre una o de una comunidad humana indefensa, imposibilitada de defenderse y repeler la agresión aun con precarios medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque con elementos precarios se defendieron los indios mexicas de la agresión capitaneada por Hernán Cortés en la toma de Tenochtitlan; con pobres herramientas protegió Sandino y sus huestes la invasión de Nicaragua por parte del ejército yanqui, con heroísmo ejemplar, millones de campesinos acabaron con la dictadura porfirista en la gesta de la Revolución Mexicana; con solo unas cuantas pistolas defendieron los Niños Héroes la llegada de los invasores al Castillo de Chapultepec. Y para actualizar los conceptos, con poco y quizá (esto lo ignoro) obsoleto armamento se enfrentan los miembros del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional a un enemigo abierta y francamente declarado; caciques, latifundistas, propietarios inmisericordes que no solo en Chiapas sino en todo el país, humillan y agreden cobardemente a niños, mujeres, ancianos que sólo desean, ya no vivir, apenas sobrevivir en su patria, en su selva, sus ríos, sus montañas, sus desiertos, sus lagos, sus mares, su riqueza natural tan descaradamente deteriorada por la voracidad de quienes detentan el poder, nacionales y extranjeros. Pero aun en este caso, la guerra está declarada: no hay trampas, no hay traiciones, no hay crimen artero. El que empuña un arma sabe que puede matar, pero también sabe que puede morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así murieron muchos en la historia, el Che Guevara, Martí, Hidalgo, Morelos, Allende, los Flores Magon, Villa; y así murió Zapata, pese a su error y a la traición de Chinameca, porque metidos en la guerra los hombres saben que pueden morir a balazos por la espalda. Pero cuando un hombre lucha, aun dentro de la democracia mexicana en entredicho, haciendo pacíficamente su campaña electoral, sin más arma que la palabra y el pensamiento, sin más protección que una reducida comitiva, y es acribillado a balazos por dementes cuyos objetivos sinceramente no comprendo, es cuando dudo y pienso que quizá falte tiempo para que la cultura, como dijo mi amigo, sea el paso de la inteligencia por las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estupefacto, dudo de la inteligencia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya Shakespeare describió en sus obras hace siglos las pasiones (o antipasiones) del hombre, entendiendo éste como ser humano y no por discriminar a la mujer. Tolstoi, definido por Lenin como "espejo de la Revolución rusa", hizo obra cumbre acerca de los acontecimientos de su patria. Dostoievsky lo hizo con similar maestría (por cierto muy parecida a la de los narradores mexicanos de tiempos idos y porvenir) y Balzac entró de lleno a develar la podredumbre aristocrática de la sociedad en que le correspondió nacer, vivir y morir. También lo hicieron otros: Gógol, Chéjov, London, Faulkner, García Lorca, Martín Luis Guzman, Mariano Azuela, Revueltas, Lowry... A tráves de ellos supimos que el dinero y el poder transforma a los seres humanos: con dinero, la prostituta se transforma en dama de alcurnia, el ladrón en respetable hombre de negocios, el drogadicto en hombre de mundo y así sucesivamente... ¿Séra el dinero también el que transforme asesinos bestiales, mejor bestias, que cometieron su crimen el 23 de marzo de 1994, en ciudadanos respetables? De momento puede ser que sí. Pero la historia, la verdadera, científica historia, siempre saca los hechos y las mentiras aflote para que el luminoso futuro de la humanidad ajuste cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay que olvidar las palabras de Thomas de Quincey cuando le dijo a Shakespeare:"[...]tus obras no son como las de otros hombres, simples y meramente grandes obras de arte; sino también como los fenómenos de la naturaleza, como el sol y el mar, las estrellas y las flores, como el hielo y la nieve, la lluvia y el rocio, la granizada y el trueno, que han de estudiarse con entera sumisión en nuestras facultades y en la fe perfecta de que en ellos no puede haber demasiado ni demasiado poco, nada inútil e inerte, sino que mientras más avancemos en nuestros descubrimientos, más pruebas veremos de plan y sustentado arreglo allí donde la vista [la mirada, agregaría yo] no había captado sino el accidente".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día es triste, es gris. Pese a ello, confío en el futuro cultural luminoso del pueblo mexicano.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Mi sincero pésame ala Familia Colosio, principalmente a Luis Donaldo Chico y Marianita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;* Publicado en la comuna "Ver para mirar", Reforma. Entre 1994 y 1995  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-7292734440618389851?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/7292734440618389851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/la-guerra-y-la-paz_09.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7292734440618389851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7292734440618389851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/la-guerra-y-la-paz_09.html' title='La Guerra y la Paz.'/><author><name>Franscisco Ammar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-5642976400548589390</id><published>2009-08-09T22:04:00.000-07:00</published><updated>2009-08-09T22:06:49.301-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>Querido Jorge Luis</title><content type='html'>&lt;meta equiv="CONTENT-TYPE" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta name="GENERATOR" content="OpenOffice.org 3.1  (Win32)"&gt;&lt;style type="text/css"&gt; 	&lt;!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } 	--&gt; 	&lt;/style&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Querido &lt;a href="http://poesiayvomito.blogspot.com/"&gt;Jorge Luis&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Hoy domingo 11 de septiembre de 1994 cumples ocho años. El ocho es el numero mágico del infinito. Tú eres infinito y universal, bello y luminoso como los astros del cielo y la armonía de la naturaleza en la tierra, como todos los niños mexicanos, como todos los niños latinoamericanos, africanos, asiáticos, europeos que debido a la irracionalidad estúpida del hombre “moderno” nacen y viven en un mundo preñado de injusticia y, pero aún, corren el riesgo de heredar un planeta desolado, estéril, devastado por el hombre mismo que paradójica, absurdamente se adjudica la categoría de homosapiens que no le corresponde.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A través del resplandor de tus ojos, de tu sonrisa, tu ceño fruncido, tus lágrimas naturales, tus carcajadas espontáneas, tu alegría y tu tristeza, tu actividad ansiosa e insaciable, veo y admiro a tus hermanos, los niños mexicanos -campesinos, indígenas, obreros, proletarios – que hoy conforman la imagen del hombre del futuro. Me regocijo, niño también, y aprendo, abrevo el néctar de tu asombrosa sabiduría infantil. Hoy en la vejez, sigo las huellas de tus pies descalzos, lacerados por el futbol, las carreras, el basquet, el beis..., pero sobre todo curtidos por las travesuras, la imaginación y la capacidad innata que tienes para inventar quehaceres ahí donde el hombre común no sabe qué hacer y con pasmapilante, absurda frecuencia se aburre. Tú, como los niños mexicanos, siempre sabes qué hacer, sabes que continuamente hay que hacer algo: soñar, dibujar, escupir, romper el florero favorito de tu mamá, destripar juguetes para saber qué hay dentro de ellos, orinarse fuera de la taza, treparse a lo más alto de la alacena para conquistar un dulce o de perdida una galleta maría capaz de saciar el hambre milenaria de tu pueblo encarnada en ti.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Se que no he sido buen padre; no he satisfecho plenamente tus necesidades materiales, afectivas, espirituales, e ignoro si podré hacerlo en lo que me resta de vida. El hombre debe reconocer sus  innumerables defectos y callar sus pocas virtudes, si las tiene. Sin embargo hay una cosa de la que siempre podras sentirte tranquilo y seguro: tiene un mamá, un papá y unos hermanos congruentes con su forma de pensar política, ideológica y moralmente, y si las consecuencias de esta actitud ante la conciencia comprometida con las mejores causas del pueblo mexicano que hoy como nunca lucha por despojarse de las cadenas de la explotación milenaria, el hambre colectiva, la humillación cotidiana y la ofensa rebajadora de la dignidad. Ese es el compromiso del hombre y del niño que se indigna, sufre y actúa desde la trinchera que le corresponde, contribuyendo de infinitas maneras a la conquista de la libertad y la soberanía.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Me encantan tus inquietudes, lo que hoy, en tu octavo aniversario, anhelas ser de grande: futbolista, arquitecto, escritor, revolucionario como el Che, aventurero, descubridor de mundos nuevos. El hombre, el niño sensible e inteligente es capaz de ser y hacer todo lo que se proponga en la vida, aun viviendo en una sociedad hostil a la expansión de las capacidades humanas. Lo harás Jorge (se que no te gusta que te añada el Luis; tu mandas con pleno derecho), más tempeano que tarde;porqeu veo en ti la entereza de quien enfrenta la adversidad con valor y espíritu solidario con tus millones de hermanos mexicanos que a pesar del sufrimiento se yerguen, dicen basta, y empiezan a caminar con paso firme y decidido en los bifurcados, enigmáticos, laberínticos caminos y veredas de la vida.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Hoy, después de haberte despertado en la madrugada con Las mañanitas en voz de Pedro Infante (tradición ineludible en la familia Carrión Rivera), celebraremos con tus cuates, partiremos pastel de chocolate, comeremos rico y brindaremos con refresco a tu salud, a la salud de todos los niños mexicanos y por un mundo mejor, armonioso y justo, donde la risa infantil será el canto del futuro.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Quiero ser algo más que tu padre. Quiero ser tu amigo y compañero. Deseo compartir tu risa y tu llanto y aprender de tu sabiduría y tu espontaneidad. Tu regalo de cumpleaños será una lucha sin límite de tiempo en que todo será válido: Karatazos, patadas, llaves, puñetazos, con la advertencia de que esta vez no me dejaré ganar. Y como siempre, el vencedor tendrá su recompensa. Si tú ganas, te regalo algunos pesitos; si yo gano, me regalas diez dibujos para mi colección.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Te agradezco que me hayas revelado tu voto secreto del pasado 21 de agosto, aunque no fue tan secreto porque me lo confiaste delante de un taxista que a juzgar por su actitud y sus comentarios no votó por volver a tener un Presidente indio. Así es el lumpen: indeciso, titubeante y no pocas veces al convenenciero  servicio de la clase en el poder; tú lo sabes pese a tu corta edad. Proporción guardada, son como algunos intelectuales y artistas interesados en llevar agua sólo a su molino.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En fin, Jorge, espero que el próximo sábado en la mañana sepamos si Los Caballeros del Zodíaco son capaces de vencer a Andrómeda o si el Ave Fénix  al fin resucita de entre sus cenizas, como hoy se ve y se mira que lo hace el pueblo mexicano. Te beso con amor y orgullo de que seas mihijo.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Ñapa: El verdadero genio ignora su genialidad. El falso genio se pavonea de su pretendida genialidad.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm;"&gt;*Publicado en Reforma, en la Columna: Ver para mirar, entre los años 1994-1995  &lt;/p&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-5642976400548589390?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/5642976400548589390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/querido-jorge-luis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5642976400548589390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5642976400548589390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/querido-jorge-luis.html' title='Querido Jorge Luis'/><author><name>Franscisco Ammar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-768359050951233529</id><published>2009-08-09T20:39:00.000-07:00</published><updated>2009-08-09T21:30:23.248-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biografía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mafias culturales'/><title type='text'>(Auto) Curriculum vitae: Luis Carrión</title><content type='html'>El aspirante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jacinto, el escritor jorobado por la vida, solitario, triste y angustiado, nació el 3de mayo de 1942 en San Andrés Tuxtla, Veracruz. Estudió alternadamente en San Andrés Tuxtla y México la primaria, la secundaria y la prepa. En 1958 59 estudia aviación, obtiene la licencia de Piloto Aviador Privado y se dedica durante algún tiempo a la fumigación de plantaciones algodoneras en el Norte del país, principalmente en Reynosa. En 1959 participa en la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz celebrada en México, DF. De 1960 a 1963 estudia en la facultad de Filología de la Universidad de la Amistad de los Pueblos, Patricio Lumumba, Moscú, URSS. En 1962 es invitado al Festival Mundial de la Juventud, celebrado en Helsinsky. De 1964 a 1968 es, primero, corrector de galeras, corrector de estilo y después articulista, reportero y redactor de planta de la revista Política y otras publicaciones periódicas; guionista talachero de historietas ilustradas de La Prensa, Publicaciones Ortega Colunga y otras empresas menores; colaborador y reportero de la Agencia Noticiosa Prensa Latina (bellas entrevistas con Siqueiros, Rulfo, Jesús Silva Herzog papá). Fue también traductor del ruso al español de cuentos infantiles, principalmente de Tolstoi, para la Editorial Grijalbo, y colaborador esporádico en la revista Sucesos y la revista Por qué? Por estas fechas, labor importantísima fue ser el secretario personal, íntimo, de Ermilo Abreu Gómez. En 1966 gana inesperadamente el Premio de fotografía convocado por el periódico Excélsior, con el tema Madre e hijo. De 1966 hasta l968 escribe miles de textos sobre orientación vocacional y profesional, radiofónicos, para una firma bancaria, para luego, en 1969, fundar y ser director general de Cinematográfica Marco Polo, compañía que en aquél entonces permitió que varios guionistas y directores debutaran como tales en el cine mexicano. En 1970 publica &lt;em&gt;El libro verde olivo&lt;/em&gt;, antología de la obra escrita hasta ese entonces del Che Guevara. En 1971 publica el libro &lt;em&gt;Avándaro&lt;/em&gt;, ensayo ilustrado con fotografías de Graciela Iturbide. En 1973 publica su primer libro de cuentos, &lt;em&gt;Es la bestia&lt;/em&gt;, que se agota en cuatro semanas. La necesidad lo retoma y es director Creativo de Procinemex, empresa dedicada a hacer publicidad del cine mexicano. Y en resumen es autor de otros libros: &lt;em&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/em&gt;, 1974, (novela ganadora del Premio Hispanoamericano de Primera Novela, cuyo jurado fue integrado por Juan Rulfo, Carlos Fuentes, José Miguel Oviedo, Juan Goytisolo y Ramón Xirau). En 1975, con la misma novela, formó parte de la terna para el premio Xavier Villaurrutia, pero lo ganó Carlos Fuentes. Luego de ser coautor de &lt;em&gt;Cultura, Historia, Luchas del pueblo mexicano&lt;/em&gt;, 1978, de Espacios de silencio (análisis de la televisión mexicana), 1988, y de El socialismo es así, 1984, el escritor desvencijado escribe una novela publicada por la SEP, &lt;em&gt;Otros te llaman&lt;/em&gt;, 1988, novela ganadora del Premio Nacional de Periodismo Literario Comitán de Domínguez (género novela). Asimismo, el escritorsucho es autor y coautor de guiones cinematográficos que ya le da pereza mencionar: &lt;em&gt;Los Albañiles &lt;/em&gt;(dirigida por Jorge Fons; Oso de Plata en Berlín y Ariel de Oro en México), &lt;em&gt;La otra virginidad &lt;/em&gt;(Dirigida por Juan Manuel Torres; Premio Ariel de Oro en México), &lt;em&gt;El Infierno de Todos tan Temido&lt;/em&gt;, basada en su novela homónima, &lt;em&gt;Diego (Infancia y adolescencia)&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El Templo Mayor (Historia de los Aztecas), Así es Vietnam (Loto de oro en Vietnam), El Hombre Mono&lt;/em&gt;, que hicimos entre Jorge Fons, Juan Tovar, Mario Sánchez y yo y que obtuvo Mención de Honor en el VIII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano celebrado en La Habana, carajo…) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También anduvo dando conferencias en Kabul, Afganistán y en tres o cuatro universidades mexicanas, en el Colegio de Economistas y… ¡Bué! Ha publicado cuentos por todas partes y artículos… calculo que cerca de dos mil. Pero… ¡Bué! Se deja fuera puestos, chambitas, incluso algunas bien dignas, como haber sido guía de turistas ávidos en la selva tropical de Los Tuxtlas o cazador empedernido, cuando cazar era una simple necesidad de comer. Mas lo que ocurre es que ese tipo de multiactividades no las entiende el común denominador de nuestros intelectuales apoltronados en un sillón en el centro de un gabinete de trabajo que los aisla de la vida cotidiana. No saben comer tacuazín ni tepexcuintle: prefieren codorniz o pato al orange. Actualmente corrige una novela breve (250 cuartillas), está a punto de terminar un guión cinematográfico, &lt;em&gt;La noche de la guerra&lt;/em&gt;, y a punto de darle mate a un libro de cuentos, &lt;em&gt;El Goce de los Días Futuros&lt;/em&gt;. Desde hace varios años prepara su novela más ambiciosa, después de lo cual es probable que no vuelva a escribir: &lt;em&gt;El Milenio ha Terminado&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué viene todo este rollo, se preguntarán los lectores y me pregunto yo mismo, porque nunca suelo hacer comerciales sobre mí mismo? Incluso en la Escuela de Escritores, donde daba clases, había alumnas que luego de tres o cuatro meses me preguntaban quién era yo. Había profesores que desde el principio de su curso endilgaban la obligatoria lectura de su obra. Bien, yo debo ser marciano, pero no me agrada hablar sobre mí, sino sobre la vida y la creación, la putrefacción social y la florescencia del color en la naturaleza, sobre el amor y el odio y en última instancia sobre el noble espíritu del ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace más de un año hice a un lado mi orgullo y mi dignidad y solicité la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte en el género que me corresponde: letras. Salieron ahí cosas muy lamentables: jurados autopremiados, jueces y parte y hubo gran borlote. Yo me quedé callado, pensando que para sacarse la lotería hay que comprar el boletito. Mi boleto no salió premiado. Incluso hablé con una cacagrande, jurado y autopremiada, que ya desde aquel entonces me animó: vuélvele a entrar, el año entrante seguro te la dan. Yo, enemigo eterno, indeclinable del sistema socioeconómico, político, cultural, decidí no “entrarle” otra vez porque si antes, de doscientas becas no me dieron una, ¿cómo me iban a dar ahora alguna de las sesenta? Pero ahí va el güey, y me da vergüenza decirlo, presionado por dos amigos queridos (premiados ambos) y mi esposa Martha y el hambre y la miseria y las deudas que paralizan a la hora de sentarse frente a la página, no en blanco sino en negro, y meto de nuevo la solicitud de aspirante a la limosna. ¡Mocos! Salí y quedé pelas. Justo es decir que ya lo sabía, lo he sabido siempre. No pertenezco a ningún partido político pero soy, me considero comunista; respetuoso de todo ser pensante que disienta o que profese cualquier partidismo o religión. Pero soy, he sido toda mi vida comunista y soy consciente de que así moriré. Por lo demás, quede claro que no culpo a nadie de mi suerte… Compré el boletito y no salió premiado. ¡Vivan los premiados! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, ya eché mi berrinche. Les deseo, lectores, un bello domingo y que Dios los acompañe siempre y los proteja. Hoy no hay Ñapa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-768359050951233529?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/768359050951233529/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/auto-curriculum-vitae-luis-carrion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/768359050951233529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/768359050951233529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/auto-curriculum-vitae-luis-carrion.html' title='(Auto) Curriculum vitae: Luis Carrión'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-7324306010236685307</id><published>2009-08-09T20:24:00.000-07:00</published><updated>2009-08-09T20:33:41.913-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dignidad indígena'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zapatismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>Todas las selvas la jungla</title><content type='html'>Por Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México es la jungla y la selva surge en todos los rincones de la patria mexica, patria náhuatl, lacandona, tarahumara, seri, maya y mayo, olmeca, mazahua, tzeltal, tlaxcalteca, tlatelolca…; y campesina, obrera, desempleada, subempleada, profesionista, intelectual, artística, artesanal, miserable para la inmensa mayoría del pueblo mexicano y opulenta para unos cuantos pertenecientes a la clase dominante y su vez doblegada por el imperialismo yanqui y sus secuaces japoneses, alemanes, franceses y demás yerbas venenosas que intentan, vano intento, controlar el mundo bajo el capricho de sus intereses monetarios, sus bolsillos saturados y su prepotencia desmesurada que más temprano que tarde conducirán al precipicio de la ignominia universal. La cultura no escapa a la paradoja de la infamia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a la varita mágica del poder encumbrado a costa de la miseria colectiva, la clase gobernante posee la capacidad de transformar la mentira en verdad ilusoria, esperanzadora de los casi ochenta millones de mexicanos hambrientos sumidos en el túnel de una crisis general del sistema cuya solución no se vislumbra ni a corto ni a mediano ni a largo plazo. ¡Intelectuales de todos los países, uníos y meditad acerca del compromiso que hoy os corresponde! No es justo darle la espalda al pueblo mexicano, como lo hacen cuenteros de currículum dudoso que se incrustan servilmente en gobiernos fraudulentos y becarios y funcionarios culturales de indescifrable capacidad artística en el difícil arte de entender la vida diaria, la vida que lacera cada vez más al pobre y al no tan pobre. Comamos mierda, pero comámosla juntos. El poco pan sabe mejor entre muchos hambrientos. O como decía Don Quijote: la mejor salsa del mundo es el hambre. De vez en cuando hay que tener hambre para comprender la miseria del pueblo hermano. Porque usted y yo, querida lectora o lector, mal que bien tenemos refrigerador, estufa, luz eléctrica (pese a las repentinas, elevadísimas tarifas impuestas desde arriba) y de cuando en vez nuestros hijos comen carne, huevos, rebanaditas de jamón transparente y beben algo de leche adulterada, pero ¿así ocurre en todo el territorio mexicano, donde sólo bañarse los domingos cuesta uno y la mitad del otro? Las cuentas de luz, gas, colegiaturas, transporte y demás monsergas sacan de quicio, pero para la total mayoría del pueblo mexicano eso no es problema; su gran problema es simplemente COMER algo, aunque sea yerbas cuando ya ni yerbas hay. Así es la vida y así hay que enfrentarla, con el compromiso histórico que nos corresponde: la lucha por la transformación socioeconómica hacia un nivel superior en el ya largo desarrollo histórico de la sociedad en su conjunto, cuando la repartición colectiva de la miseria era por partes iguales. Hoy podríamos empezar a repartir por partes iguales la riqueza, no pocas veces regalada al exterior como ocurre con el petróleo y la minería, aunque fuera poco a poquito, pero que no se quedará en una o dos decenas de privilegiados, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me entristece la actitud de la mayoría de los intelectuales y artistas mexicanos (siempre hay excepciones muy dignas). Se dejan llevar por la corriente, resaca gubernamental manipuladora,  y no se percatan del momento histórico que vive México, inédito en el mundo desde que hace más de un año surgió a la luz el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. ¡De eso hay que sentir orgullo, a pleno sol y a humedad de lluvia! México revive y le muestra al mundo que palpita y corre sangre por sus venas. Aquí donde supuestamente no pasaba nada, ocurre que sí hay sentimientos y amor y esperanza y lucha y genuino carácter latinoamericano dispuesto a morir antes que permanecer más tiempo de rodillas. En este instante somos el orgullo del mundo. Hay que hacer literatura, danza, música, pintura, escultura, periodismo, poesía acorde con el tiempo que nos toca vivir; no hagamos elucubraciones teóricas acerca de la exquisitez del arte por el arte o del arte por la presunción, como ciertos becarios eméritos lo hacen suponiendo que ya hicieron todo en la vida con sus decenas de libros publicados y de paso desprecian a los jóvenes porque, “ellos, los consagrados. ya lo saben todo”. Ni maíz paloma, los jóvenes son precisamente quienes lo saben todo. (De pasada: esa prepotencia de los viejos de espíritu en su trato con los jóvenes es aberrante y en última instancia la única muleta que les queda para sacar la nariz del fango en que están sumergidos desde hace tiempo. ¡Hay que aprender de los jóvenes, carajo, no al revés!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desierto mexicano del Norte se humedece de lágrimas hambrientas, lágrimas de miseria; la selva tropical del Sur se seca y languidece de humillación. La jungla de asfalto de las ciudades aherroja los espacios de libertad para al menos respirar con dignidad. Los caminos y brechas de la telaraña mexicana no atrapan ni una mosca porque el pueblo está mosqueado. ¿Qué hacer?, preguntaba Lenin en folleto de colección. Todos sabemos qué hacer, lo que pasa es que no pocas veces nos hacemos conejos y no le decimos pan al pan ni a la catástrofe como la ley de imprenta me prohíbe decirle. ¡Chao!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS: ¿Seguiremos obnubilados? ¡Basta ya, no? El arte y la creación anda por el Sureste de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: Para morir hay que haber nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;NOTA DEL ADMINISTRADOR: Aunque la fecha original de publicación de este artículo, en el Diario &lt;em&gt;Reforma&lt;/em&gt;, fue en 1995, dedicamos la nueva publicación (en Internet) a todos los y las indígenas de México y el mundo este 9 de agosto de 2009, Día Internacional de los Pueblos Indígenas.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-7324306010236685307?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/7324306010236685307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/todas-las-selvas-la-jungla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7324306010236685307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7324306010236685307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/todas-las-selvas-la-jungla.html' title='Todas las selvas la jungla'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-1073798860568448019</id><published>2009-08-02T20:14:00.001-07:00</published><updated>2009-08-02T20:54:28.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros te llaman'/><title type='text'>Otros te llaman (fragmento)</title><content type='html'>Las vibraciones barrocas de la música recortan el silencio de la noche y las dos siluetas parecen inclinarse sobre la luz de una vela en el centro de la sala: Gregorio y tú, Teodoro, como siempre, uno frente al otro, bebiendodesde las diez de la mañana, con la palabra atenta a la esperanza y el ánimo dispuesto a acabar con la última botella de brandy en ininterrumpidos, violentos y apacibles brindis de dos personajes unidos por el caudal de letras imprevistas, a veces imperceptibles acumuladas a lo largo deel tiempo. La atmósfera está cargada de humo y la débil lamparilla destiñe el fulgor de una vela amarillenta, difuminando también los pensamientos. Gregorio coge un libro al azar y lee con viveza. Las palabras rondan la ausencia y hacen más tolerable la tensión, el esfuerzo, la mente preñada de esqueletos necesarios de encarnar antes de que el polvo se los trague por completo. Es preciso el ultrae de los muertos para que las ideas fluyan y de alguna manera se ordenen los personajes atrapados por la historia y en todo caso sujetos a tu propia confesión, Teodoro Cervantes: debo confesar -¿confesar qué?-, decir algo respecto de mi propia vida, los caminos recorridos, los ultrajes, el despojo e los despojados, el amor maltrecho, el recuerdo inexistente, las distancia cercana, algo que hable después de mi partida o de mi llegada. Confesarás el rito de los puertos. La voz de Gregorio se eleva y hace un sitio al paso de las circunstancias, de los hechos, de las mismas confesiones que ahora, al calor del alcohol, los acerca a la verdad presente en todos los rincones." &lt;br /&gt;Fragmento de Otros de te llaman.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-1073798860568448019?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/1073798860568448019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/otros-te-llaman-fragmento.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/1073798860568448019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/1073798860568448019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/08/otros-te-llaman-fragmento.html' title='Otros te llaman (fragmento)'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-1193822742365317251</id><published>2009-07-29T09:21:00.000-07:00</published><updated>2009-07-29T10:31:03.271-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biografía'/><title type='text'>DIEZ AÑOS SIN LUIS CARRIÓN (Algo sobre su muerte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;POSEEDOR DE UN LENGUAJE DESCONOCIDO del que la traducción era un aturdido acto suicida –desconcertante para unos, sublime para otros-, en el que lo corpóreo era el perfecto lienzo para desatar la impotencia cercenada por la locura y los estragos negros de un mundo en desigualdad, los ecos de los pasos que aún siembra el escritor Luis Carrión desde algún prisma del universo de la marginación y el olvido, reclaman el sitio asignado para él desde tiempos ancestrales por dioses antiguos y viejos. Diez años han cumplídose el pasado uno de junio desde la autodestrucción que como única fortuna reservaba nuestro autor. Diez años de un suicidio no reclamado aún por nadie. Diez años de un acto subordinado al signo de la sobrevivencia. Luis Carrión Beltrán, catalogado por algunos como escritor veracruzano, aunque a decir verdad, su alumbramiento tuvo lugar en el hospital Inglés un tres de mayo de 1942 en el Distrito Federal, y registrado posteriormente ya bajo la sombra de la mítica Casa de los Altos, allá, en San Andrés Tuxtla, culminó sus horas de angustia y melancolía, en el dormitorio de su departamento, en Villa Olímpica, al sur de la Ciudad de México. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ganador del premio Primera Novela convocado por el FCE en 1974 por su novela &lt;em&gt;El infierno de todos tan temido&lt;/em&gt; (1975) [obra que sufrió los malos manejos de la editorial y del Estado ejercido por Luis Echeverría, dado su contenido político y de denuncia a las instituciones psiquiátricas, lo que orilló a la restricción de una buena distribución de los nimios ejemplares que sacaron a la venta y al embodegamiento del resto], autor de la novela &lt;em&gt;Otros te llaman &lt;/em&gt;(1986), de los libros de cuentos &lt;em&gt;Es la bestia&lt;/em&gt; (1973) y&lt;em&gt; El goce de los días futuros&lt;/em&gt; (1998), formó parte del grupo fundador de la cinematográfica Marco Polo, guionista de la película El infierno de todos tan temido dirigida por Sergio Olhovich, co-guionista de Los Albañiles de Vicente Leñero y de La otra virginidad de Juan Manuel Torres, y colaborador de la revista Estrategia, entre otras cosas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363923098761539362" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SnB7o5gxryI/AAAAAAAAABY/q3QEP-CfXjk/s400/docu0065.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pocos saben sobre la muerte intraducible de un escritor marginal, sobre el aislamiento del que presa fue. Porque es preciso señalar que no fue un escritor desconocido pero sí marginado, obligado a bordear la hosca pobreza, por sus convicciones de hombre libre y sus afinidades socialistas. Muchos podrían inmiscuirse en la cavilación dubitatoria de si el deceso del autor fue más que otro de sus intentos de suicidio, otro más de los realizados a lo largo de su vida, uno más dentro de sus pretensiones, uno fallido. Uno en el que el tiempo no estuvo a su favor. Pero eso sería inútil. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sobre los antebrazos del escritor se dibujaban los distintos ensayos de muerte que en vano había solicitado, que había transfigurado en la contemplación de un mundo mejor que no parecía llegar. Su mente conservaba frescos aún los gritos desorbitados que en los muros de los sanatorios siquiátricos impregnados sonaban. Aquellos gritos de los que fue testigo y protagonista. Descarnado dios parido en un mundo terrenal de infiernos de insulina y temblores de electrochoques. Porque a Carrión le hacía falta la sustancia de nombre serotonina, lo que lo atisbaba a desbocarse en profundas depresiones o exaltadas euforias. Sumado a esto la infancia y juventud negra que cargaba sobre sus hombros. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El suicidio construido por Luis Carrión fue planeado semanas antes de aquel uno de junio. Fue ensamblado poco a poco, observando los errores que podían emerger y truncar el deseo. Fue una muerte premeditada. Gozada y temida ante el vacío que la vida le brindaba. Una especie de náusea interminable en la que era preciso o la resistencia o la debacle. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Exhausto de que sus libros no fueran considerados por alguna editorial para alguna reedición (de la que aún en la actualidad no gozan), desdeñado por su conocido gusto violento hacia la bebida, olvidado por otros, sumido en la pobreza y corrompido por el quebranto de su matrimonio, Luis Carrión le comenta a Juan Carlos Castrillón –escritor, quien había sido su alumno en el tiempo en que impartió cátedra en la SOGEM, y a quien consideraba un amigo, incluso su “hijo adoptivo”-, a inicios de mayo, su determinación por el suicidio. Su manera de desaparecer coronada por una cruda paz, por la inteligencia de quien conoce el paso siguiente y el tiempo en transcurso lo torna en deleite. Juan Carlos lo comprende, sabe el significado de las palabras de su maestro, quien ya ha abordado la barca de Caronte y sólo resta que le dé el óbolo para iniciar el viaje. El rostro de Castrillón promulga el gesto de aquel que aún quiere persuadir al destino. Carrión, conocedor del destino, le sugiere que no lo intente, el designio ha sido trazado y sólo resta aguardar las horas en que sucumbirá bajo el silencio hermoso de la comprensión. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El uno de junio la euforia desbordada por Luis es grande. Por alguna razón su esposa le ha expresado vía telefónica (residía con sus hijos en San Andrés Tuxtla, Veracruz) la posibilidad de que vuelva a su lado. Dicha mañana lo visitan Rufino Perdomo –antiguo compañero de Estrategia- y un médico de apellido Guzmán, Eduardo Guzmán, con quienes desayuna.&lt;br /&gt;Retirados los invitados Carrión enciende el televisor. El encuentro entre los equipos de sóccer, Guadalajara vs. Toros Neza, pronto iniciaría. Una de las últimas llamadas que realizaría fue a Jorge Fons, que al no encontrarse en casa, le deja un recado en la contestadora, pregonando la futura derrota del Guadalajara, a según de él. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se sabe que una de las penúltimas llamadas realizadas por la tarde fue a sus hijos y a su esposa. Se sabe que lo que desquebrajó el espíritu esperanzado de nuestro escritor fue la negativa de su esposa de volver con él, porque analizando la situación, las cosas al volver a su lado serían las mismas que antes, problemas matrimoniales, insultos, pobreza. Se sabe que luego de esta derrota le llamó en su desasosiego a José Agustín. Se sabe que minutos después de las cinco de la tarde de aquel uno de junio de 1997 Luis Carrión aún estaba enhiesto pero con la destrucción por dentro. Y en algún momento del anochecer haría el trueque con Caronte para que el viaje al inframundo comenzara. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El hierro afilado de una navaja fue el que quebró las venas de sus pies, como si no quisiera ensuciar la historia pasada registrada en sus antebrazos. Una botella de vodka bebida completa lo abismo junto con todas las pastillas que encontró (las cuales se dosificaba diariamente, por prescripción médica) a la negrura de la nada. Se recostó en la cama y encendió un cigarro. Fue la luz desprendida del tabaco la que inicio el viaje último, al vaivén en que la sangre era absorbida por el colchón. Nada le preocupó ya. Estaba en soledad. Con la paz que una puerta obstruida desde dentro brinda. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así murió Luis Carrión aquel primer domingo de junio de 1997. Una muerte tan marginal como su misma vida, vida a la que es tiempo de reconocer en las arcas de la literatura nacional. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;_______________&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Texto publicado originalmente en:&lt;/strong&gt; Francisco Gabriel Binzhá, “Diez años sin Luis Carrión. (Algo sobre su muerte)” en Metate (periódico de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM), 17, Sept., 2007, p.4. (Sección Metlapilli)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-1193822742365317251?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/1193822742365317251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/diez-anos-sin-luis-carrion-algo-sobre.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/1193822742365317251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/1193822742365317251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/diez-anos-sin-luis-carrion-algo-sobre.html' title='DIEZ AÑOS SIN LUIS CARRIÓN (Algo sobre su muerte)'/><author><name>Binzhá</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10226264441787769120</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/Sn9WukCbb0I/AAAAAAAAABg/yXO9nenV0_4/S220/IMG_4207.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cvKmCqZXzT0/SnB7o5gxryI/AAAAAAAAABY/q3QEP-CfXjk/s72-c/docu0065.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-7337455400458642822</id><published>2009-07-28T10:35:00.000-07:00</published><updated>2009-07-28T10:50:01.691-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biografía'/><title type='text'>¿Quién demonios es Luis Carrión?</title><content type='html'>Por Juan Carlos Castrillón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué sirve pensar en algo si no se escribe, si no se pinta, si no se hace música si no se inventan formas de recreación acordes con el puro ir y venir a lo largo, ancho y estrecho de la calle?&lt;br /&gt;Luis Carrión. De la novela póstuma &lt;em&gt;Réquiem, El milenio ha terminado&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Quién era ese tipo bigotón, malencarado, con el infinito cigarrillo entre los labios, y cuya escandalosa risa te contagiaba de vida luminosa por varios minutos? Debo decir que Don Luis abominaba los homenajes, decía que éstos eran una colección de lugares comunes donde los  expositores sólo se dedicaban a hablar de ellos mismos, tomando como vil pretexto al homenajeado: yo lo conocí cuando..., fue mi gran amigo..., una vez él y yo fuimos a..., y una larga perorata autocomplaciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿Quién era Carrión? El eterno rebelde gritón, que nunca se calló la boca ante todo lo que le parecía injusto. El revolucionario comunista que pagó su enorme osadía de desafiar al poder con el ostracismo y la marginación de su vida y de su obra en una sociedad mediocre donde nunca tuvo cabida. El novelista obsesionado son Dostoievsky-al que leyó en su idioma original, el ruso-el narrador desbocado, aguardentoso, de prosa bronca y contundente que toma al lector por el cuello de la camisa y no lo suelta hasta haber saciado sobre él su mucha saña ensimismada. El loco genial, indignado eternamente, preocupado por la triste situación de nuestro pueblo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que decirlo: la locura de Luis era vital; era la rabia, la pasión que arde y se consume a sí misma, generando un radiante desconcierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién era este veracruzano capaz de explorar los lugares más sórdidos de la psique humana, capaz de pintar a los personajes más grotescos, y de expresar la compasión más profunda por aquel que sufre en un mundo devastado por la enorme codicia de una minoría? El incansable cronista del infierno cotidiano, ese que ya ni sufrimos de tan presente. El digno heredero de José Revueltas, otro gran escritor mexicano insuficientemente valorado. El feroz devorador de todo tipo de lecturas: diccionarios, enciclopedias, novelas, ensayos, poesía, y revistas, y periódicos. El autor maldito, de culto, amigo y colaborador de otros tantos cineastas y escritores que hoy lo tienen convenientemente en el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quien era Güicho al que ahora y siempre recordamos en busca de inspiración?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terrible y generoso maestro que escuchaba y respondía de forma implacable. El santo bebedor inexpugnable que amaba la música clásica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El genuino artista de alma atormentada por un sistema podrido hasta los huesos. El hombre que supo afrontar la inmensa obscuridad con una cínica sonrisa de cómplice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste es don Luis Carrión Beltrán cuyo recuerdo no me ha podido quitar ni la pinche muerte con toda la tierra y sus cenizas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Luis Carrión (1942-1997) Narrador, periodista, cineasta, y profesor. Autor de numerosas obras entre las que destacan: &lt;em&gt;El Infierno de Todos Tan Temido &lt;/em&gt;(novela, Premio Hispanoamericano de Primera Novela FCE, 1974);&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Otros Te Llaman&lt;/em&gt; (novela, Premio Nacional de Periodismo Literario Comitán de Domínguez, 1988); &lt;em&gt;El Goce de los Días Futuros &lt;/em&gt;(Relatos, 1998) Coautor de libros de ensayo sobre cultura, historia, y luchas del pueblo mexicano; guionista de varias películas y colaborador en revistas y diarios de circulación nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Texto leído en el homenaje a los diez años del suicidio del maestro&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-7337455400458642822?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/7337455400458642822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/quien-demonios-es-luis-carrion.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7337455400458642822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/7337455400458642822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/quien-demonios-es-luis-carrion.html' title='¿Quién demonios es Luis Carrión?'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-5480339342657511093</id><published>2009-07-20T09:24:00.000-07:00</published><updated>2009-07-20T09:28:41.439-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El goce de los días futuros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Es la bestia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>Cinco veces cinco</title><content type='html'>Cinco veces llamé al hombre y no me contestó. Cinco veces le dije que se fuera y no se fue. Cinco veces le pedí por favor y por las buenas que no me molestara. Cinco veces le señalé a la mujer que yo más quiero en el mundo. Cinco veces le dije que no se le acercara, por el bien de Dios y de mis hijos. Cinco veces le menté la madre y cinco veces me escupió la cara. Cinco veces le rogué, le supliqué a cinco metros de distancia, porque le tenía miedo. Cinco veces me cacheteó, me pateó y me dejó tirado en el suelo. Cinco veces lo encontré en el camino y cinco veces me escondí para que no me viera. Cinco veces manoseó a mi vieja: yo lo miré cinco veces, encuclillado entre los arbustos. Cinco veces recé cinco Padrenuestros para que Diosito me ayudara y cinco veces me quedé esperando ayuda. Cinco veces me fui de parranda y cinco veces lloré. Cinco veces tuve ganas de matarme y cinco veces me rajé. Cinco veces estuvo a punto el hombre de mandarme al otro mundo, pero cinco veces me arrodillé y le pedí perdón. Cinco veces dejé que el hombre y mi mujer se acostaran en mi cama. Cinco veces agarré camino y estuve a punto de irme a ningún lado, pero cinco veces regresé. Cinco noches esperé a que él llegara a dormir con mi mujer y cinco veces vino y durmió con ella. Cinco minutos después de que llegó la quinta vez le grité que saliera, y no salió hasta por ahí de las cinco de la mañana. Cinco veces lo insulté como a nadie he insultado en mi vida y cinco veces se carcajé en mis narices. Cinco balazos le metí y eché a correr. Cinco días después me agarraron en el monte y hace cinco años que estoy encerrado en la cárcel. Cinco años me faltan para salir. Cinco visitas llevo sin ver a mi vieja porque hace cinco meses que se fue con otro…&lt;br /&gt;Hoy cinco semanas no pasan, nomás que yo salga, para encontrarlos. Cinco plomazos le voy a meter a ese güey y luego, con cinco machetes, lo voy a partir en cinco cachos.&lt;br /&gt;Cinco veces, lo juro por mis cinco hijos… y porque dicen que no hay quinto malo. Cinco veces cinco, que conste, compadre Quinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Carrión&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-5480339342657511093?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/5480339342657511093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/cinco-veces-cinco.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5480339342657511093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5480339342657511093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/cinco-veces-cinco.html' title='Cinco veces cinco'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-5541700683944447040</id><published>2009-07-17T10:30:00.000-07:00</published><updated>2009-07-17T10:37:41.685-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía en el rock'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor invitado'/><title type='text'>ANTI-JACKSON</title><content type='html'>¿Quien es Michael Jackson? ¿Es blanco o es negro? ¿Es hombre o es mujer?&lt;br /&gt; Rubem Fonseca &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reciente fallecimiento de Michael Jackson ha desatado una exageradìsima reacción por parte de los medios-sobre todo la tv-que se dedican a magnificar la figura del cantante, y a dar una visión falaz de la década de 1980. Tal pareciera que en esa época todos los jóvenes eramos fanáticos seguidores de Jackson. Nada mas lejos de la realidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo personal, nunca compré ninguno de los discos de este personaje. Solo su primer álbum titulado Off the Wall me llamo la atención. Reconocía su gran ritmo soulero, rythmblusero y funk, cierta influencia de los verdaderamente grandes de la música negra como James Brown, Marvin Gaye y Stevie Wonder(cuyo enorme talento también quedaría sepultado por el vil comercialismo), e inclusive Al Green y Curtis Mayfield en el falseto de la voz de Jackson. Esto era así tal vez por la inteligente y pulida producción del  músico Quincy Jones, un tipo que es un exquisito conocedor de la gran tradición negra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo LP, el apoteósico Thiller , siempre me pareció falso , carente de verdadera alma. &lt;br /&gt;La fórmula infalible para hacer canciones comerciales se notaba demasiado. El disco era una grotesca mescolanza de ritmos(rock, soul, disco, ¿metal?...) diseñado exclusivamente para vender, para hacer dinero, desprovisto de sinceridad, un simple producto macdonalesco que ahora tratan de revivir a como de lugar. Y esta es una de las hazañas que se le atribuyen todo el tiempo a Michael, y que se repiten hasta el hartazgo. Pero ¿qué mérito tiene vender millones de copias de algo que fue diseñado en un laboratorio precisamente para eso, para lavar cerebros? La mercadotecnia, en lo que a mi respecta, se encuentra a años luz del verdadero arte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bastante irónico que ahora los medios se dediquen a "blanquear" la imagen de Jackson, ya que eso fue literalmente lo que él hizo con su físico y con sus melodías a partir de Thriller , convirtiéndose  en una simple marioneta de las grandes compañías, que se dedicaron a explotarlo, a "negrearlo" hasta el cansancio. Claro que él también sacó un gran provecho de todo esto, reflejado en los millones de dólares que malgastó en niñerías y en bobos caprichitos, como buen adalid de la organización político-económica-social conocida como capitalismo(y que básicamente consiste en enriquecer hasta la ignominia a un puñado de enfermos egoístas a costa de la miseria generalizada de la mayoría de seres humanos). La falsedad del "rey del pop" siempre me pareció patética, mas ahora que se lucra impunemente  hasta con su muerte. Era ridículo verlo usando una imagen de chico malo(Bad) y rebelde en sus vídeos, cuando sabíamos que lo único que le importaba era engrandecer su negocio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su endeble credibilidad se terminó de derrumbar cuando fue acusado-algo que era un secreto a voces-de abuso sexual a menores; el hombre que cantaba con voz angelical sobre un mundo mejor para niños y niñas, era un vulgar pederasta. Tuvo que pagar millones para acallar el escandalo(igualito que recientemente la sagrada iglesia católica). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jackson nunca podrá alcanzar el nivel de verdaderos mitos como Jimmy Hendrix, Jim Morrison, John Lennon, Bob Marley, Joe Strummer, Joey Ramone,  o inclusive Kurt Cobain, verdaderos héroes, músicos-poetas populares que en su momento , con sus composiciones y su acción contestataria contra el poder, revolucionaron la música, el pensamiento, y la forma de vivir de la juventud mundial, misma que no se conforma con cancioncitas cursis y pasitos de baile un sábado por la noche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creativamente, Jackson ya llevaba muerto muchos años. Por eso ahora es lamentable presenciar -aunque no se quiera hacerlo-esta especie de resucitaciòn artificial a la momia para continuar recibiendo beneficios económicos. Es claro que la industria que se aprovechó de él y lo llevó al estrellato fue la misma que lo mató para seguirse enriqueciendo con las mismas viejas canciones de hace mas de veinte años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, la vida y la obra de Michael Jackson queda como un ejemplo y una advertencia a las nuevas generaciones de que la falta de identidad no es mas que un largo y doloroso suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escritor invitado: Nazario Soto&lt;br /&gt;Contacto:ladecenatragica@yahoo.com.mx&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-5541700683944447040?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/5541700683944447040/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/anti-jackson.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5541700683944447040'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5541700683944447040'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/anti-jackson.html' title='ANTI-JACKSON'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-622566362826697598</id><published>2009-07-12T22:10:00.001-07:00</published><updated>2009-07-12T22:11:15.488-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ramona'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>Querida capitana Ramona</title><content type='html'>Con todo respeto y admiración me dirijo a usted para a través suyo hacer llegar mi modesta voz a todas las mujeres mexicanas, indígenas, campesinas, obreras, trabajadoras manuales, empleadas, amas de casa, combatientes y luchadoras por una sociedad y un mundo mejor, más digno y acorde con la categoría de homosapiens que el ser humano se adjudica, no pocas veces pretenciosa y prepotentemente. No necesito ver qué hay tras su pasamontañas porque en su imagen miro con transparencia a la mujer universal, la mujer del futuro, la mujer latinoamericana, la mujer asiática, la mujer africana, la mujer que desde el origen del hombre, desde los tiempos de la comunidad primitiva hasta nuestros días, hoy más que nunca, ha hecho posible la existencia del género humano. Tal vez por eso considero que la Mujer es la única obra maestra, la única obra perfecta de la naturaleza.&lt;br /&gt;Hace muchas décadas que me indigna la expresión de que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Opino lo contrario. Detrás de una gran mujer, y la mujer siempre es grande, puede ser que haya un hombre más o menos digno y decoroso. Pero la mujer no necesita que detrás esté un ser a todas luces inferior a ella. La mujer enfrenta la vida sola, bien acompañada y hasta en deplorable compañía; en cambio los hombres siempre, todos los días y a toda hora, necesitamos a la mujer, sólo que en nuestra arrogancia y putrefacción somos incapaces de reconocerlo y nos regodeamos en una pretendida superioridad que no consiste más que en la grotesca imagen reflejada en trizados, amarillentos espejos heredados por sucesivos sistemas socioeconómicos basados en la explotación de los pueblos trabajadores, humillados y ofendidos a lo largo de la historia. Mas paradójicamente es la historia, vista a través de la ciencia, la que revela con objetividad y de multinfinitas formas la superioridad de la mujer con respecto del hombre.&lt;br /&gt;Sin ir muy lejos en el tiempo, la mujer, cuya destreza en el manejo de herramientas, tornos, arados, tractores, fábricas, hospitales, condujo al triunfo de la Unión Soviética sobre el fascismo alemán, aun a costa de los veinte millones de soviéticos muertos en la llamada segunda guerra mundial. Lo mismo ocurrió en Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Yugoslavia…, y después en Corea, China, Argelia, Vietnam, Cuba, Nicaragua, Angola, Mozambique y ocurre hoy todavía en El Salvador, Guatemala, Honduras, Sudáfrica, Palestina y México… y Chiapas. Porque Chiapas, como todo México, es cuna de mujer valiente. Lo revela la gesta de Independencia, la lucha contra la intervención francesa, la Revolución Mexicana, independientemente de que en ésta las llamadas Adelitas anduvieran detrás de los combatientes villistas y zapatistas debido a las condiciones sociales, económicas, políticas e ideológicas de ese momento histórico. Además no fueron pocas las que se fajaron con el 30 30 en la mano, y fueron muchas las que cultivaron tierra, protegieron ganado y criaron niños en medio de la vorágine de guerra. Se la jugaron, pues.&lt;br /&gt;Desde hace varios siglos la mujer indígena y campesina chiapaneca, mexicana, trabaja y lucha por la sobrevivencia en condiciones de extrema pobreza y adversidad. Empuña el arado, cultiva la tierra, produce frijolito y maíz y cuida los escasos animalitos que permite la voracidad insaciable de terratenientes, latifundistas y caciques. Más aún: cuida, protege y se solidariza con el hombre indígena y campesino, con el maestro honrado, con el obrero consciente, con el trabajador comprometido. Lo se porque desde hace varias décadas los hermanos popolucas de mi tierra me enseñaron a vivir y amar a mi pueblo; de ellos aprendí a tener un compromiso único en la vida: luchar por un mundo mejor para todos. Hoy, en la incipiente vejez, retomo el aprendizaje de ustedes, mujeres y hombres chiapanecos, niños, jóvenes y viejos, que me enseñan a ser mejor y a confirmar por enésima vez que el único camino que existe es el de la dignidad y el compromiso con la lucha por una patria justa, libre, soberana, independiente.&lt;br /&gt;Hace algunas décadas, ante el sacrificio de varias mujeres latinoamericanas, centroamericanas, mexicanas, unas masacradas por el enemigo principal y otras mutiladas, me atreví a escribir un breve poema que hasta hoy he mantenido inédito. A través suyo, Capitana Ramona, y a pesar de que me considero pésimo poeta (aunque algo empiezo a aprender de Marcos y de todos ustedes), quiero dedicárselo a la mujer mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Publicado en la comuna "Ver para mirar", Reforma. Entre 1994 y 1995&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-622566362826697598?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/622566362826697598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/querida-capitana-ramona.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/622566362826697598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/622566362826697598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/querida-capitana-ramona.html' title='Querida capitana Ramona'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-5093421801794042495</id><published>2009-07-06T11:37:00.000-07:00</published><updated>2009-08-09T08:04:21.348-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor invitado'/><title type='text'>Ecuación existencial</title><content type='html'>(Nutre tu pensamiento:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Fortalece tu espíritu:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ejercita la indignación  contra cualquier injusticia:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al corazón-ese sabio nido de contradicciones-&lt;br /&gt;ilumínalo con la solidaridad humana&lt;br /&gt;que lucha contra el sufrimiento:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Enciende la conciencia:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Mantente libre&lt;br /&gt;por cualquier medio que sea necesario:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Trastorna la realidad:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Transformate:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La mediocridad consiste principalmente&lt;br /&gt;en resignarse:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                                                                   No te sometas:) 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por: Nazario Soto&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-5093421801794042495?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/5093421801794042495/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/ecuacion-existencial.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5093421801794042495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5093421801794042495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/ecuacion-existencial.html' title='Ecuación existencial'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-107312557260906684</id><published>2009-07-05T21:32:00.000-07:00</published><updated>2009-07-06T08:09:23.494-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='elecciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>Domingo electoral…¿transparente?</title><content type='html'>El domingo es un sol aunque esté nublado, pero puede ser un sol borrascoso premonitorio de tormentas y ciclones. El domingo es la paz y la guerra. El domingo es la soledad del hombre que trabaja, vive y muere. El domingo es el ayer que abre paso al porvenir preñado de fracasos, misterios, frustraciones y aciertos. No pude eludir el obligatorio tema de hoy domingo electoral, aunque la tentación de “ser original” rondó toda la semana por mi mente, a grado tal que empecé dos &lt;em&gt;Ver para mirar&lt;/em&gt; diferentes que se quedaron guardados en los cajones del escritorio a la espera de ser resucitados en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1988 voté por primera vez en mi vida en el tristemente célebre domingo del fraude electoral. Naturalmente quedé frustrado y retorné a las filas del abstencionismo en las posteriores elecciones de diputados y asambleístas. Hoy, optimista, esperanzado, vuelvo a la carga con mi voto en ristre sobre todo porque la encuesta que a lo largo de estos últimos meses realicé a título personal arroja resultados alentadores, diametralmente opuestos a las encuestas difundidas en los medios de comunicación masivos. Claro que no cuento con los medios tecnológicos científicos con que cuenta Gallup y otras empresas similares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi encuesta personal la llevé al cabo en las calles, entre conocidos y desconocidos: en algunos mítines, en las peseras, en el mercado, en las colas del super, en los ruta cien, entre obreros, empleados, trabajadores de la cultura, campesinos, amas de casa, todos anónimos inconformes y severamente afectados por la crisis general del sistema y cansados de la miseria, la explotación, la mentira, el engaño y la injusticia; seres que no mienten (no nos mentimos) a menos que el interlocutor casual tenga aspecto de guarura, y sinceramente yo tengo aspecto de cualquier cosa menos de guarura o entrevistador de Gallup; seres que en la vida cotidiana ya no reprimen su descontento, su franco enojo contra la clase en el poder, el pri gobierno, desde hace más de seis décadas y que comparten angustias, temores y la esperanza de un cambio que abra la perspectiva de un futuro siquiera menos cruel que este presente que se le escapa a la dictadura más añeja de América Latina, la famosa dictadura perfecta...mente embozada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hice algo de proselitismo romántico, embriagado de nostalgia, de cuando aún adolescente colaboré con jóvenes mayores que yo, estudiantes del Politécnico, en las añejas luchas pepinistas, cuando repartían volantes con el burrito guinda dando coces y una consigna: “empadrónate y encabrónate ¡y vota contra el PRI”. Así que independientemente de que yo tengo mi Candidato y mis Candidatos favoritos, no presioné a nadie para que se inclinara por mis preferencias político electorales (excepción hecha de mi familia, a la que estalinistamente la tengo bajo control, y a los dos o tres únicos amigos que poseo en la vida). Respetuosamente sólo les rogué que “por claridad del cielo” (frase de mi hijo Jorge, de seis años) no votaran por el PRI o sus secuaces ferrocarriles y demás yerbitas malnacidas.&lt;br /&gt;Camino con mis hijos por las calles, avenidas y parques de la gran ciudad. Algo flota en la atmósfera enrarecida, mezcla invisible de temor y esperanza, contentura y tristeza, distancia y acercamiento entre los mexicanos, ganas de reír, cantar y llorar al mismo tiempo o hasta de celebrar lo nuevo, lo primigenio, lo imprevisto antes de que llegue el tiempo de morir como mueren los hombres humillados y ofendidos o de vivir como viven los pueblos que hoy dicen ¡basta! y echan a andar por el camino coherente de la historia. Silencio en las calles. Los privilegiados poseedores de automóviles provocan embotellamientos discordes con la enigmática tranquilidad del hombre que camina sobre asfalto mojado por el cielo. Risas infantiles alegran el alma mientras los viejos olvidados intentan calentar los huesos con los rayitos de un sol medio tristón, el último sol cuyo calor presagia tiempos nuevos. Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Mis hijos y yo pensamos que lo último que el hombre digno tiene derecho a perder es la capacidad de luchar hasta el fin de su vida por la conquista de un mundo mejor que quizá, seguramente muchos no tendremos oportunidad de ver ni mirar, pero que con certeza podrán disfrutar los hijos de nuestros hijos y los hijos de los hijos de los hijos, de los hijos… de nuestros hijos. Con eso basta y sobra para recobrar la esperanza y la tenacidad de lucha auténticamente revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una viejita encorvada de bastón y costal al hombro recoge papeles y cartón. Fuma colillas de cigarro azarosas. Se sienta en la banca del parque junto a nosotros y llama a mi hijo Jerónimo, de cinco años, le acaricia la cabeza y las mejillas antes de preguntarle: ¿Tú por quién vas a votar, mi hijo? Jerónimo la ve, la mira, sonríe y la abraza con naturalidad: ¡Pus por usted, abuelita!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy domingo, después de votar, violaré la ley seca y compartiré con mi familia un six pack para brindar por la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: ¿Este domingo será México La región más transparente o quedaremos los mexicanos a La sombra del caudillo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Esta columna fue publicada el domingo de la elección presidencial de 1994, por la cual Ernesto Zedillo subió al poder. Hoy, 15 años después, el panorama es diferente, mas no alentador.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-107312557260906684?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/107312557260906684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/domingo-electoraltransparente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/107312557260906684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/107312557260906684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/07/domingo-electoraltransparente.html' title='Domingo electoral…¿transparente?'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-988934430906437983</id><published>2009-06-29T08:45:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T00:12:52.143-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zapatismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='creación literaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cultura'/><title type='text'>De visita con un escritor enfermo</title><content type='html'>Literalmente postrado en su cama, ceño fruncido, atiborrado el buró de medicamentos, libros y revistas de todos sabores, con la televisión encendida se encontraba Teodoro cuando lo visité ayer al mediodía. Estuvimos más de media hora sin hablar, pero no deseaba que me fuera y yo, como corresponde a todo escritor, no tenía nada que hacer. Y ahí estuvimos, el volumen de la tele casi inaudible, gritos de la chiquillada jugando futbol afuera, hasta que propuse: ¿Un ajedrecito? “¡Mmmmm!”, gruñó Teodoro y empezó a hablar primero con voz apagada y después encendida y gritona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Mira mano, cuando padeces una enfermedad que sólo requiere un tesito y aspirina cada cuatro horas, se te presenta la oportunidad, el pretexto de la pereza sin sentimiento de culpa que te permite dedicarte a la lectura grata y a la creación libre de algún cuento olvidado o alguna pésima poesía que rondaba por ahí. Pero cuando tienes el coxis despedazado, las caderas rígidas, las nalgas moradas por tremebundo resbalón que me propiné por andar jugando cascarita con los hijos (¡a mi edad, hazme favor!); una tos de perro callejero, faringitis purulenta, diarrea medicamentosa y síndrome de abstinencia alcohólica, nicotínica y cafeínica, pues hace una semana que no bebo, no fumo ni tomo café, simplemente estás fregado: no queda más que ver a media agonía la mierdera televisión, ojear revistas podridas, mandar al demonio a los hijos cuando inundan de ruido la casa y saturarte la mente de pensamientos negativos, malignos, obsesivos, pesimistas, paranoides, casi perversos. ¿Así quieres que me eche un ajedrecito contigo? ¿Para que me des en la torre y te vayas de aquí triunfante, con aires de superioridad con respecto de mí? ¡No jorobes…! Mejor tráeme un vaso de agua y pásame la cajita verde que está en el librero, porque ya no aguanto el dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Y tu mujer y tus hijos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Los mandé… lejos, muy lejos. Regresan hasta en la tarde. ¿Por qué crees que estoy tranquilo y hasta de buen humor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Púchica pa su buen humor, pensé mientras le daba el agua y el analgésico. Bendito sea que yo no tengo hijos ni esposa, porque ha de ser del demonio vivir con un espécimen como nosotros. Infeliz familia la de Teodoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Me dan ganas de meterme un demerol –siguió perorando Teodoro–, ahí tengo dos que guardé cuando me operaron de hemorroides. Pero da miedo; ya bastante tiene uno con las drogas legales como para entrarle a las de Liz Taylor o sepa la mangas quién más de la vida pública internacional o nacional… Aunque valdría la pena sólo para no ver ni mirar lo que ocurre en México, ya no digamos en la arena internacional de la lucha de clases, donde el imperialismo yanqui hace de las suyas con impunidad pasmapilante. ¿Ya viste lo que ha pasado en sólo una semana y pico? Enésimo “accidentazo” a miembros del PRD, esta vez en Chiapas (y conste que nunca he pertenecido ni pertenezco a partido político alguno pero ¡carambas, hay modales!, como decía mi abuelita Solferina); Prigione metido hasta la lengua en el fango de la corrupción anticonstitucional (porque hay corrupción constitucional, ¿no?); la chochita María Félix ocupando pantallas televisivas y espacios periodísticos para decir salvajadas prepotentes; desvío de fondos en Veracruz para la campaña del refresquero lima limón que aspira a la presidencia de la República; Rechazo del Grupo San Angel (que dicho sea de paso contribuye a la proliferación de grupúsculos, organismos, partiditos y partidotes que se esparcen en México como hongos, por esporas, para deleite de la casta priísta y la clase dominante dominada que mantiene al pueblo dividido, confuso, desideologizado) a la invitación que le hizo el Ejército Zapatista de Liberación Nacional para participar en la Convención Nacional Democrática, aunque (je je) revelaron su interés por reunirse con el Subcomandante Marcos después de ese evento y antes de las elecciones; y en fin, manito, para qué te digo todo lo que he pensado en la prisión involuntaria de sábanas saturadas de sudor amarillento y escamas de piel apergaminada por el tiempo. Hoy maldicen en la televisión y la prensa escrita que ayer en las manifestaciones se quemó propaganda del PRI y otros partidos paleros. En cambio no destacan la voz limpia y serena de Elia Avendaño, hija de Amado Avendaño, éste aún en terapia intensiva, cuando ella dice (Reforma, 30 de julio de 1994) que “la campaña no se ha detenido porque la sociedad civil que postuló a su papá para la gubernatura no la ha detenido (…) Quizá continúe su campaña escribiendo y mandando sus comunicados”. Y a la pregunta de si lo haría como el Subcomandante Marcos, Elia respondió con carácter fuerte, impulsivo, agresivo: “Pues ojalá pudiera escribir tan bonito (bello, añadiría yo con todo respeto) como el Subcomandante Marcos, y si no pues a ver cómo sigue su campaña, esa es una decisión de él”. ¿Qué os parece?, concluye Teodoro con el galicismo que le caracteriza cuando se halla satisfecho de algún hallazgo. Yo pienso que está canijo seguir con la tertulia de visita al amigo enfermo y opto por echarme un fogonazo de marranilla para envidia de Teodoro, que me mira con ojos de puñal sorbiendo su helado té de tila con gordolobo y manzanilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Y la cultura cómo la ves?, me atrevo a preguntar, sirviéndome la segunda marranilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Cuál cultura? –se enfurruña Teodoro–. Tengo un amigo, hoy bloqueado, distanciado por grueso muro burocrático de secretarias y empleados, que definió maravillosamente el término cultura: es el paso de la inteligencia por las cosas. Si te refieres a la cultura oficial, saca tus conclusiones. Si te refieres a la creación y al potencial creativo del pueblo mexicano trabajador en su conjunto, desde tiempos milenarios hasta nuestros días, es válida la definición de mi lejano amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Teodoro le urgía el masaje de iodex en el coxis y mentaba todos los diablos para que su mujer llegara y se lo proporcionara. Luego de meterme tres o cuatro marranillas más, salí de su casa, tomé un ruta cien, entré en un Sanborn's a hacer pipí y me incorporé casualmente a una manifestación por los derechos humanos de los indígenas mexicanos que culminó en el Zócalo con la multitudinaria exigencia de que se celebraran elecciones limpias, transparentes, dignas de un México futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: (regalo de Juan Carlos Castrillón): El mejor escritor es el escritor anónimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Luis Carrión. Publicado en Reforma en la columna "Ver para mirar". 1994-1995.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-988934430906437983?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/988934430906437983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/de-visita-con-un-escritor-enfermo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/988934430906437983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/988934430906437983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/de-visita-con-un-escritor-enfermo.html' title='De visita con un escritor enfermo'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-3721240817492191146</id><published>2009-06-22T10:31:00.000-07:00</published><updated>2009-06-22T10:32:49.336-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desempleo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='creación literaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><title type='text'>La talacha del desempleo (Ver para mirar)</title><content type='html'>El desempleo es un fenómeno que ocurre en la sociedad en que uno nace, vive y muere, es decir, en la sociedad mexicana. Dudo que haya un lector que no sepa lo que es estar o haber sido desempleado durante breve o largo, interminable tiempo. A final de cuentas el ejército de desempleados conforma un instrumento de presión permanente en contra de mejoras sustanciales de salario y prestaciones para aquellos que tienen el “privilegio” de poseer trabajo en cualquier actividad humana. Los trabajadores de la cultura no escapan a la disyuntiva: trabajar o no trabajar, he ahí el dilema. Sin embargo, en este caso, hay una paradoja que pudre y enciende de rabia. Los trabajadores de la cultura desempleados son sistemáticamente acosados por una sentencia: “ahora que no tienes chamba, dedícate a tu obra”. Así de fácil.&lt;br /&gt;El escritor, el cineasta, el músico sin trabajo, aparentemente tiene todo el tiempo del mundo para dedicarse a su obra: escribir su novela, sus cuentos, sus guiones, sus partituras, sin más estorbo que la tranquilidad de su escritorio. Pero ¿ocurre realmente así en la vida real, la vida cotidiana? ¿En qué gasta y desgasta su tiempo un intelectual y artista desempleado? Indudablemente no lo hace intentando crear la obra que habrá de trasladarlo a la posteridad de la fama y el reconocimiento.&lt;br /&gt;Empieza por levantarse diariamente, depresión y angustia a cuestas, pensando en las rentas atrasadas, los recibos de gas, luz y teléfono (si es que aún no se lo han cortado). Bebe su primer café recalentado entre un maremágnum de trastes sucios y despierta a sus dos, tres o cuatro hijos para que se alisten para ir a la escuela, “haciéndole el favor” a su mujer, que debe dormir un poco más porque se jode todo el día con la casa, la talacha y los puros mugres calzoncillos y calcetines que el desempleado exige. Baño, gritos, exigencias: quiero huevo, no hay huevo; quiero pan, ayer se lo comieron; me pidieron dos pesos en la escuela, diles que vayan a…, y así sucesivamente hasta que el desempleado, escritor al fin, se sienta ante su escritorio y, como se lo recomiendan los amigos y familiares, trata de dedicarse a su obra maestra.&lt;br /&gt;Tal vez logró bañarse y se siente bien, optimista, con ánimo suficiente para escribir aunque sea cinco malditas cuartillas antes de desplazarse hasta la compañía de publicidad que le iba a dar tres chambitas de a peso por un comercial sobre papas fritas y otro sobre las bondades del café soluble descafeinado. No hizo lo uno ni lo otro: dedicó su tiempo a regar las plantas sedientas y a caminar de un lado a otro alrededor de su escritorio, mesándose los cabellos para encontrar la tuerca que le permitiera introducirse en su novela, en su libro de cuentos, en su guión cinematográfico, en sus poesías, en su ensayo sobre…&lt;br /&gt;Es muy fácil castigar a un desempleado de la cultura con la recomendación de que “ya que no tienes nada que hacer, ponte a trabajar en tu obra, en tus cuentos, en tu obra de teatro, en tu novela, en tu partitura, en tu… ¡tienes tanto talento!” Pero mi hija, responde el desempleado, es que no puedo concentrarme. Y claro que no puede, ¡se la pasa mirando por la ventana!, es decir, la ventanita que le permite ver y mirar al lechero, a los lavacoches (que por cierto no lavan su coche porque él hace varios años tuvo que venderlo para pagar el hospital del nacimiento de su último hijo), a los que salen diariamente a su trabajo en automóviles viejos, de medio pelo y hasta nuevos. No queda más que encender el radio para saber cómo anda el mundo de gris o de negro. Y el desempleado, escritor, artista, intelectual, se queda frente a su escritorio sin saber qué demonios hacer como no sea mostrarle una sonrisa ingrata a su mujer que se le acerca para decirle que ya no alcanza para pagar las colegiaturas de los niños. El desempleado cultural intenta una tregua: pero ya pagamos la luz, porque mi hermana me prestó y creo que alcanzó hasta para comprar salchichas ayer… o antier.&lt;br /&gt;La esposa del desempleado lo comprende, si no ya lo hubiera mandado a la fregada hace tiempo, pero le insiste: sal a buscar trabajo. Y el desempleado, como todos los días, a sus cincuentaicinco años, sale y busca trabajo y regresa vía Metro y pesera para finalmente recostarse en la cama, frente al televisor y observar las últimas noticias de lo que ocurre en Chiapas, de lo que ocurre en Michoacán, de lo que ocurre en Chihuahua, de lo que ocurre en Oaxaca, de lo que ocurre en Veracruz, de lo que ocurre en Tabasco, de lo que ocurre en Jalisco, de lo que ocurre en San Luis Potosí, de lo que ocurre en todo México y piensa: “carajo, ahí está la novela del futuro”.&lt;br /&gt;El escritor desempleado se paró, calentó dos tortillas con frijoles y chiles toreados, regresó a la cama y se quedó mirando la imagen de Televisa diciendo mentira tras mentira. En el cuarto de al lado miró a sus hijos y lloró como lloran los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: Quiso jugar tenis, “el deporte blanco”. Le negaron la entrada al Club: él era negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en Reforma, en la Columna: Ver para mirar, entre los años 1994-1995&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-3721240817492191146?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/3721240817492191146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-talacha-del-desempleo-ver-para-mirar.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/3721240817492191146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/3721240817492191146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-talacha-del-desempleo-ver-para-mirar.html' title='La talacha del desempleo (Ver para mirar)'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-708745638844907508</id><published>2009-06-14T10:13:00.000-07:00</published><updated>2009-06-14T10:14:38.348-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='revolución'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía'/><title type='text'>A la revolucionaria</title><content type='html'>Un espacio,&lt;br /&gt;una paloma,&lt;br /&gt;lo que pasa en la calle,&lt;br /&gt;tú descalza,&lt;br /&gt;transformando tu sangre&lt;br /&gt;en sangre nueva&lt;br /&gt;de mujer atenta a la esperanza.&lt;br /&gt;Tú tendida en la yerba,&lt;br /&gt;horizontal e inmóvil,&lt;br /&gt;palidez atravesada,&lt;br /&gt;reflejo del combate&lt;br /&gt;que te hace muerta viva:&lt;br /&gt;cumbre de la mujer amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Publicado en "Ver para mirar", columna que Luis Carrión tuvo en Reforma durante los años 1994, 1995&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-708745638844907508?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/708745638844907508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-revolucionaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/708745638844907508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/708745638844907508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-revolucionaria.html' title='A la revolucionaria'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-8905555530353004258</id><published>2009-06-14T09:56:00.000-07:00</published><updated>2009-06-14T10:13:27.066-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ver para mirar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mafias culturales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cultura'/><title type='text'>Los conocidos, los etcéteras y los otros (Ver para mirar)</title><content type='html'>¿Por qué los intelectuales y artistas cuando escriben o los entrevistan, al referirse a otros colegas suyos, amigos o enemigos, para bien o para mal, citan dos o tres nombres harto conocidos y luego añaden “etcétera” o en el mejor de los casos “y otros”? ¿Falta de cortesía, de respeto de educación? ¿Rencor, envidia, celos profesionales o simplemente mala memoria u olvido intencional? Esto no sólo ocurre en entrevistas y textos cotidianos, sino en anuncios y carteleras sobre actos culturales, conferencias, mesas redondas, debates públicos, presentaciones de libros…, donde se destacan los nombres de personalidades conocidas no pocas veces, repito, hasta el hartazgo y se omiten los de quienes, aún con obra valiosa en su haber, “no caben” en los espacios de la prensa escrita, radiofónica o televisiva. No hay pudor; el silencio es arma eficaz contra los que no se unen al coro de elogios y alabanzas al sistema imperante.&lt;br /&gt;Ya que está de moda en la mayor parte del periodismo nacional ejercer el género del yoyismo, no quiero quedarme atrás y dejar empolvadas en mi diario de trabajo chejoviano algunas opiniones personales, políticas, ideológicas, históricas y hasta chismográficas que considero vigentes, aunque prometo no exaltar jamás las virtudes de las ratas, chinches y cucarachas cuidadosamente alimentadas por distinguido articulista italomexicano (del que paradójicamente abrevan no pocos escritores de talento inobjetable) a excepción de las correspondientes alimañas del género humano, harto conocidas por cierto, cuyos nombres no considero dignos de mención alguna.&lt;br /&gt;El uso, pero sobre todo el abuso de la palabra etcétera casi siempre revela ignorancia, pereza o mala memoria. Mas en el caso antes señalado tiene una razón de ser y abusar más compleja: es de índole política. El hombre en general y en particular el escritor, el artista comprometido con las mejores causas de su pueblo, el socialismo, ora asimilado a través del estudio sistemático, ora sutil e instintivamente a través del estómago vacío, es peligroso no sólo para el enemigo de su actitud personal y colectiva sino, oh nueva paradoja, para los supuestos amigos y hasta para aquellos que sin ser unos y otros mantienen la vergonzante actitud “apolítica” cómplice de la injusticia y la explotación.&lt;br /&gt;Esos supuestos amigos que alguna vez palmearon la espalda de sus compañeros de generación o de capillitas y capillotas de antaño, hoy optan por el silencio que no los compromete con la realidad palpitante del país, aunque bien comprometidos se hallan desde el momento mismo en que conocen, callan y solapan la verdad, lo que todos ven y miran: hambre, miseria, desnutrición, analfabetismo, desempleo, mortandad creciente por enfermedades curables, carencia de escuelas y hospitales, de agua, luz, drenaje, comunicaciones; deterioro ambiental, dependencia económica, política, social y cultural con respecto de potencias extranjeras; enriquecimientos “inexplicables” y empobrecimiento “justificado” por la demagogia de la clase dominante… (y ya mero agrego un etcétera a la lista de infortunios).&lt;br /&gt;Se anuncia en periódicos, revistas, radio y televisión una conferencia colectiva en la que participarán cinco, seis o más ponentes: “Mesa Redonda en la sala Manuel M. Ponce, sobre el tema X, con la distinguida participación de Fulano, Zutano, Mengano (imagínese el lector los nombres de todos conocidos)… ¡y otros!” Como una baraja, pero no de cincuentaidós cartas, sino de sólo cuatro: el As, el Rey, la Reina y el Joto. Esto rebasa con mucho la habitual actitud individualista de intelectuales y artistas autoamordazados. Es consigna a secas.&lt;br /&gt;El empobrecimiento espiritual y moral de los intelectuales y artistas encumbrados, o no tanto, es pecado menor desde que la cultura y las artes involucionan en México por decreto oficial a través del CONACA y sus topillos fraudulentos. Escritores que quieran publicar algo o aspirar a limosnas trianuales ya saben a qué novelesca figura (que como decía Cortázar: “va de vuelta”) tienen que besarle los pies.&lt;br /&gt;Escribo con ira e indignación. Si continúo haciéndolo para dar voz a los cientos de miles de intelectuales y artistas que forman parte del glorioso ejército de los etcéteras y los otros, aunados a los obreros, los campesinos, los indígenas y las capas medias, tal vez valga la pena seguir ejerciendo el oficio de escritor en un periódico digno como este en el que ahora escribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ñapa: Ella dijo: no me seas infiel ni con el pensamiento.&lt;br /&gt;Desde entonces él no hace más que pensar, pensar y pensar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;*Publicado en la sección de Cultura de Reforma en 1994. Columna: Ver para mirar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-8905555530353004258?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/8905555530353004258/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/los-conocidos-los-etceteras-y-los-otros.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8905555530353004258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8905555530353004258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/los-conocidos-los-etceteras-y-los-otros.html' title='Los conocidos, los etcéteras y los otros (Ver para mirar)'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-654926478760718650</id><published>2009-06-11T18:35:00.000-07:00</published><updated>2009-06-11T18:47:22.251-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cine'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis Carrión'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='biografía'/><title type='text'>Luis Carrión, periodista y cineasta</title><content type='html'>* Ésta es la biografía de Luis Carrión, publicada en la página web "Escritores del cine mexicano", de la UNAM. Se hacen algunas aclaraciones pertinentes, todas en paréntesis cuadrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guionista de cine, narrador y ensayista [novelista, cuentista y poeta]. Nació el 3 de mayo de 1942 en San Andrés Tuxtla, Veracruz [Luis Carrión nació en la ciudad de México. Sin embargo, como sus padres lo registraron en San Andrés y él amaba la tierra de su familia, siempre aseguró públicamente que había nacido ahí]. Estudió periodismo en la Facultad de Filología de la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba, Moscú, URSS. Hizo allá sus estudios porque a su decir: "Estaba atrapado en una situación económica precaria; aunque ya era piloto privado, tenía deseos de seguir estudiando, así que solicité mi beca para la Unión Soviética. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué ese país en concreto?&lt;br /&gt;— En eso, la influencia de mi padre, que siempre ha tenido una actitud política de izquierda, revolucionaria, fue muy importante. Sin embargo, él no tuvo nada que ver directamente. Incluso se sorprendió cuando se lo dije. [La versión que Luis siempre contaba incluía un velado reproche de su padre, Jorge Carrión, porque estudiaba aviación. Una vez, Jorge le dijo:´"Serás un gran chofer del aire". A los pocos meses, Luis decidió ir a estudiar a Moscú.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Estudié periodismo --aquí se sinceró- no porque mi intención fuera ser periodista, sino porque quería ser escritor. Entonces, de las carreras que se me ofrecían, ésa era la más acorde con mis intenciones. Sin embargo después ejercí el periodismo". (CARBONELL, Dolores y MIER, Luis Javier. Un francotirador en la azotea de la literatura mexicana. Periodismo interpretativo: entrevista con ocho escritores mexicanos. México, Trillas, 1989. PP. 118-119).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue fundador y consejero de producción de la Cinematográfica Marco Polo. Redactor de la revista "Política" y colaborador de la Revista Mexicana de Cultura, "¿Por Qué?", y "Estrategia". De su trabajo periodístico ha dicho que: "He trabajado como periodista. Empecé como corrector y escribí reportajes y artículos en la revista "Política", principalmente. También trabajé como reportero en la agencia Prensa Latina. Hoy me dedico exclusivamente a la literatura, aunque hago algunos guiones cinematográficos, que son con los que más o menos me defiendo para vivir". (CARBONELL, Dolores y MIER, Luis Javier. Ob. Cit. P. 118)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Impartió clases en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM). [Durante sus cursos en la Escuela de Escritores, Luis Carrión solía dedicar una o varias clases a la enseñanza del materialismo dialéctico. Consideraba que , para ser verdaderamente un escritor, el artista debía estár comprometido con las principales causas de su pueblo.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha publicado títulos como: El infierno de todos tan temido (novela), FCE, 1975, ganadora del Premio Hispanoamericano de Primera Novela, y que posteriormente sería llevada a la pantalla en 1979. Otros te llaman (novela), SEP / Gernika, Col. El nigromante, 1987, la cual obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Literario, Comitán de Domínguez, en 1988. Es la bestia, (cuento), Novaro, 1973. De su trabajo ensayístico podemos mencionar El socialismo es así (colectivo), Nuestro Tiempo, 1985; Cultura, historia y luchas del pueblo mexicano (colectivo), Nuestro Tiempo, 1986. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como guionista inició con El cambio (1971) cinta que le valió el Hipocampo de oro en el Festival del Cine del Mar, en Fermo, Italia, 1973. Y el Heraldo a la mejor Ópera Prima en 1974. Continuó con La otra virginidad (1974) a la cual se le otorgó el Ariel de oro en 1975 a la Mejor Película. La cinta Los albañiles (1976) ganó el Oso de plata en el Festival de Berlín, 1977. En 1979 junto con otros guionistas, escribió Así es Vietnam (Dir. Jorge Fons, 1979), documental galardonado con: Ariel en 1981 al Mejor Cortometraje DSocumental; Loto de oro en Vietnam en 1981; Coral de plata (2do. premio) en el III Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, en 1988.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://escritores.cinemexicano.unam.mx/biografias/C/CARRION_beltran_luis/biografia.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-654926478760718650?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/654926478760718650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/luis-carrion-periodist-y-cineasta.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/654926478760718650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/654926478760718650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/luis-carrion-periodist-y-cineasta.html' title='Luis Carrión, periodista y cineasta'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-8979502020787674508</id><published>2009-06-03T19:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-04T12:37:38.778-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El goce de los días futuros'/><title type='text'>La Mujer de Nadie</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Callada, esbelta, piel aceitunada, pelo negro, ojos verdinegros, cuerpo adivinado perfecto bajo su vestido impecable, Ofelia era distinta y distante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro estaban enamorados de ella desde la Primaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro esperaron: el pintor, el músico, el escritor, el médico...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella siempre estuvo visible en el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro llegaron a buscarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ofelia nunca había existido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Luis Carrión&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Publicado en "El Goce de los Días Futuros (cuentos incompletos)" &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-8979502020787674508?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/8979502020787674508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-mujer-de-nadie.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8979502020787674508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8979502020787674508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-mujer-de-nadie.html' title='La Mujer de Nadie'/><author><name>Franscisco Ammar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-5170661371352585509</id><published>2009-06-03T16:37:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T19:13:16.416-07:00</updated><title type='text'>Carta a un señor en París</title><content type='html'>Yo quisiera morir en el azar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de una esquina, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;vomitando conejos en las calles, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;esperando, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cortázar, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a que descuides el amén cotidiano &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin despreciar la silueta &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;antes del alba, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;día con día, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;revuelto el vientre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tú yo, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;divina muerte y bastardo el tiempo, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;se acontece el ansia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abeja reina de cansó, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;voló al más allá, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hacia el norte, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;porque en este panal &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;viven veintitrés en un cuarto &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;lleno de mierda, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;transformando el hedor &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en dulce hogar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Luis Carrión (Dedicado a Julio Cortázar)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-5170661371352585509?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/5170661371352585509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/carta-un-senor-en-paris-julio-cortazar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5170661371352585509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/5170661371352585509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/carta-un-senor-en-paris-julio-cortazar.html' title='Carta a un señor en París'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-4285817743586965805</id><published>2009-06-03T16:21:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T16:24:04.300-07:00</updated><title type='text'>La aventura literaria de Luis Carrión</title><content type='html'>Hace ya 31 años que salió a la luz El infierno de todos tan temido, la primera novela de Luis Carrión. El Fondo de Cultura Económica había convocado y organizado el primer Concurso Hispanoamericano de Primera Novela. Ofrecía un premio muy atractivo de ciento veinticinco mil pesos y una edición de cuarenta mil ejemplares para la obra ganadora. Además, el jurado lo conformaban distinguidísimos escritores como Carlos Fuentes, Juan Goytisolo y Ramón Xirau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato, la convocatoria despertó enorme interés y entusiasmo en cientos de jóvenes escritores de habla hispana. La convocatoria venía como anillo al dedo ya que cuando salió, por septiembre del 73, Luis llevaba escritas unas 40 cuartillas de El infierno, ese proyecto que lo traía loco desde tiempo atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que Juan Manuel Torres, Augusto Ramírez, José Agustín, Mario Sánchez, Evita Silva, Sergio Olhovich y todos los que queríamos a Güicho y sabíamos de su enorme talento nos dedicamos a echarle porras, animándolo, para que terminara su novela y la metiera al concurso. Y Luis escribía y escribía sin parar, aunque avanzaba lentamente y eso lo deprimía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de noviembre, Luis tuvo una crisis que lo incapacitó y desanimó pero, con el apoyo de su hermana Lydiette, la eterna, la santa Lydiette, Luis se fue a Badalona, un pueblecito costero de Cataluña, muy cerca de Barcelona. Él aseguraba que el viaje lo ayudaría a restablecerse y a concentrarse en su proyecto. Allá estuvo como dos meses, comiendo conejo y conversando con sus amigos pescadores. A su regreso, traía prefigurada toda la estructura de la novela y casi la mitad desarrollada. Era febrero de 74. Venía alegre, optimista y listo para conocer a Martha Rivera, la Martiusha, jovencita, casi una niña paisana de los Tuxtlas para acabarla de amolar, y cayó redondito. De inmediato se enamoraron y al mes ya estaban casados. Con el amor en casa Luis ya no paró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se la pasó pariendo chayotes, como él decía, trabajando y quejándose; rompiendo, despedazando las cuartillas que Martha recomponía cual rompecabezas para que no se detuviera, para que continuara, enfebrecido de pasión creadora, entregado a su quehacer sublime y doloroso y no se detuvo hasta que terminó, un día de junio de 1974: el último día marcado en la convocatoria para recibir los trabajos. Conchita Ambriz, La Bubi y Martiusha Rivera estuvieron con él toda la noche, acompañándolo, ayudándolo, arrancándole casi las cuartillas de la máquina de escribir para sacar copias e ir armando los juegos y engargolando los ejemplares necesarios hasta terminar ya entrada la mañana. Se fueron a dormir exhaustos y cuando despertaron tuvieron que correr para llegar, barriéndose, a la editorial y entregar la bendita novela al policía-velador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El infierno es una novela terrible y portentosa, estremecedora y tierna. Los que la íbamos leyendo caíamos seducidos por ese mundo alucinado de vida desgarrada, de muerte dulce y amor, mucho amor. Estábamos seguros de que algo bueno tenía que pasar con esa obra, pensábamos que nadie podía quedar indiferente ante ella y que el jurado, lleno de gente sensible, se entregaría a ese cúmulo de virtudes literarias. Sólo Güicho se mostraba escéptico, aseguraba que no ganaría nada y que había sido un error haberla enviado al dichoso concurso. Es más, en un arranque quiso retirarla y lo intentó. Afortunadamente, en la editorial le dijeron que no era posible, que las copias ya estaban en manos de los jurados y no había nada que hacer. La espera fue tortuosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, en las postrimerías de noviembre de 74, el director del Fondo, me parece que era José Luis Martínez, anunció el veredicto: De entre 102 novelas participantes El infierno de todos tan temido, de Luis Carrión Beltrán, resultó ser la obra ganadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vinieron la alegría, el optimismo, la generación de ideas y planes para los tiempos por venir. No importó que el premio lo fueran entregando en bonos; la alegría continuó. No importó que de los cuarenta mil ejemplares ofrecidos sólo se imprimieran diez mil y que la mayoría de éstos fuera guardada en el último rincón de la última bodega. El optimismo permaneció, las reuniones de los amigos queridos se hicieron más frecuentes y entrañables. La novela era una bomba, ardía en la mente y el corazón de quien la leyera. Quizás por esto, ya nunca se convocó a un segundo Concurso de Primera Novela (sino hasta hace poco, después de 30 años de silencio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos años vino la primera reedición de El infierno, y con ella volvimos a sentir la vorágine de sueños, los afanes por trasformar todo, por imprimirle huella a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confirmado, Luis: No importa el artista. Es la obra la que pervive, la que permanece como eterno porvenir de nuestro recuerdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los 10 años de su fallecimiento, Luis Carrión será homenajeado hoy a las 19 horas en el Cultural Roots (Tacuba 81, Col. Centro). Participarán Sergio Olhovich, Gerardo de la Torre y Concepción Álvarez, entre otros.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Autor: Jorge Fons&lt;br /&gt;Fuente: Milenio Diario / MÉXICO&lt;br /&gt;Jueves, 07 de junio de 2007&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-4285817743586965805?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/4285817743586965805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-aventura-literaria-de-luis-carrion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/4285817743586965805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/4285817743586965805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/la-aventura-literaria-de-luis-carrion.html' title='La aventura literaria de Luis Carrión'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6289458290790091609.post-8428060059351779641</id><published>2009-06-03T16:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-13T11:36:02.287-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El goce de los días futuros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El infierno de todos tan temido'/><title type='text'>El goce de los días futuros (extracto)</title><content type='html'>...Siempre hay una señal, queda una señal, un testimonio que la historia narra, que la historia aprehende con manos férreas, únicas, y que puede ser testimonio de otros testimonios de otros testimonios que tal vez no se conocen, peores o mejores para la misma historia implacable que rechaza cualquier soborno, cualquier dejo de mentira, por que la historia viaja con el tiempo y se confunde con el tiempo vivo, real, de un presente que se escapa pero que puede repetirse y volver a ser cierto, a hacerse presente en una pared cascada: la materia se trasforma y la historia la recrea, le da vida, veracidad y posiblemente la presenta como una flor o las primeras canas que nos vemos, o la insufrible discusión intelectual entre alguien que podemos ser nosotros mismos: alargamos la mano o no la alargamos, y se vivirá definitivamente esa materia millones de veces transformada como algo que se acaba de descubrir: otra vez nosotros mismos, nuestro miembro en erección, la salsa que hace Rosa, la de las espinas, cuando se mete en la cocina, la mujer, el hombre, ¡Tantas cosas!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extracto del cuento "El goce de los días futuros" de Luis Carrión Beltran.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6289458290790091609-8428060059351779641?l=luiscarrionbeltran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/feeds/8428060059351779641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/blog-post.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8428060059351779641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6289458290790091609/posts/default/8428060059351779641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://luiscarrionbeltran.blogspot.com/2009/06/blog-post.html' title='El goce de los días futuros (extracto)'/><author><name>LCR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10577923844292809811</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/-Fv2WjNgfLnE/TjL5a1bGJQI/AAAAAAAAAbE/baI7I-iPgvY/s220/foto%2Bperfgil.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
